p3Cuando vino Lady Di a Chubut, la primera vez que una autoridad de Gales se acordó de los desamparados inmigrantes que prefirieron desafiar la suerte del mar y de una tierra inhóspita, que permanecer bajo el yugo británico, el control inglés en cada movimiento de la visita no pasó desapercibido. Era noviembre de 1995 y varias semanas antes de la llegada de la princesa, miembros del Secret Intelligence Service, más conocido como MI6 o SIS, hicieron un exhaustivo registro de quien era quien en Puerto Madryn, Pirámides, Trelew y Gaiman. Los sitios que Diana Spencer recorrió durante su glamorosa, pero significativa visita.
En pocos días se viene la conmemoración de los 150 años que pasaron desde que el Halton Castle amimosado rodeó la Península y enfiló para la Bahía Nueva, desembarcando el primer contingente de galeses que se asentarían en Chubut. Los vínculos y las condiciones para el encuentro de ambos pueblos se intensifico en función de esta fecha, y otros condimentos vinculados a las posibilidades comerciales y de intercambio cultural, que tanto Gales como Chubut habrían visto como auspiciosos. El rigor manda que funcionarios del gobierno galés hagan entonces su acto de presencia por lo menos en esta conmemoración, más allá de la ausencia histórica que han tenido para con sus paisanos apatagonizados. Pero como no puede ser de otro modo, antes se estableció que quienes supervisaran la llegada del Primer Ministro Galés, Carwyn Jones, sea el embajador británico en Argentina, el doctor John Freeman, quien ayer se anticipó, para ir pispeando la movida. El hombre fue recibido por el gobernador Martín Buzzi junto al vicegobernador Gustavo Mac Karthy para “definir” la agenda que cumplirá el galés ´bajo sospecha´.

Por Juana de Arco*

Es que probablemente por sobre las sonrisitas posadas de la ministra de Desarrollo Territorial y Sectores Productivos, Gabriela Dufour; sobre la postal siempre entusiasta pero abstraída casi en viaje, del secretario de Turismo, Carlos Zonza Nigro y encima de la tesonera resistencia del de Cultura, Claudio Dalcó a descubrir su cabeza ante la autoridad inglesa, pocos se percibió el objeto del primereo británico vinculado a que el visitante galés es mirado con lupa en sus movimientos en Argentina. Sucede que el Ministro Principal de Gales, Carwyn Jones, más allá de que no es meramente integrante del ejecutivo británico, forma parte de Gran Bretaña. Y es la primera visita de alto nivel en años que se dará. De hecho, exactamente 20 años después que Lady Di acercó costas. Y hay antecedente como para no perderlo de vista. Por ejemplo el galés Carwyn Jones ya ha sido blanco de duras críticas de parte de los conservadores británicos, que lo acusaron de prestarse al “juego” argentino respecto a los reclamos sobre Malvinas.

Marcando la cancha

Para eso se anticipó el embajador británico John Freeman, un funcionario que asumió en la Argentina en Junio de 2012, en medio de una polémica por Antártida. El hombre es un duro y de carrera. Ingresó al Servicio Diplomático en 1986 y desde entonces desempeñó una amplia variedad de funciones en Londres y en el exterior, en destinos tan diversos como Sudáfrica, Europa Central y Oriental, y Singapur, dedicado a un gran espectro de asuntos internacionales, entre ellos no proliferación, terrorismo internacional y política antidroga.
En los tres años que lleva en el país ya se aguantó una embestida fuerte. Fue cuando el Gobierno Nacional lo citó para que dé “explicaciones” sobre acciones de espionaje contra la Argentina y por la “militarización y exploración ilegal de hidrocarburos” en las Islas Malvinas. La vueltita de tuerca estuvo a cargo en ese momento del vicecanciller Eduardo Zuain, quien le expresó en varios idiomas al diplomático inglés el “malestar” de la Casa Rosada ante “el silencio del gobierno británico frente a revelaciones de Edward Snowden, a través del medio The Intercept, sobre acciones de espionaje electrónico masivo dirigidas contra la Argentina”. “Según este medio, las acciones fueron llevadas adelante ante la creciente presión internacional para resolver la disputa de soberanía sobre las Malvinas”. Zuain le explicó a Freeman que estos comportamientos, debería saber un etimológicamente `hombre libre´ como él, que “violan el derecho a la privacidad conforme lo establecido en las resoluciones 68/167 y 69/166 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
Por eso el encuentro cercano del 27 y 28 de Julio será sin dudas el próximo test de convivencia argentinobritánico en el medio de la latente tensión por la disputa de soberanía sobre Malvinas. En Londres y Buenos Aires hacen lo posible para que el conflicto no amargue los festejos, pero los británicos siguen de cerca no sólo el viaje a Trelew y Gaiman que baraja Cristina Kirchner para el próximo lunes 27, sino también cuáles serán sus palabras, y si en todo caso se dignará a asistir o preferirá marcarles un desplante de último momento, que no se descarta, dado el impacto que la interpretación del evento puede llagar a tener en la sociedad, a tan sólo 10 días de las PASO.
Más allá de los discursos de amistad y confraternidad, la Presidenta siempre ha tenido una conducta y una posición respecto a los lícitos reclamos nacionales sobre la soberanía territorial y cultural de los pueblos. Y tampoco ignora que los asentamientos galeses en Chubut surgieron de aquel nacionalismo galés que se consolidó como movimiento popular en el siglo XIX y a lo largo del siglo XX, buscando mantener su idioma, sus religiones e intentando precisamente la independencia de Gales dentro del Reino Unido, como estado libre asociado, o fuera de él, como fueron los intentos inmigratorios a Estados Unidos y Patagonia.
Es poco probable que la Primer Mandataria, a meses de dejar su segundo mandato y entrar en la historia como la mujer que más tiempo gobernó este país, acceda mansamente a participar como convidada de una puesta artística, esporádica y extremadamente excepcional, sin dejar claro algo, políticamente hablando.

