seAyer se conocieron las penas solicitadas por el fiscal, la abogada querellante y el defensor para que el Tribunal integrado por los jueces Patricia Asaro, Marcelo Orlando y Marcelo Nieto Di Biase decida finalmente cuál será la condena para Sandro Alvarez, condenado por el delito de “homicidio en ocasión de robo” en perjuicio de Fabián Bregonzi.
El fiscal Daniel Báez solicitó una pena de 23 años, la abogada querellante Aidú Iriarte pidió que se lo condene por 25 –pena máxima contemplada en el Código Penal- y el abogado defensor hizo lo propio, pero por la mínima por ese delito que asciende a 10 años. El Tribunal informó que se conocerá la sentencia el próximo miércoles 25 a las 13.
La audiencia se realizó con total normalidad y el imputado eligió no hacer uso de la palabra antes de cerrar el acto procesal, quedando sólo la incógnita sobre la resolución que tomará el Tribunal, luego de haber escuchado testimonios, evaluar pruebas y evaluar argumentos planteados por las partes en dicho debate.
Los padres de la Fabián Bregonzi, estuvieron escuchando tranquilos el desarrollo de la audiencia, esperando finalmente que el Tribunal dictamine la condena para uno de los responsables de la muerte de su hijo.
El imputado estuvo acompañado en el público por un grupo de familiares que dialogaron brevemente después de concluída la audiencia, pero en ningún momento hubo nerviosismo y más bien transcurrió todo con total tranquilidad.
El fiscal solicitó que se extienda la prisión preventiva del imputado por 6 meses hasta que la condena quede firme y el Tribunal accedió a la misma, teniendo en cuenta que Alvarez ya tenía en su haber un antecedente por fuga. Por su parte, el abogado defensor, adelantó que solicitará la impugnación de la condena.

“Lo acribillaron a balazos”

Al iniciarse la audiencia de ayer a partir de las 9, como primera medida la abogada querellante solicitó que se incorpore el testimonio de otro testigo, quien resultó ser un agente de viajes que había empleado a la víctima fatal por varios años como chofer.
Inmediatamente, Fernando Romeo se acercó hasta el estrado y relató que Fabián Bregonzi era una persona “excelente”, de buen trato con todos los compañeros, muy trabajador y dedicado. Inclusive, agregó que en una oportunidad se había ido a trabajar con otra empresa, pero posteriormente volvió con ellos, motivo por el cual se alegraron mucho.
Poco después hizo uso de la palabra el fiscal Báez, quien advirtió sobre la importancia que había tenido la tecnología en la investigación para determinar la responsabilidad del imputado en el homicidio de Bregonzi, que se certificó finalmente a través del veredicto condenatorio.
Según Báez, es destacable además de las cuestiones tecnológicas y demás herramientas investigativas, la actitud de perseverancia en la búsqueda de Justicia del padre de Fabián Bregonzi, quien desde hace 10 años de forma periódica se acercaba hasta la fiscalía para preguntar si había alguna novedad con respecto a la investigación por la muerte de su hijo.
El fiscal también hizo alusión a los daños causados en la familia por el irreparable dolor generado en todos los integrantes que nunca hubieran esperado ese triste final para Fabián. Asimismo, hizo alusión a la cantidad de años que tuvieron que esperar para que se haga justicia.
Báez aseguró que los autores del homicidio –entre los que se encuentra Alvarez- le dispararon a mansalva, sin darle la posibilidad a Fabián de defenderse ni escaparse.
En el mismo sentido, el fiscal aseguró que la familia de Bregonzi quedó quebrada por una muerte “absurda”, teniendo en cuenta que sólo se robaron una cartera con elementos de poco valor.
En el mismo sentido, consideró que el autor no tuvo ningún tipo de inhibición moral en su participación y participó de un derrotero de conflictos con la Justicia Penal. Asimismo, consideró que no existían atenuantes en el estado de salud del imputado, teniendo en cuenta que las heridas sufridas en una pierna fueron producto de un tiroteo del que participó contra la policía, y del que también resultó lesionado un efectivo.
Por último el fiscal sostuvo que debería evaluarse también los antecedentes penales que pesan sobre el imputado al momento de determinar la pena.
A lo largo de su exposición, el fiscal valoró como agravante que el delito fue cometido utilizando un arma de fuego, bajo la oscuridad y en un lugar desolado. “Quedó demostrado que Bregonzi no tuvo ninguna posibilidad de defensa ni de escape ante el ataque mortal de Álvarez y los restantes coautores, quienes en una actitud cobarde y excesiva lo acribillaron a balazos para robar la cartera de la novia, a quien luego atan con precintos dejándola abandonada en la oscuridad”, afirmó Báez.
El fiscal describió el homicidio y afirmó que Gabriela Fernández, la novia de Bregonzi, se salvó “de casualidad”. Por como actuaron los delincuentes, “disparando, rompiendo los vidrios y resulta muy fácil de concluir que la misma no fue alcanzado por un disparo de casualidad pues el ataque fue inmediato ante la tentativa de Bregonzi de huir del lugar”. Valoró también los antecedentes delictivos de Álvarez. “Sus antecedentes delictivos demuestran su derrotero de conflictos con la ley penal”. Pasadas las 9.30, Báez cerró su alegato indicando que “la pérdida de la vida de Bregonzi se extiende al dolor irreparable de su familia y amigos. Basta con escuchar las palabras de su padre ante este Tribunal que pese al paso de los años todavía se encuentra quebrado por la muerte absurda de su hijo”.

