nota1El ex árbitro renunció a su candidatura a concejal de La Matanza por el partido de De Narváez luego de que su manager, Silvio Klein, le pidiera 780 mil pesos al Colorado. El dirigente de Camioneros, amante de la noche, ya había sido trompeado tras gastarse la plata para fiscalizar las primarias.

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“Pidieron plata para seguir en el espacio y les dijimos ‘vayan donde les paguen’, nosotros hacemos política por convicción”. Esa fue la explicación de Francisco De Narváez sobre el portazo que pegaron esta semana dos de sus candidatos, el ex árbitro Javier Castrilli y el dirigente camionero Silvio Klein. Klein ya se había gastado el dinero que le había dado Hugo Moyano para fiscalizar las primarias y por eso habría recibido unas cuantas trompadas por parte de Luis Velázquez, otro dirigente matancero de Camioneros. En ese entrevero, pocos días después de las elecciones de agosto, Castrilli ligó una cachetada. Ambos se fueron echando leña al denunciar un pacto entre el Gobierno Nacional y De Narváez. Ahora el “sheriff” socio y amigo del cuñado de Mario Das Neves, anunció que se pasa de bando y comenzaría a trabajar con Sergio Massa.