6rUn hecho de vandalismo registrado a comienzos de la semana pasada en cuatro establecimientos escolares de barrio Amaya, desnudó una vez más la problemática de ciertos sectores de la ciudad con respecto al descontrol en los menores con altos consumos de alcohol, drogas, y sobre todo pegamentos de uso y venta libre.
El episodio se registró en una escuela de adultos, una secundaria, un jardín y una escuela primaria que conforman un complejo de escuelas ubicados en dos manzanas del barrio, que son utilizadas por grupos de adolescentes como blancos de robos, roturas, incendios intencionales y otros delitos, desde hace ya algún tiempo. Esta vez barretearon todas las puertas pero a pesar de los intentos no pudieron ingresar porque ya las escuelas están convertidas en verdaderas fortalezas con alarmas, rejas, candados y otras medidas de seguridad para proteger lo poco que queda. Así lo reveló el director de la escuela de adultos, Marco Antonio Ramos Velázquez, quien es un incansable luchador en este tema, y ha generado proyectos para tratar de incluir a esos chicos problemáticos en la comunidad escolar y rescatarlos del infierno que viven, pero sin demasiado éxito.
En ese marco el directivo reveló en diálogo con El Diario que “estos actos de vandalismo son crónicos en la zona geográfica en la que están las escuelas. A comienzos de la semana pasada cuatro establecimientos aparecieron con las puertas barreteadas, con signos de violencia, las puertas principales de acceso destruidas totalmente durante la madrugada”.
Las escuelas que fueron violentadas, aunque los autores de esas roturas no pudieron acceder finalmente a los establecimientos, fueron la 793, la 7718, la escuela primaria 174 y el Jardín de Amaya. Señaló el director de la escuela de adultos que “fue una sorpresa para todos llegar a la mañana y no poder entrar porque las puertas estaban todas rotas y forzadas. No lograron entrar porque como siempre hemos sido víctimas en esas zonas de hechos de vandalismo, hay un blindaje importante se podría decir en puertas y ventanas”.
Pero esta realidad de vivir enrejados, dice el directivo “nos juega en contra también porque si llegara a existir alguna situación de emergencia, la evacuación podría ser fatal”.
Sostiene que “si van desde Defensa Civil o bomberos a verificar cual es nuestra situación seguramente nos van a decir que cerremos la escuela porque no se puede sacar a la gente frente a un incendio o situación de emergencia”.
Las escuelas dijo Ramos Velázquez “tienen alarma, pero llamó la atención que la alarma de la escuela primaria 174 no sonó, por lo que estaban verificando cual había sido la falla, pero el resto de las escuelas si tienen y eso es lo que salvó digamos lo poco que queda en estas escuelas”.

Situación compleja

Consultado acerca de si hay patrullaje especial en esa zona de noche y cuál es la situación que se vive en ese complejo escolar, el director indicó que “he hablado yo con la policía, con el comisario de la Seccional Tercera, y nos han informado que van a reforzar las rondas por ese lugar”.
Pero lo que dice la policía respecto de estos hechos es que “han ido durante la semana y se llevaron a la comisaría a personas que han estado en cercanías de las escuelas para persuadirlos de estos hechos y gente que ingresa en el patio interno que va a hacer daño”.
Sostuvo que “los que están en el patio interno de la escuela son menores específicamente, que en algunos casos han agredido al personal policial sabiendo que nada les pueden hacer porque son menores”.
Por eso dijo “no actúa la policía porque al ser menores, después terminan en un problema mayor con la Justicia, Derechos Humanos, Defensores de menores y demás, por es eso pasa lo que pasa y no hay detenciones”.

Casos que se repiten

Explicó sobre la situación en ese sector que “hay un buen grupo de chicos que se juntan en la tarde y cuando empieza a oscurecer en los alrededores de la escuela, que arrancan temprano a beber y luego a inhalar, y son ellos los que producen estos hechos”.
Repasó además que “nosotros como institución hemos implementado acciones importantísimas para poder ayudar a estos chicos pero nos excede realmente lo que sucede con ellos”.
Recordó que se ha trabajado con seguridad participativa, con policía comunitaria “pero la verdad es que no hemos podido solucionar este problema porque la verdad es que la escuela está para enseñar, para hacer una trayectoria pedagógica pero amen a ello nosotros hemos armado proyectos pedagógicos para poder incluirlos, pero sinceramente no hemos podido llegar”.
Señaló que estas barreras que se levantan a nivel sociedad “son imposibles de traspasar no solo por la droga, sino también por el alcohol. Porque el alcohol corre entre los menores sin freno, cualquiera puede comprar. Tenemos inclusive ferreterías en el barrio que venden pegamento de esos para roscas, que no sé cómo se llaman, y el portero está cansado de limpiar el patio de atrás con residuos de sella roscas y otros pegamentos que inhalan”, denunció.
Finalmente consultado al respecto indicó el docente que “no son grupos numerosos, pero son grupos que causan mucho daño a las instituciones desde hace tiempo y no tienen freno”.

Municipalidad de Trelew