“Desprecio absoluto por la vida”

Poco después le tocó el turno de exponer a la abogada querellante, Aidú Iriarte, quien solicitó la pena máxima, de 25 años de prisión; entendiendo que no existía ningún atenuante que permita disminuir la pena para Álvarez. “Tuvieron desprecio absoluto por la vida”, afirmó.
Al igual que el fiscal, la abogada compartió la atenuante del fiscal referido a la naturaleza de la acción, cometida en un sector despoblado, de noche, con visibilidad nula y con un arma de fuego.
Según Iriarte, los autores del crimen estaban preparados con capuchas y precintos y abrieron fuego contra la humanidad de Fabián Bregonzi, en un estado de completa indefensión.
“Se asesinó a un hombre bueno. Un hombre de bien, son, sin enemigos, trabajador, cariñoso, que colaboraba con sus padres. Tenía 36 años y lo mataron. Tenía toda una vida por delante”, dijo la querellante.
Al referirse al imputado, Iriarte aseguró que se trata de una persona con antecedentes, que también intentó esconder el arma con el que había cometido el hecho en la casa de su hermana, que terminó con otro hecho que demandó la intervención policial.
La querellante planteó que por una cartera, terminaron con una vida; y que le dispararon a discreción. Más adelante, consideró que no existían atenuantes por el delito cometido, sumado a que el imputado tiene antecedentes policiales.

Impugnará la condena

Finalmente, el abogado defensor Patricio Romero requirió el mínimo legal, de 10 años. El letrado aclaró que impugnará la condena y destacó que no está probado que Álvarez haya sido el autor de los disparos, a la vez que pidió a los jueces que la sentencia no sea una “institucionalización de la venganza”.
En un tramo de su exposición, consideró que las alegaciones morales sobre la víctima eran argumentaciones que conllevan un juicio que le da valor a una vida por sobre la otra, cuando en realidad todas son iguales.
Asimismo, se negó a que le endilguen a su defendido las responsabilidades por el tiempo transcurrido y la espera de la que fueron víctimas los familiares.
Por otro lado, afirmó que el disparo mortal impactó en un órgano que no era vital, ya que ingresó por el hombro, pero finalmente desvió su recorrido y le terminó afectando otros órganos que desencadenaron su muerte.
También argumentó que al probarse que llevaban precintos, se deduce que no tenían intenciones de matar a la víctima y que luego de sacar el cuerpo del vehículo intentaron ponerle precintos a Bregonzi, deduciéndose entonces que no habían tenido intenciones de matarlo.

 

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