chinoDe unos 35 años, Yu Shon de nombre y Mou de apellido, es conocido también como Yushon Shon Mou, aunque en el acto para el pleno de Gobierno de Chubut, terminó bautizado con el más argentinizado nombre de “Marcelo”.
Yu Shon o Marcelo se convirtió la semana pasada en el suspiro de alivio y encantamiento del oficialismo, tanto como de quienes siguen esperanzados en conseguirle novio con buenas intenciones a la empresa Alpesca. Yu, pareció buen candidato y con antecedentes suficientes como para entregarle a la “novia”. Tiene pasaporte norteamericano (número 4619060421), hace casi dos décadas que está en el país del tío Sam y su domicilio vigente actual figura en la localidad de Diamond Bar, una ciudad de clase pudiente con casi 70 mil habitantes, ubicada en el condado de Los Ángeles en el estado estadounidense de California. Sin embargo también ha vivido unos años en Montebello a unos 13 kilómetros del centro de Los Ángeles al sudoeste del Valle San Gabriel. Una localidad también pequeña que se considera parte del grupo de suburbios de LA llamados “Gateway Cities”.
Marcelo o Yu, es un especímen raro. Como buen leonino (mono en el horóscopo chino) es extrovertido y creativo, punzante y meditabundo. Estudió de 1995 a 1999 en la paqueta y ultra católica Universidad de Notre Dame du Lac, en Indiana, una universidad privada, de la Congregación de Santa Cruz, ultradevota a la Santísima Virgen María, con capillas en todas las residencias y crucifijos en todas y cada una de las aulas. De este claustro de estudios que saltó a la fama por la controversia que generó su rector Padre John I. Jenkins al concederle un doctorado “honoris causa” al presidente Barack Obama el 17 de mayo de 2009, es de donde salió Yu Shon con una especialización en economía.
De ahí en más, se sabe poco y nada. Por ejemplo entre sus antecedentes comerciales oficialmente figura vinculado alguna vez a H&M Importaciones Corporation dedicada a la compra venta de pescados y mariscos, también conocida como Suprema Seafood Company. Pero nada oficial respecto a Red Chamber Co, que es la que fue a visitar la ministra de la producción, Gabriela Dufour.
¿De donde lo sacó Gabriela “la enfermera”, a Marcelo o Yu “el arrendador”? No se sabe exactamente. Pero que el contrato que hizo el Gobierno no fue con la firma de California, eso parecería un hecho.

la
Según el “Contrato de Arrendamiento de Bienes y Charteo de Buques” que el gobernador Martín Buzzi y el Ministro Coordinador de Gabinete Juan Garitano, firmaron el 12 de noviembre pasado, la empresa con la que se aliaron no figura para nada como Red Chamber Co. sino como Adalia S.A, aunque sí fue representada por Yu Shon, o sea, Marcelo. Lo llamativo de todo esto es que en el contrato, se dejó constancia que Adalia tiene “tramitación de cambio de nombre de la sociedad a RCA S.A.”, tal vez para convertirse en una especie de pariente nacional de la californiana.
Yu o Marcelo, tiene sin embargo amigos conocidos como el sobrino de Franco Barillari, un apellido vinculado a la pesca para bien y para mal. El joven Barillari acompaño a Yu Shon a Rawson y la explicación de la amistad surgió casi inmediata para los entendidos al dar cuenta que el contrato de alquiler de los bienes y la planta de procesamiento de Alpesca guardó celosamente un “ítem clave”, y es que el Gobierno se compromete a entregarle nuevos permisos de pesca para operar sobre langostino y centolla. ¿Será Yu Shon el nexo internacional de compradores de la producción, Barillari la empresa local que va por los permisos y hasta los mismos personajes como Otero y Segundo los participados “incidentales”? Vaya uno a saber.
Lo cierto y que completa el cuadro de dudas es que lejos de la maravillosa California o de una más entendible sede en Capital Federal, “Adalia” tiene en realidad su oficina en la calle Buenos Aires al 473, pero de la ciudad de Trelew. En este lugar funciona un señor que se llama Felipe García Melano, quien según el Boletín Oficial, es accionista de Adalia SA junto a una mujer de apellido Millatureo, también domiciliada en Trelew.
García Melano es conocido en esta historia de Alpesca, ya que en enero pasado fue el encargado de gestionar ante la Inspección General de Justicia, el cambio de directorio de Alpesca, en nombre de Federico Otero, luego que este le comprara las acciones a Héctor Omar Segundo. (Ver Págs. 2 y 3)
En fin. Todo indicaría que esta búsqueda desesperada de “novio”, otra vez pone a Alpesca al borde del ataque de nervios, rotura de corazón y más cortes de ruta más tarde o más temprano.
Como una historia repetida el año pasado en el mes de octubre, ya todos descorchaban champán y practicaban el vals para casar a la pesquera con una tal Food Partners International, un grupo suizo-belga que daba cátedra de negocio en el rubro. Eso fue un miércoles, a los dos días, la pobre Alpesca se enteró que se trataba de Food Partner Patagonia, que el francés era más porteño que nosotros, y que él y la empresita no tenían espalda y tenía domicilio en Caleta Olivia.
Ahora vuelta el desconsuelo . Resulta que lo que parecía la pareja perfecta vuelve a patinar a escasos cinco días de idilio. Para Alpesca ya Yu Shon no es Marcelo, no se casará con Red Chamber Co, y encima anda dando vueltas una tal Adalia. Un verdadero desencanto.