Tratando de hacer pie

La semana que comienza será definitoria en cuanto a lo que pueda suceder con la Cooperativa Eléctrica de Trelew, que buscará en una asamblea extraordinaria que sean los propios delegados representantes de los doce sectores en los que se divide la ciudad quienes aprueben un aumento extraordinario que será luego absorbido por el aumento que otorguen los concejales. La intención es complicada, pero se encaró igual ya que los consejeros estiman que entre idas y vueltas con mucha suerte recién dentro de cuatro meses podría llegar a existir un aumento de tarifas. Por eso insisten en la necesidad de contar con la aprobación de los asociados para salir adelante al menos por estos meses en los que la empresa ya no encuentra donde hacer pie y ha entrado en una “virtual cesación de pagos” que no es ni más ni menos que una tómbola en la que un mes se paga a algunos proveedores y en otros se paga a otros. Claro que para lograr revertir la imagen que desde el propio sector político de la ciudad, el concejo, la provincia, han construido a fuerza de endurecer los discursos sobre la Cooperativa, la entidad necesita abrirse a la comunidad. Para ello se empezaron a gestar estas reuniones como la mantenida con la Cámara de Comercio y la Sociedad Rural, y que seguiría con otras entidades, para llegar con información clara y sin vicios políticos a quienes tienen que aprobar el cometido de la entidad. En el medio de todo, los socios que se quejan y se quejan pero cuando se autoconvocan, no pasan de los cuarenta, de los más de 70 mil socios y usuarios que tiene la Cooperativa.

Cien años de soledad

El Hospital Zonal de Trelew es uno de los pocos edificios históricos de la salud pública de la provincia, sino el único, que se encuentra en un estado desastroso y lamentable. No solo por los años que tiene, sino por la más lamentable empresa que hace algunos años se decidió de “reformarlo” en vez de encarar un Hospital nuevo, lo cual hizo que los pocos recursos edilicios con los que se contaba se convirtieran en una trampa para pacientes, familiares y empleados. Aun a pesar de quienes han denostado su importancia durante años, el Hospital esta semana cumplió cien años, cien años en soledad, sin actos, ni recordatorios, cien años de trabajo sepultados tras los escombros y las protestas. Si bien el año pasado se había armado una comisión de trabajo para rescatar las historias del viejo nosocomio, y con ellas a sus más fervientes colaboradores, directores y personajes, lo cierto es que este año el aniversario más importante quedó en el olvido enredado en las disputas gremiales, sentenciado bajo una obra interminable, cargado de historias de pacientes pero sin festejos. Obviamente que como toda institución pública tiene sus conflictos diarios, pero ¿tan grandes son que logran tapar un hecho tan trascendente? Ciertamente que en tiempos de crisis es bueno mirar un poco para atrás y recordar que hace muchos años hubo gente que con poco, construyó lo que hoy por mucho menos, se destruye.

Puede y no puede

La gran pelea de fondo que tuvo lugar la semana que terminó tuvo como protagonistas a dos pesos pesados de la conducción gremial de los empleados de Comercio, por un lado el actual titular Alfredo Béliz y por otro el ex secretario general, Héctor Quiroga, quienes se disputan las elecciones del mencionado Sindicato. En el medio quedó un ex dirigente del gremio y ex funcionario municipal, Walter Espinosa, quien ostentaba la candidatura a Secretario General, y fue dado de baja para ese puesto por considerarse desde la Junta Electoral primero y desde la Justicia después, que no reunía los requisitos para ser candidato en primer término. La cuestión se resolvió dejando de lado a Espinosa y poniendo una histórica empleada de un céntrico supermercado en primer lugar, en una candidatura que ya muchos señalan como “testimonial”. Es que no se entiende bien el argumento, pero Espinosa que no puede ir de candidato a Secretario General, si puede participar como segundo en la lista, por lo que de no ejercer la mujer su cargo, sería él el reemplazo natural. Mientras estas incoherencias se suceden, la pelea de fondo sigue intacta y en pocos días más los comercios locales serán escenario de las elecciones que prometen estar muy calientes.

Están de punta

Muy enojados estaban algunos funcionarios, de los más políticos, de la municipalidad de Trelew con el manejo que en el Concejo Deliberante hicieron de la cuestión con el asentamiento que con más de cien familias se inició hace dos semanas en la zona oeste de la ciudad en tierras del INTA. Cabe recordar que un grupo de concejales recibió a los ocupantes para escuchar sus inquietudes y ofreció hacer de “nexo” con el Ejecutivo para que se logre un encuentro y con la idea de que los ocupantes ilegales sean encuestados por la gente de Acción Social y Salud. En el Palacio este encuentro no cayó para nada bien ya que por un lado se sintió como si los concejales debieran dar las órdenes al equipo municipal de cómo hacer las cosas frente a un nuevo asentamiento, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de episodios similares que ha resuelto el Ejecutivo en los últimos años. Y luego por empeñarse en achacar al Ejecutivo la falta de cumplimiento para con la ordenanza que penaliza este tipo de ocupaciones, y recibir a las familias repitiendo que “son vecinos y los recibimos como tales y no como usurpadores”. Esa fue la frase que puso locos a varios y que motivó un nuevo cortocircuito, otro más, entre los concejales “oficialistas” y el Ejecutivo. En este y otros temas, ambas partes están cada vez más distanciadas.

La defensa, para atrás

Si esto fuera un partido de fútbol seguramente los relatores dirían que el equipo juega “con la defensa metida en el arco”. Algo así fue lo que sucedió esta semana cuando un grupo de “vecinos y socios” de la Cooperativa Eléctrica de Trelew concurrieron al Concejo Deliberante para pedir a los concejales que intervengan y que frenen el intento de la Municipalidad por avanzar con el aumento de tarifas pedido por la entidad, sin sanear las autoridades. En la cabecera de los concejales estuvieron los presidentes de bloque, y el presidente del Concejo Deliberante quienes esbozaron algunas respuestas para dejar tranquilos a los vecinos que criticaron duramente la intromisión política municipal en la Cooperativa, entre otros manejos. En la defensa, no hubo nadie, ya que los concejales que responden directamente al intendente, no aportaron su presencia. Uno se atrincheró, dicen los que saben, dentro de su oficina, y el otro en medio de la charla pasó sin disimulo y acompañado por un operador político de la campaña legislativa, directamente a la puerta de atrás. Dijeron quienes intentaban justificarlo que tenía una reunión política en Rawson. Y la pregunta que surge es obviamente si no debería estar en horario de trabajo escuchando a los vecinos que lo votaron y en todo caso “bancando” la parada del Ejecutivo. Lamentablemente entre tanto cortocircuito, el Ejecutivo al menos en el concejo, está cada vez más solo.