Mientras se debate la reforma del Ministerio Público, poco a poco, en distintos despachos de la Justicia Federal, empieza a comentarse que, con una serie combinada de medidas, podrían producirse cambios en los cargos claves de la justicia federal, que favorecerían el proyecto reeleccionista de Mauricio Macri. Lo dice Carlos Tórtora desde IP, pero no por eso es menos creíble la versión. Afirman que, para empezar, en el Juzgado Electoral de La Plata, su actual subrogante, Juan Manuel Cullota, estaría cumpliendo sus últimos días en el cargo. En septiembre pasado, pidió que el 30 de noviembre no le renueven la subrogancia, ya que tiene la intención de volver a ejercer como magistrado federal en los tribunales de Tres de Febrero.
Según confirmaron fuentes judiciales, si bien el Consejo de la Magistratura tenía la intención de renovarle la subrogancia a Culotta, el juez pidió que no sea así, por lo que el organismo que selecciona y decide sobre el futuro de los jueces ahora deberá llamar a un concurso para seleccionar al reemplazante de Manuel Blanco, quien murió en septiembre de 2014 y dejó vacante el Juzgado Electoral N° 1 de La Plata.
De concretarse esta situación, Cullota estaría dejando el juzgado electoral en días más, lo que tiene particular importancia, dada la situación interna del PJ. La conducción cristinista representada por Fernando Espinoza convocó a una elección con un apretado cronograma para el próximo 17 de diciembre. Hasta ahora las negociaciones entre el cristinismo (que controla la Tercera Sección) y los renovadores de la Primera -con el intendente de Merlo Gustavo Menéndez a la cabeza- no avanzaron demasiado. Pero sí avanzó un pedido de intervención del partido presentado por un grupo de dirigentes que siguen a Eduardo Duhalde. ¿Cullota definirá si habrá intervención antes de irse o directamente cambiará de planes y prorrogará su subrogancia? Y el otro interrogante es quién vendrá después de Cullota para pilotear las elecciones del 2019 y la eventual intervención al PJ, que podría quedar a cargo de un radical. A todo esto, ayer, en medios peronistas, se daba casi como un hecho que habría intervención del PJ, porque tanto el cronograma como el reglamento electoral estarían viciados. Y sobre todo porque el gobierno, en su nada cómoda situación actual, no puede darse el lujo de que CFK aparezca como renovada en su condición de dueña del PJ bonaerense a través de su incondicional Espinoza. Sería como enturbiar a posteriori el triunfo de Esteban Bullrich el último 22 de octubre.

Una jugada compleja

Pero los ruidos en el reducido fuero electoral se sienten también en torno al juzgado más emblemático, el de la Capital Federal, donde María Servini de Cubría supera las tres décadas como su titular. No es un secreto que ciertos gestos fuertes de independencia dados por la jueza nunca fueron digeridos del todo por Macri. Por ejemplo, cuando se debatió en el Congreso el proyecto de reforma electoral y la boleta electrónica y ella opuso objeciones de sentido común que dieron por tierra con la iniciativa. Por ejemplo, que muchos lugares de votación -incluso en la Provincia de Buenos Aires- carecen de energía eléctrica. O cuando rechazó las rendiciones de cuentas de Cambiemos y del Frente para la Victoria
El caso es que en los últimos días varios integrantes del entorno presidencial vienen insistiendo en que Servini se jubilaría a más tardar en abril próximo y hasta barajan nombres de jueces amigos del poder para sucederla. Esta posibilidad es un llamado de alerta para toda la dirigencia opositora, por la sencilla razón de que casi todos los partidos nacionales están controlados por el juzgado de Capital.

El PJ y el peligro de intervención

Paralelamente a lo que ocurre en La Plata, también el PJ nacional -con más motivos que el bonaerense- está lo suficientemente en infracción como para ser intervenido por la justicia, tema que puede plantearse antes de fin de año.
La idea de que haya jueces afines al macrismo en los dos juzgados electorales más importantes se complementaría con otra operación. Ernesto Sanz- que está tanteando si está en condiciones de revalidar la presidencia del Comité Nacional de la UCR en diciembre próximo- tendría medio conversado con Macri cómo cubrir la vacante que se puede producir en la Corte Suprema en cualquier momento, ya que se espera allí la renuncia de Elena Highton de Nolasco. Para reemplazarla, el presidente de la Cámara Nacional Electoral Alberto Dallavia, de reconocida filiación radical y que fue girando en los últimos tiempos hacia posturas afines a la Casa Rosada. Y, de paso, quedaría una vacante a cubrir en la Cámara Nacional Electoral para otro jurista que la Casa Rosada negociaría con la UCR.

