romanita2El kirchnerismo es una especie política que sorprende por la capacidad de adaptación y por la recurrencia en repetir sus estrategias, por eso ante este nuevo cuadro electoral que se le presenta adverso es de esperar una táctica similar a la que alguna vez aplicó, con variantes leves vinculadas a la coyuntura. En su momento, pasada la guerra con el campo por ejemplo, el gobierno kirchnerista supo que las legislativas venideras podrían resultarle adversas. Por eso trató de acotar los daños adelantando drásticamente las elecciones al mes de junio de 2009, tomando como excusa la crisis internacional. La jugada no le sirvió para evitar la derrota, pero sí le dio tiempo suficiente para prepararse para lo que sería un Congreso adverso, y en el transcurso de los meses que mediaron entre las elecciones y la llegada de los nuevos legisladores a sus bancas se dedicó a aprobar todas las leyes que se propuso.
Pero las cosas han cambiado, comenzando porque el principal ordenador de esas movidas murió hace tres años. Y porque los tiempos entre la elección y diciembre se han acortado a un tercio de los de 2009. No hay una batería de proyectos a los que pueda echar mano el gobierno hasta antes del recambio legislativo, ni una mayoría en ambas cámaras segura que le brinde garantías. Entre las diferencias habrá que tener en cuenta que ya sabe cuál será más o menos el resultado de octubre, porque si bien esa es la elección que vale, lo que sucedió en agosto marcó una tendencia que difícilmente variará demasiado.

Sin dramatismo

Con todo, hará lo que tenga que hacer en el Congreso antes de perder la mayoría en Diputados, aprobando lo que hoy más le interesa: el Presupuesto y las prórrogas económicas. Con el tiempo suficiente para evitarse sorpresas. Por eso tratará este miércoles esos proyectos en la Cámara baja y espera tenerlos aprobados para la madrugada del jueves. Ese mismo día irán al Senado y probablemente tenga el kirchnerismo la audacia de emitir dictamen ese mismo día, para convertirlos en ley la semana siguiente.
Pero antes de haber recorrido ese camino tendrá que haberse asegurado los números en Diputados. Fuentes legislativas kirchneristas aseguraron a este medio que cuentan con 132 voluntades que le permitirán abrir la sesión y aprobar todo. Todavía está por verse; los recuentos previos les dan por seguro 128 diputados, faltándoles aún un miembro para asegurarse la aprobación. Estará listo por si acaso Martín Sabbatella, de licencia por su cargo en la AFSCA, pero con libertad para volver a su banca; mas tener que apelar a eso sería una enorme señal de debilidad que esperan no tener que dar.

Resignación opositora

Curtida en estas lides, la oposición no se hace ilusiones y da por descontado que los K cumplirán su objetivo, pero prometen dar pelea en el impuesto al Cheque, que sostiene debe contar con “mayoría calificada”, pues la Constitución lo exige para toda creación o modificación impositiva que contenga asignaciones especiales de la Coparticipación Federal. El kirchnerismo ya anticipó que impondrá en el recinto que la votación sea por “mayoría simple”, pues se trata de una prórroga. Se descuenta que se impondrá en esa discusión.
La Presidenta se refirió al Presupuesto el viernes en términos muy parecidos a los utilizados cuando en 2010 la oposición se negó a aprobarlo a libro cerrado. Le pidió a los otros partidos “esfuerzo” y “comprensión”, porque se trata de recursos que “no son para la Presidenta”, sino “para los 40 millones de argentinos”. Si algo no quiere la oposición es dejarle al gobierno elementos que le permitan victimizarse, y menos en vísperas de una elección. Por eso en el fondo desean que el kirchnerismo consiga los votos suficientes para conseguir una victoria pírrica y dar vuelta esa página.

La otra batalla

Pase lo que pase el 27 de octubre, al gobierno le quedarán 25 meses por delante para seguir gobernando y espera que en ese transcurso sus adversarios sufran desgaste y baje la espuma del éxito electoral en marcha. Para eso deberá dar señales y han comenzado a circular versiones sobre alternativas que se manejan en la intimidad de Olivos. Es de esperar que pasados los comicios el gobierno vaya a apelar a un recambio ministerial que lo oxigene. En ese sentido, esta semana circuló fuertemente el nombre de Diego Bossio integrándose al Gabinete. Ya había sonado su nombre en 2011 para el Ministerio de Economía, cuando se buscaba un reemplazante para Amado Boudou, y ahora vuelven a nombrarlo para el mismo cargo. Como no son tiempos de andar desechando a nadie, Hernán Lorenzino podría pasar a desempeñar tareas fuera del país relacionadas con el manejo de la deuda.
Cuando se menciona al titular de la ANSeS, se resalta de él su buena relación con intendentes y gobernadores, producto de las actividades que desempeña. Una relación aceitada con los mandatarios principales será clave para los años por venir. Por las aspiraciones de todos ellos por suceder a Cristina en la presidencia, y por los apremios financieros que deberán afrontar en adelante.
No habrá que sorprenderse de que un eventual recambio ministerial incluya el desembarco de al menos un gobernador. Alguno de los que vayan a salvar la ropa en estas elecciones. Hay varios que están pensando en 2015, cuando ya no tendrán posibilidad de reelección y a los que no les disgustaría mudarse pronto a Buenos Aires. Mal no les vendría para hacer sus figuras más conocidas a nivel nacional, si están soñando en convertirse en el delfín de Cristina.
Dos de esos gobernadores no solo descuentan triunfos en octubre, sino que serán revalidados doblemente por figurar en las listas como senadores suplentes, señal de que ya tienen una apuesta de mínima para 2015: Sergio Urribarri y Jorge Capitanich. El entrerriano fue ministro en cuatro áreas, antes de convertirse en gobernador; el segundo, se desempeñó como jefe de Gabinete de la transición, tras la caída de De la Rúa. De los dos, el chaqueño es el que más posibilidades tendría de recalar en un ministerio.
No hay ningún indicio de que Norberto Yauhar pueda ser reemplazado en sus funciones, por el contrario, el chubutense se ve cada día más firme como ministro, más que como candidato o futuro diputado, siendo el protagonista excluyente de las fotos al lado de la Presidenta desde hace casi un mes.
Mientras tanto, el gobierno ha avanzado esta semana en dar señales para atender flancos abiertos en el exterior. De manera tal vez tardía viajó el ministro Lorenzino a Estados Unidos para realizar una oferta a empresas norteamericanas que tienen sentencias favorables en el CIADI. Fue una imposición que comprobó la Presidenta al volverse con las manos vacías de Rusia, donde no pudo gestionar ante Barack Obama que interceda a favor nuestro ante la Corte de su país. Contactos norteamericanos le hicieron saber a la representación argentina que el presidente demócrata espera desde hace tiempo algún gesto de parte nuestra. Ese insumiría a la Argentina un valor irrisorio de 500 millones de dólares.
También se supo que la Argentina quiere hacer un pago unilateral a Repsol por la expropiación de YPF. La empresa española ya rechazó hace dos meses una oferta de 5.000 millones de dólares y ahora, si no hay señales de Repsol, Argentina tendría decidido depositar 1.500 millones en una cuenta del Banco Nación a nombre de Repsol, que exige en cambio un resarcimiento de 10.500 millones de dólares. Esta medida le permitiría a la Argentina cumplir con la ley de expropiación, aunque no cerraría el litigio con los españoles. Habrá que ver…

Fuentes: Parlamentario, Ámbito Financiero