1Por Mauro Fernándes

En su currículo hay varias palabras que se repiten: fiebre hemorrágica, dengue, hantavirus. Se toma un tiempo para responder, y luego pregunta si se entendió la explicación.Así se muestra Delia Enria (1952), médica especializada en enfermedades infecciosas. Desde 1994 dirigeel Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas “Dr. Julio I. Maiztegui” (INEVH), que se creó en 1978 con el objetivo de concretar acciones ligadas al control de la fiebre hemorrágica. Hoy ese centro, que con el tiempo extendió su accionar hacia otras enfermedades, está integrado por alrededor de 110 personas, tiene su sede en la ciudad bonaerense de Pergamino y depende de una organización descentralizada: la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS).
Ha estudiado diversos casos de hantavirus, virus que se transmiten al hombre por roedores infectados. Recuerda que en 1995 un brote familiar -ocurrido en el sur del país- de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) condujo al descubrimiento del virus Andes. En 1996, además, se documentó por primera vez la transmisión interhumana, tras un brote inusual ocurrido en El Bolsón y Bariloche.
Las infecciones por hantavirus representan una zoonosis emergente: enfermedades cuya incidencia ha aumentado en los seres humanos en las últimas décadas, según un estudio elaborado en 2012 por el Ministerio de Salud de la Nación. Se considera que todos los hantavirus derivan de un origen común y que han venido coevolucionando con las especies de roedores a las que infectan. Pertenecen a la familia Bunyaviridae, que incluye agentes causales de dos graves enfermedades humanas: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) en Asia y Europa y el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedaddistribuida en América, producto de un nuevo virus, el virus sin nombre (VSN), prototipo de los del Nuevo Mundo.
“En general –describe Enria a este medio- existen periodos en los que hay mayor densidad de roedoresy se considera que la transmisión se realiza cuando se producen las peleas entre los machos, que ocurrenen el momento de búsqueda de las hembras.Cuando se da el contacto entre una población infectada y una que no lo está, se considera que se produce transmisión entre los mismos roedores. El hombre es un accidente, es un huésped terminal que accidentalmente se pone en contacto mediante la orinay excretas que eliminan roedores infectados. La transmisión se puede dar a través de pequeñas heridas en la piel, por la conjuntiva, la boca o la nariz.”

P:-El roedor infectado, ¿termina muriendo o resiste a la infección?
D.E:-Particularmente lo que el virus genera en el roedor es una infección crónica que probablemente disminuya su fertibilidad. Eso último se ha demostrado con otros virus, es decir no particularmente con el Hanta.

P:-Cómo se desarrolla el tratamiento.
D.E:-No hay un tratamiento específico. El devenir está ligado a la respuesta de cada individuo. Obviamente que una consulta temprana puede ayudar. Por otro lado, en términos generalesen el sur del país se han adoptadoimportantes medidas educativas vinculadas a la salud. En ese sentido, es llamativo que en los parques o en los museos se explique la transmisión del hantavirus. En la región patagónica la población tiene conocimiento sobre la enfermedad. Ese escenario a veces no se da en otras zonas.

P:-¿Cuáles son las áreas más problemáticas del país?
D.E:-Las del norte argentino, incluso es allí donde se identificó la enfermedad. Probablemente en la Pampa Húmeda se dio a conocer por primera vez que había infecciones por hantavirus. Pero fue en el noroeste argentino, particularmente en Orán, Salta, cuando se instalóun hospital de alta complejidad, que los médicos describieron a mediados de la década del ochenta lo que se denomina distrés de Orán, que con el tiempo se demostró que estaba causado en parte por los hantavirus o las leptospiras.

P:-¿Cuáles son los primeros síntomas que se manifiestan?
D.E:-La enfermedad, al igual que la fiebre hemorrágica en Argentina, presenta síntomas que no son tan específicos. Es muy difícil diferenciarla de otras enfermedades. Quizá lo que se puede decir es que a la persona le debe llamar la atención que exista un estado de decaimiento, con fiebre no extremadamente alta y sin resfrío. Las personas suelen asimilar el cuadro como si se tratara de una gripe, aunque en la realidad no lo es. Es conveniente que cualquier persona que se sienta enferma consulte al médico, porque acorde a la patología el diagnóstico debe ser diferencial.

P:-¿Cuántas personas mueren por hantavirus, según las estadísticas que maneja?
D.E:-Depende de la zona. En general la tasa de mortalidad no es alta. No obstante en algunas oportunidades los números de casos han ido aumentado con el transcurso de los años. Eso coincide con el incremento de las poblaciones de roedores, que son variables, responden a múltiples factores ambientales y están ligadas a la propia reproducción. Para el virus (Andes) presente en el sur del país, el riego de mortalidad es más alto. Haciendo un promedio estimativo se puede decir que cada 100 personas que contraen la enfermedad, 25 tienen posibilidad de morir.
P:-¿Qué característicastiene el virus presente en el sur del país? Dijo que el riesgo de mortalidad es más alto.
D.E:-En general el virus Andes es más agresivo. No obstante, hace falta realizar más estudios.

P:-¿Cómo impacta en la Patagonia la floración de la caña colibue?
D.E:-La floración de la caña colihue es un proceso que no se da con frecuencia. Hay zonas del país que han pasado más 100 años sin que se registrara floración. De ocurrir, otorga condiciones para que se incrementen las poblaciones de roedores. Sin embargo hay otros factores que también están ligados a ese aumento. Es decir, la floración de la caña colihue es solo un factor. Se observa que cada determinado periodo las poblaciones de roedores registran incrementos que están ligados al clima, a los cultivos y a la disponibilidad de alimentos y sitios que son utilizados para hacer nidos.

P:-Hay algunos documentos que dan cuenta de que el cambio climático, a partir de diferentes fenómenos, conllevaría a la presencia de más casos de hantavirus, además de otras enfermedades.
D.E:-Potencialmente es así. Pero, para hablar de cambio climático se necesita contar con registros analizados a lo largo de una extremada cantidad de años. Hay enfermedades que están ligadas a la falta de disponibilidad de agua potable, de viviendas adecuadas, a la urbanización desorganizada y a la pobreza. La existencia del cambio climático no se puede negar, pero tampoco se le puede adjudicar todo a ese fenómeno.

P:-¿Es factible la existencia de una vacuna contra el hantavirus? En el instituto que preside, ¿en qué aspectos se ha avanzado con relación a la investigación de la enfermedad?
D.E:-En general hay vacunas que se utilizan para los hantavirus del Viejo Mundo pero su eficacia es dudosa, es decir no hay certezas claras en cuanto a su efecto. Hay, además, determinados desarrollos probables contra los hantavirus del Nuevo Mundo. Disponer de una vacuna implica evaluar varias cuestiones: saber a quiénes se va a vacunar -es prácticamente imposible determinar una población de riesgo-, analizar costos y además obviamente tiene que ser segura. Hay acciones que se han tomado y han dado resultado. No obstante, hoy no hay una vacuna eficaz, ni un tratamiento específico efectivo. El objetivo es continuar trabajando en pos de poder obtenerlo.