La movida que no gusta

La vulnerabilidad volvió a sentirse en el macrismo a partir del caso de los Paradise Papers, colocando en una difícil situación al actual ministro de Finanzas, Luis Caputo, como ex administrador de Noctua Partners LLC, una gerenciadora de fondos de inversión de Miami con ramificaciones en Delaware y las Islas Caimán, dos jurisdicciones donde rigen el secreto y las ventajas fiscales.
Caputo también fue el manager de Alto Global Fund, un hedge fund del conglomerado de Noctua dedicado a administrar inversiones de alto riesgo y alta rentabilidad en mercados emergentes por más de US$ 100 millones, según medios de comunicación especializados en información financiera. Para ingresar, el fondo exige US$ 1 millón como suscripción inicial mínima.
El caso es que Página 12 había anticipado la aparición del escándalo que suena como una réplica a las detenciones de Julio De Vido y Amado Boudou y a las amenazas -algunos dichos de la diputada del PRO Paula Bertol- acerca de que CFK podría ser detenida por el juez federal Claudio Bonadío antes de jurar como senadora el próximo 10 de diciembre.

En este contexto y con una opinión pública malhumorada por el ajuste en marcha, el oficialismo necesita mantener incólume su posición como captador de un amplio consenso en las últimas elecciones.

Una pulseada que nunca termina

En el horizonte inmediato, apareció ahora una nube negra que puede implicar una derrota política el 17 de diciembre, justo cuando Cambiemos celebre la incorporación de sus nuevos legisladores al Congreso de la Nación. Es que el PJ bonaerense, liderado por un cuestionado Fernando Espinoza puso en marcha un veloz cronograma electoral para que ese día se renueven autoridades partidarias en el distrito que marca el rumbo de todo el peronismo. Golpeado, el kirchnerismo que esta atrincherado en la Tercera Sección Electoral y en particular en La Matanza, corre hacia las urnas para aprovechar la enorme ventaja relativa con la que cuenta. La Cámpora manejó las afiliaciones partidarias y los padrones en los últimos diez años en tanto que los opositores duhaldistas, seguidores de los Rodríguez Saá, denarvaístas, ex menemistas etc., se fueron quedando afuera del PJ. Ahora y a través de un reglamento electoral que exige casi lo imposible en materia de presentación de avales y listas, el cristinismo estaría en condiciones de dejar fuera de carrera a cualquier lista opositora y, por ejemplo, imponer con su manejo la reelección de Espinoza. El tema trasciende a Buenos Aires. Si CFK apareciera a fin de año como reteniendo en manos de los suyos la conducción partidaria, vería reforzado su liderazgo que hoy está en crisis y el gobierno recibiría un severo golpe.
Así las cosas, el dilema parece encaminarse hacia la opción entre unidad o intervención judicial, siendo casi inviable una elección con varias listas en condiciones normales.

De hecho, hoy el grueso de los intendentes y los líderes que vieron reducido al mínimo su poder territorial, como Sergio Massa, están dedicados a hacer valer sus legisladores para negociar con Maria Eugenia Vidal la aprobación del presupuesto provincial. Y a partir de diciembre, el cristinismo mejoraría su posicionamiento en ambas cámaras por los resultados obtenidos en octubre último.

Con el calendario corriendo a toda máquina, el macrismo empieza a sentir que, salvo que haya un acuerdo de unidad que no se ve claro, un nuevo triunfo cristinista en el PJ es exactamente lo que debe evitar. En ese punto coincide con los todos los que quedaron fuera del PJ -para empezar los duhaldistas- que piden una prórroga de los mandatos, la apertura de los padrones, una amnistía interna y más control judicial apuntan a quitarle a Cristina su bastión más preciado, después de la banca que le da fueros en el Senado, claro está.

Fuente: IF, NA.