Las autoridades italianas dieron la autorización final para que se haga un esfuerzo titanico para enderezar el crucero Concordia, que encalló y quedó inclinado hace más de un año en la costa de la Toscana. Se trata de una proeza de ingeniería sin precedente que podría terminar con un gran éxito o con un fracaso profundo.
La nave encalló hace 20 meses, pero la agencia nacional de Protección Civil de Italia esperó hasta que se contara con las condiciones meteorológicas y marítimas favorables antes de dar su consentimiento. En una declaración divulgada ayer, la agencia dijo que las condiciones del mar y del viento para la madrugada hoy estarían “dentro del marco de viabilidad para operar”.
El Concordia chocó con un arrecife cerca de la costa de la isla Giglio la noche del 13 de enero de 2012 y se inundó por un corte de 70 metros (230 pies) en el casco de la nave. Murieron 32 de los 4.200 pasajeros y tripulantes. Los cadáveres de dos de ellos nunca fueron hallados y se supone que podrían estar debajo de los restos del naufragio.
Los ingenieros nunca habían tratado de enderezar una nave de tales proporciones y tan cerca de la costa. Si la operación es un éxito, el Concordia será remolcado y despedazado como metal viejo.