Dr. PérezEn los últimos años, el consumo de alcohol y drogas en los jóvenes es un tema que preocupa a la sociedad en general. El doctor Héctor Pérez, especialista en enfermedades infecciosas del Ministerio de Salud de la Nación, estuvo en Puerto Madryn invitado por la Fundación OSDE, donde brindó charlas a los alumnos de los dos últimos años de las Escuelas 741 y 750, sobre “Adicciones, Sexualidad e Infección por HIV en Adolescentes”. Antes de regresar a Buenos Aires, El Diario habló con este especialista acerca de estos temas que tanto preocupan: “Yo trabajo en el tema hace ya más de 20 años, en la asistencia hace más de 30, y una cosa importante que tiene Fundación OSDE es poder colaborar con lo que es el compromiso social. Compromiso social significa que en los lugares donde necesitan, yo voy, planteo el tema, dejo instalado el tema, dejos mis diapositivas para que los chicos que no pudieron estar en la clase lo empiecen a hablar, a interiorizar y puedan empezar a trabajar en el tema de las adicciones, en el tema de la sexualidad y también de las enfermedades de transmisión sexual como es el virus del SIDA”.

¿Cuál es la realidad con la que se encuentra en los diversos lugares del país que visita?
“Yo creo que hay una realidad que es bastante uniforme y la uniformidad tiene que ver con que el acceso a determinado tipos de sustancias como el alcohol, que son sustancias ´legales´, aceptadas por la sociedad, hacen que los chicos ingresen en un tema fundamentalmente que tiene que ver con el abuso, con la dependencia y después con la adicción. Uno puede pensar que del alcohol no se abusa, pero en general sí, quizás a la edad de la adolescencia no haya una dependencia y tampoco una adicción al alcohol, pero el alcohol es la puerta de entrada a drogas mayores y lamentablemente se utilizan sustancias, que todavía los adultos no las tenemos definidas, como la marihuana, la cocaína o las anfetaminas, que hacen que los chicos tengan una dependencia, que los transforme en el tiempo, que no sepan cómo salir y terminen siendo adictos. Lo que uno pretende es interiorizar el problema y que los chicos empiecen a hacer algo con lo que yo les digo”.

¿Qué relación existe entre el consumo de esas sustancias y el VIH?
“El problema fundamental tiene que ver con que, cuando uno consume sustancias, esas sustancias le nublan la conciencia y en esa situación uno no se protege. A tal punto es esto que yo cuando les hablo del alcohol les hablo de las injurias, entre ellas la injuria de lo que puede ser una enfermedad de transmisión sexual, pero mucho más grave es que entre esas injurias están los accidentes de tránsito. Los chicos que manejan alcoholizados terminan muchas veces con secuelas graves para toda su vida y esto no se interioriza como un problema de todos los días, entonces cuando un chico consume una sustancia como el alcohol que deprime el sistema nervioso central, les hace perder el juicio y hacer perder la percepción de cómo se tienen que cuidar”.

En estos 20 años que usted lleva trabajando en el tema, ¿qué cambio nota con el correr del tiempo?
“Yo creo que hay un retroceso. Yo tengo la suerte de que mis hijos, que tienen 23 y 25 años, me siguen considerando en muchas cosas y me tienen al lado de ellos. Quizás el retroceso está en los adultos que no les estamos dando el lugar que los chicos necesitan. Los chicos están tomando en cantidades importantes, porque cuando yo era joven, tomaba un trago en el boliche, porque el segundo ya era prohibitivo por el valor que tenía. Hoy los chicos se las han arreglado para hacer la previa, los adultos les vendemos alcohol sin pedirles documentos, les llevamos lo que pidan, vodka, fernet, distintas sustancias que tienen una muy alta graduación alcohólica. Convengamos que el fernet tiene la misma graduación alcohólica que el whisky, no es una bebida inocua, todo lo contrario. Y a esto hay que sumarle que el impacto de la sexualidad hoy está explícita en la mayoría de los medios, por lo que los jóvenes tienden a repetir las conductas que observan a través de ellos”.

¿Observa diferencias entre la Ciudad de Buenos Aires y el resto del país?
“La charla la doy de la misma manera en todos lados y los chicos saben perfectamente de lo que estoy hablando, no es que en algún lugar están más atrasados o entran a posteriori. La percepción que tengo es que están todos en igualdad de condiciones y lamentablemente nosotros somos los que tardamos en llegar a ellos”.

¿Cuál es la recepción de parte de los jóvenes en sus charlas?
“Los chicos lo asimilan, aunque no sé cuál es el resultado, porque lamentablemente no me quedo. Esto es parte de los colegios a los que voy, es parte de los educadores, pero por ejemplo, en la Escuela 741 me mostraban algunos afiches que habían hecho, de lo que son las propagandas y lo que los chicos interpretan de esas propagandas. Me parece que cuando uno se acerca a ellos, los jóvenes lo asimilan de la mejor manera y nos dan a nosotros una respuesta que a veces los adultos no la tenemos, los chicos van a decir lo que ellos necesitan escuchar”.

¿Es importante que se hagan este tipo de encuentros frecuentemente?
“Sin lugar a duda, yo creo que es la forma en que hay que concientizarlos. Yo hoy me vuelvo a Buenos Aires, la clase le queda a los chicos, muchos no pudieron venir a la charla, pero tienen a sus compañeros que van a ser multiplicadores de esto”.