La Unidad 34 albergaba a represores condenados por delitos de lesa humanidad. El director nacional del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Alejandro Marambio, ordenó el cierre de una cárcel de Campo de Mayo, donde estaban alojados unos 25 genocidas, por temor a otra fuga de represores condenados por delitos de lesa humanidad.

A través de una nota enviada por Marambio al Tribunal Oral Federal Nº 5 a cargo de la camarista Adriana Pallioti, se reveló que el traslado se debe “a que no es posible dotar a la estructura edilicia de Campo de Mayo (Unidad 34) de las condiciones de seguridad exigibles para una unidad penitenciaria”.

El jefe del SPF alertó a la Justicia que el penal “presenta falencias funcionales, las que constituyen un factor de riesgo grave, real e inminente de evasiones de la población penal allí alojada, singularmente de contar con ayuda externa”.

La carta cita un presunto informe reservado del Departamento de Inteligencia Penitenciaria, que habría elaborado “varias hipótesis sobre el desarrollo de dichos eventos (fugas)” y que alerta por la “dificultad” que tiene los agentes para custodiar a los represores, teniendo en cuenta que esa unidad está “asentada dentro de un importante complejo del Ejército, motivo principal del déficit de seguridad”.

Los 25 detenidos fueron trasladados entre el lunes y martes pasados al penal de Marcos Paz. En la nota, Marambio enfatizó que “los 25 responsables de lesa humanidad, encarcelados en un espacio para 50, pasarán a ser ‘presos comunes’ y a recibir el trato, de respeto por sus derechos, pero que corresponde a su estatus”.

Otros de los temores a una fuga que motivaron el traslado de genocidas fueron las constantes salidas a los centros de salud que requerían los presos. El informe sostuvo que “la composición etaria de dicha población penal, requiere de una permanente asistencia en materia de salud” y que son reiterados los pedidos de chequeos médicos a los hospitales militares, hoy prohibidos. Esas salidas fueron anuladas desde julio pasado, tras la huída de los represores Gustavo De Marchi y Jorge Olivera, quienes habían llegado desde San Juan para hacerse estudios dermatológicos y psicológicos en el Hospital Militar Central Cosme Argerich.

En ese sentido, Marambio justificó la decisión de llevarlos a Marcos Paz porque ese complejo carcelario “cuenta con las condiciones de seguridad y asistenciales para asegurarle el resguardo y pleno goce de sus derechos y una calidad de vida similar a las demás personas privadas de la libertad por causas de ‘lesa humanidad’, allí alojadas”.

“La decisión de finalizar con esta diferencia a favor de los genocidas se tomó debido a las fallas de seguridad existentes, en lo inapropiado de Campo de Mayo para alojar presos y con un sentido democrático de igualdad ante la Ley”, agregó el funcionario en el descargo presentado ante el TOF 5.

Tras la insólita fuga De Marchi y Olivera, Marambio fue designado en el mismo puesto que había ocupado durante 2010, en reemplazo de Víctor Hortel. Fuentes del SPF relataron a este medio que desde el retorno al cargo se impuso terminar con las licencias a los “lesa”, como se los conoce a los genocidas, y un endurecimiento en el trato con los reclusos. Trascendió que allí, rodeados de arboledas y pastizales, los fines de semana los exmilitares reunían a sus familiares para disfrutar asados y actividades al aire libre. “Corten con la joda, adopten posiciones más rígidas”, se le atribuye que dijo Marambio a los federales penitenciarios. Esa “mano dura” se extiende a todas las unidades del SPF en línea con un pedido de los propios integrantes de la fuerza, quienes criticaban a Hortel por su “flexibilidad” con los presos.

La U.34 era una cárcel para soldados erigida dentro de la Guarnición Militar de Campo de Mayo. En enero de 2008 pasó a la órbita del Servicio Penitenciario, a través de un acuerdo celebrado entre los ministerios de Defensa y de Justicia y Derechos Humanos. En un principio se habilitó para alojar a 39 presos, distribuidos en cuatro pabellones: el A para hasta 18 internos; el pabellón B: para hasta 8 internos; el C: para hasta 8 internos y su anexo para hasta 5 internos más. Otras dependencias son las áreas de “tratamiento, la farmacia y enfermería para asistencia primaria a los internos, un campo de deportes, gimnasio cubierto, sala de computación, biblioteca y sectores de dirección y administración de la Unidad”.

Entre otros, estaba alojados Felipe Jorge Alespeiti, Carlos Alberto Arias, Rafael Julio Manuel Barreiro, Jorge Daniel Rafael Carnero Sabol, Enrique José Del Pino, Juan Carlos De Marchi, Alfredo Omar Feito, Antonio Omar Ferreyra, Marino Héctor González, Walter Jorge Grosse y Horacio Rubén Leites.

Según información oficial del SPF, las celdas son de alojamiento común e individual y cada uno cuenta con un sector de cocina, baños de uso común y comedor común. Allí estuvo detenido Jorge Rafael Videla antes de ser trasladado a Marcos Paz, penal en donde falleció.

(Ámbito.com)