El huracán “Manuel” tocó ayer tierra en el noroeste de México y se degrado a una fuerte tormenta, generando lluvias torrenciales y obligando a evacuar personas y cerrar escuelas en los estados de Sinaloa y Sonora, lo que agrava el sombrío panorama creado por la confluencia de dos ciclones en México en los últimos días.
El huracán “ya está en tierra”, muy cerca de la localidad de Altata, y se desplaza de manera muy lenta por la zona costera del norte de Sinaloa acompañada de vientos máximos de 120 kilómetros por hora y ráfagas de 150 kilómetros, dijo el meteorólogo Jaime Albarrán, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), sobre el fenómeno que dejó al menos 97 muertos, según datos oficiales.
Durante el transcurso de la mañana de ayer “Manuel” se mantuvo como un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson, de cinco niveles, y hacia la tarde se degradó a tormenta tropical, precisó.
El meteoro, que registra un índice de peligrosidad “fuerte”, está afectando el noroeste de México con “precipitaciones torrenciales en Sinaloa y muy fuertes en Zacatecas, Durango, Chihuahua, el sur de Sonora” y de la península de Baja California, añadió.
“Manuel” ya había afectado desde el pasado fin de semana a varios estados del sur y del oeste de México con lluvias torrenciales en buena parte del país que, combinadas con las del también huracán “Ingrid”, ya degradado, en la cuenca del Atlántico, han dejado al menos 97 muertos y más de 50.000 evacuados.