Colono viene de Colón?

Todo esto lo sabe el gobernador Buzzi, por eso la fecha puede ser todo un espaldarazo político a su campaña reeleccionista, o un traspié peligroso justo en la recta final. El desafío es la significación que se le otorgue al acto, la densidad ideológica que le logre poner a los gestos, y la despolitización de un festejo de intento de `colonización´, que hábilmente ya transformó en un más inofensivo `pionerismo´. Por lo menos desde el discurso mínimo que se difundió oficialmente ayer para dar a conocer lo que habló con Freedman.
Buzzi se cuidó expresamente de no utilizar las palabras “colonia” ni “colonos”, y mareó un poco al británico con definiciones medio abstractas tales como que “la agenda del Sesquicentenario consiste en una secuencia de actos encadenados, en donde se marca la significación que tienen estos 150 años de la llegada de los galeses y el grado de importancia que le estamos dando”.

`Pioneering spirit´

Asimismo, el Gobernador al referirse al acto central del 27 de julio, dijo que se presentará el espectáculo “Corazón Pionero”, un evento que “será absolutamente convocante”. Se va a realizar en primer lugar el día 27 a las 18 horas en Puerto Madryn “mostrando el encuentro entre las dos culturas: la galesa y la de los pueblos originarios”. Acto que encabezaría la Presidenta y que “va a tener un enorme impacto público; este acto tiene mucho que ver con el pionerismo patagónico, ya que somos una tierra de pioneros”, mencionando que “la primera inmigración visible fue la galesa y para nosotros es el inicio del pionerismo”
Más allá de lo desprovisto de `riesgos´ que se intentó presentar el acto-desafío, la tensión está latente y no se debería simplificar si se pretende que la cosas salgan lo mejor posible. La semana pasada por ejemplo, al inaugurar en el parlamento británico la muestra de fotografías, “Los galeses en la Patagonia: un siglo y medio de historia”, del fotógrafo argentino Marcos Zimmermann, el aires se cortaba con un hilo cuando la embajadora en Londres, Alicia Castro, se refirió al conflicto bélico de manera elíptica, pero sin dejar de valientemente referirlo.
Al hablar de los cerca de 150.000 galeses y descendientes que viven en la Patagonia -donde también se establecieron ingleses escoceses, algunos de los cuales fueron y vinieron de las Malvinas- Castro dijo como si hablara de lo que le ofrece Argentina a los kelpers: “Han logrado conservar su modo de vida, sus costumbres, preservar su lengua y su identidad cultural. Los galeses no se propusieron conquistar, sino compartir; no buscaron apropiarse de la tierra, sino sembrarla y hacerla florecer. Buscaban preservar sus valores, no imponerlos. Encontraron en Argentina una tierra a la altura de sus sueños”.
Si esto les tiró Castro en suelo inglés, ¿qué creen que hará Cristina en su propia casa?
Si ayer Freeman pretendía que Buzzi le garantizara que la Presidenta no ahondará en lo político y sobre todo en el reclamo por nuestras Islas, seguramente se fue tan descorazonado como confundido.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y ceniza de tantos.