El joven activista Santiago Maldonado lleva 20 días desaparecido por lo que crecen las hipótesis en torno al caso. Ante este escenario, el programa televisivo La Cornisa puso una nueva alternativa sobre la mesa y accedió al testimonio de Evaristo Julián Jones (44), un puestero de Esquel quien admitió que apuñalo “a un mapuche de los RAM” cuando lo atacaron e incendiaron el puesto donde vivía a la vera de la ruta 40.
Tal como detalló el hombre ante la justicia, el hecho se produjo en la madrugada del 21 de julio -doce días antes de la denuncia de la desaparición de Maldonado- cuando fue atacado por un grupo de encapuchados de la “Resistencia Ancestral Mapuche RAM” a “unos 15 kilómetros” de la ruta 40 donde fue el corte y la manifestación.

Empleado de Benetton

Jones, que trabaja en el puesto Los Retamos perteneciente a la compañía Tierras del Sur Argentino (del grupo Benetton), señaló: “No puedo afirmar ni descartar que haya sido Maldonado a quien lastimé (…) Estaban encapuchados, no pude conocer a nadie ni identificar las voces”. Agregó: “Yo calculo que eran tres o cuatro. Los que me encararon a mi fueron dos. El resto se encargaba de juntarme las cosas y quemármelas”.
Según explicaron en el programa de Luis Majul, en la denuncia penal el hombre declaró: “Agarré el cuchillo que estaba sobre la mesada y encaré a uno de los dos que entraron primero. Me atropellaron sin decir palabra y entonces yo le tiré una puñalada a uno de ellos, para defenderme y estoy casi seguro que lo lesioné”. Jones incluso contó que el grupo estaba armado: “Alcance a ver que tenían armas. Largas y cortas. Me apoyaron un arma grande en la cabeza en varias oportunidades”.

Ataque de encapuchados

Además, en la entrevista con La Cornisa dijo que “nada es seguro” dado que no los vio “cortados ni tampoco se quejaron”. Sin embargo, recordó que uno de los atacantes le dijo: “Te mandaste una cagada”. “Eso fue lo que escuché, me imagino que alguien de ellos pudo haberse cortado”, deslizó y, ante la pregunta de si esa persona podría ser Maldonado, respondió: “La verdad que no tengo idea porque no sé que tan profundo fue el corte. Si hubiese sido tan profundo no se hubiese ido muy lejos, no se hubiese ido del lugar donde fue el hecho”.
El puestero no sabe si uno de los encapuchados era Maldonado -a quien, según dijo, solo conoce “por la televisión”- pero tiene la certeza de que se trataba de la RAM porque escribieron esa sigla “en la pared del puesto, donde me quemaron las cosas”. Y explicó: “El reclamo que ellos hacen supuestamente es por las tierras. El tema de ellos es que nosotros nos vayamos de todos los puestos donde laburamos. Quieren que nosotros abandonemos el lugar para meterse ellos”.

Garzi: “Llamé al teléfono de Santiago y alguien me atendió”

Ariel Garzi es un testigo fundamental en la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado hace 19 días luego de un operativo de gendarmería. Era un testigo protegido en el caso pero la ministra Bullrich decidió nombrarlo en su exposición en el Senado. A partir de ese momento, Ariel decidió salir a hablar y que su rostro se vea como un modo de protegerse por si algo le llegase a pasar a él o a su familia.
En una entrevista con Revista Cítrica contó que llamó a Santiago 24 horas después de su desaparición y que atendieron el teléfono por unos segundos. “Después del allanamiento estábamos al tanto sobre que había un desaparecido. Que se habían llevado a uno. Al día siguiente me mandan una foto, por whatsapp con la cara del muchacho que se habían llevado, y ahí me di cuenta que era Santiago Maldonado. El Brujo”, contó. Agregó que “en ese mismo momento, a lo primero que atiné fue agarrar mi teléfono y llamar. Fue a las 15:23. Llamé a Santiago y alguien me atendió durante 22 segundos, sin emitir ninguna palabra”.
Ariel detalló que percibió en esos segundos: “Se escuchaba una habitación vacía, con ecos, pasos. Y lo primero que se me vino a la mente fue el ruido de botas, caminando. En ningún momento me hablaron. Yo lo llamaba a Santiago, a los gritos. La llamada dura 22 segundos, y me cortan. Al minuto siguiente volví a llamar, y ya me daba como que el teléfono estaba apagado”.
Ariel siguió llamando al teléfono pero ya daba apagado. “Esta fue la prueba que presenté en el juzgado federal de Esquel, ante el juez Guido Otranto. Mostré la llamada, y la captura de pantalla”, remarcó.
Respecto a su situación como un testigo clave en la investigación, señaló que “desde que pasó lo de Santiago, traté de mantenerme lo más oculto que pude. Por una cuestión de seguridad. Hasta que hace tres días, Bullrich me dejó al descubierto. Y mis abogados me dijeron que la mejor manera de mantenerme seguro es que me exponga, que haga conocer mi cara, y que diga todo lo que sé. Que no es mucho. Pero esta prueba de la llamada, evidentemente, los tiene bastante inquietos. Por eso se están manejando de la manera en que se manejan”, resaltó.
Por último, criticó las demoras para conocer los resultados de la triangulación de la llamada ya que el teléfono de Santiago tenía un número de Chile. “A la semana que yo declaré, me dijeron que ya tenían el resultado del rastrillaje, de la triangulación. Porque lo que estamos queriendo saber es desde dónde me atendieron la llamada que hice, para tener una noción de dónde estaba Santiago, dónde lo tenían, y con quién estaba. Y lo que me dijo el defensor público, (Fernando) Machado, hace dos días, es que hay que pedirle al Estado chileno -al ser un teléfono de característica chilena- una orden que habilite a la empresa (de telecomunicaciones) chilena, para que puedan hacer el rastrillaje, la triangulación y dar las coordenadas. Me dijo que eso iba a demorar entre dos y tres semanas. Cuando ya estamos a 20 días de la desaparición de Santiago”.

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