El subsecretario de Políticas, Regulación y Fiscalización del Ministerio de Salud de la Nación, Andrés Leibovich, instó anoche a los profesionales y técnicos vinculados a la hemoterapia “a trabajar de forma mancomunada para alcanzar una infraestructura de servicios de moderna, eficiente y segura”, anhelo que –según el funcionario- comenzó a ser realidad a partir de la creación del Plan Nacional de Sangre en el 2002, y agregó que “si vemos la foto de aquel momento y vemos cómo estamos hoy, no podemos negar los avances efectuados para garantizar el acceso de los argentinos a sangre segura y de calidad”. ´
El funcionario se expresó en estos términos al dejar inaugurado el XIV Congreso Argentino de Medicina Transfusional que, organizado (AAHI), reunirá a técnicos y profesionales nacionales e internacionales hasta mañana en la ciudad de Buenos Aires.
Frente a un auditorio integrado por profesionales del sector público y privado, el subsecretario de Políticas, Regulación y Fiscalización recordó la inversión de 500 millones de pesos realizada por el gobierno nacional para el ejercicio 2012-2015, destinada a la capacitación de recursos humanos y compra de equipamiento para las redes de sangre de las 24 jurisdicciones de todo el país.
En tal sentido, el funcionario se refirió al cambio de paradigma que impulsa la cartera sanitaria a cargo de Juan Manzur, el cual promueve la donación voluntaria y habitual de sangre para garantizar que todas las personas que requieran transfusiones cuenten con sangre segura en el momento oportuno. “La cantidad de donantes en el sector público creció de 320 mil a 630 mil en el último tiempo, un aumento del 98 por ciento”, indicó Leibovich, mientras que de “un 3 por ciento de donantes voluntarios pasamos a un 35 por ciento, y vamos por el 100 por ciento”, enfatizó.
Del 2002 a la fecha, el número de bancos de sangre, que en su mayoría estaban vinculados a hospitales estatales sin recursos para hacer frente a las crecientes exigencias de la seguridad sanguínea, descendió de 700 a menos de 150. En esa línea, el funcionario destacó la voluntad de los argentinos de donar fuera de los nosocomios, al señalar que “sólo el año pasado el móvil de colectas externas del Plan recorrió 11 provincias, recolectó más de 2.400 donaciones y fue visitado por más de 14 mil personas”, remarcó.
Entre el 2012 y 2013 –detalló Leibovich- se distribuyeron insumos para el estudio de 400 mil donaciones de sangre y equipos de laboratorio con una inversión de 68 millones de pesos, destacándose ocho irradiadores de componentes de la sangre destinados a siete jurisdicciones, seis de las cuales no contaban con esta tecnología.
El funcionario, además, destacó el trabajo conjunto con el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba, al cual se envió un 40 por ciento más de plasma, respecto a otros períodos, para la producción de hemoderivados.
En cuanto a los avances en materia de educación, Leibovich se refirió al convenio firmado entre las carteras sanitaria y de Educación, que conduce Alberto Sileoni, que permitirá incluir en la currícula escolar el tema de la donación de sangre. En otro orden, hizo mención también a sendos acuerdos suscriptos entre el Ministerio de Salud nacional y el gobierno francés, y con la Comunidad Valenciana, que facilitarán el intercambio y formación de recursos humanos en materia de medicina transfusional.
El panel de apertura del el XIV Congreso Argentino de Medicina Transfusional estuvo integrado, además, por Oscar Torres, presidente de la AAHI; Mabel Maschio, coordinadora general del Plan Nacional de Sangre; Claudia Bastos, secretaria científica, y Gabriela Dabusti, secretaria general de la AAHI.