Sin hacer mucho ruido, los frigoríficos siguen avanzando sobre las tradicionales carnicerías de barrio con locales de venta directa al público. La propuesta, que ya estaba muy difundida en el conurbano bonaerense, en los últimos meses empezó a llegar a los barrios más acomodados de la Capital Federal, y cada vez son más los porteños que eligen comprar en los grandes autoservicios que montan los frigoríficos para competir no sólo con las carnicerías tradicionales, sino también con los supermercados.
El negocio tiene más de un punto de contacto con propuestas comerciales generalistas como La Salada , no porque vendan productos de calidad dudosa u origen incierto, sino porque uno de los secretos que explican el fenómeno de la feria que se levanta a orillas del Riachuelo, en el partido de Lomas de Zamora, es la venta directa del fabricante al consumidor final prácticamente sin pasar por ningún intermediario.
De acuerdo con un estudio realizado por la consultora CCR, en el último año creció del 5 al 9 por ciento el porcentaje de los hogares porteños que reconocen haber comprado directamente en un frigorífico en los últimos treinta días, lo que explica la aparición de este tipo de propuestas en barrios como Belgrano, Caballito o Núñez.
La ampliación de la oferta además acompaña la recuperación de la demanda que hoy vive la carne vacuna. El consumo de este alimento, que había caído de 68 a 56 kilos per cápita anuales en 2010, viene en franca recuperación y en los primeros meses de este año llegó a los 62,5 kilos.
“El problema con los alimentos son los intermediarios en la cadena comercial, que multiplican por cuatro los precios. Y en este sentido, los peores son los supermercados, que además les pagan a los proveedores a 90 o a 120 días, con lo cual hay una gran bicicleta financiera”, asegura Alberto Samid, dueño de la cadena de carnicerías La Lonja, que hoy cuenta con 120 locales propios.
La idea de que la búsqueda de mejores precios atraviesa todos los segmentos sociales también es destacada por los dueños del frigorífico Los Hermanos, que ya se hizo fuerte en el norte de la ciudad con carnicerías minoristas en Villa Urquiza, Núñez y Belgrano. Primeros síntomas que confirman lo que se viene sosteniendo desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación: el supermercadismo y la intermediación desvirtúan los costos de los productos, especulan con el consumidor y ofician de grupos de presión.