Las críticas que recibió el anteproyecto de reforma impositiva de parte del sector privado no amenazan ni su debate ni su aprobación legislativa, pero hacen ruido. Es que se trata de cuestionamientos que apuntaron a modificaciones específicas (casi todas centradas en los cambios de Impuestos Internos), ya que nadie se pronunció en contra de la eliminación gradual del impuesto al cheque ni a la reinversión de utilidades, por mencionar dos ejemplos, afirma Hernán De Goñi desde el Cronista.
Entre los bancos tampoco hubo voces críticas a la iniciativa que comenzará a gravar la renta financiera (por lo menos a nivel público), porque saben que es algo que se hace en el resto del mundo y que la Argentina había decidido quedar al margen. En definitiva, el Palacio de Hacienda sabe que las quejas pueden ser conversadas y eventualmente corregidas, siempre y cuando no se constituyan en una contrarreforma.
El factor más complejo que tendrán que administrar no es técnico, sino político. Porque para que puedan aplicarse en 2018, las principales modificaciones tienen que estar promulgadas antes de fin de año. El Congreso será convocado a trabajar en sesiones extraordinarias, pero la reforma tributaria es parte de un paquete complejo que incluye otras leyes como el Presupuesto 2018, la ley de Responsabilidad Fiscal y la prórroga del Impuesto al Cheque.
Por eso la reunión más relevante de todas que tenía agendadas el Gobierno después del 22O, era la prevista con los gobernadores de la que salió por lo menos entero. Mauricio Macri se llevó a Nueva York al santafesino Miguel Lifschitz y a los diputados opositores Marco Lavagna y Diego Bossio. Son los puntales para trabajar en el operativo persuasión, destinado a aceitar los tiempos legislativos.
La Casa Rosada les proveerá recursos por la devolución del 15% de Ganancias que votó la Corte: a cambio quiere que lo inviertan en la baja de Ingresos Brutos y la corrección del Fondo del Conurbano. Si el peronismo y la CGT dudan, es porque no saben si acceder a estos pedidos equivale a firmar su acta de defunción, o si pueden sobrevivir más cerca de Macri y lejos de Cristina.

Inacción no es gradualismo

La semana cierra con críticas también de propios. El ex presidente del Banco Nación Carlos Melconian aseguró que en la economía argentina “se perdieron dos años en los que hubo inacción, no gradualismo” y expresó que ahora la “la sensación actual es que empezó algo, y se terminó la inacción”, al disertar en el marco del 99 aniversario de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM). En el seminario “La Argentina que viene, perspectivas y desafíos”, Melconian también consideró que “el presidente fue muy mal asesorado al hacer la reparación histórica”. “Si yo hubiera sido el ministro de Economía, esa propuesta quedaba en mi despacho y no le llegaba nunca al Presidente”.
“Ahora -agregó-, para solucionar ese problema hubo que crear un paquete de reformas previsionales que viene a reparar la reparación histórica. La reparación histórica es un caso de mala praxis”, criticó.
En un salón colmado de empresarios y público en general, el ex titular del BNA manifestó: “de todas las medidas propuestas la reforma previsional es la más importante; si no sale eso, lo demás no sirve y yo creo que va a salir”.
Por otra parte, indicó que “la reforma fiscal avanzará si mejoran los números fiscales, si no se va a interrumpir como pasó con las retenciones este año; algo que también va a depender de la situación del mundo y de la plata que consiga (el ministro Luis) Caputo”. “Si el coreano (Kim Jong-un) aprieta el botón, Caputo se viene con los bolsillos vacíos”, bromeó.
Melconian disertó junto con el consultor Rosendo Fraga, quien analizó el contexto político nacional e internacional y aseguró que “este es mejor contexto político de los últimos veinte años de la historia Argentina”.
Por su parte, el economista Nadín Argañaráz calificó como “clave” la ley de responsabilidad con las provincias.

¿Arranca o no?

Una pregunta que se repite en tiempos de reformas estructurales y llamados al diálogo político, es: “¿Ahora sí arranca la economía y llegan las inversiones?” La respuesta no es lineal, pero contiene realidades que muchos empresarios no perciben con claridad. Aunque la foto que se conoce del nivel de actividad económica todavía es del mes de agosto (el EMAE que procesa el Indec mostró una variación de 4,3%), la película tiene algún grado más de avance: la proyección que ya manejan en el Gobierno es que en tercer trimestre se alcanzó un ritmo anualizado cercano a 6%. Está claro que arrancó, pero no se siente igual en todos los sectores.
Así como en 2016 la economía funcionó a dos velocidades, con la industria más rezagada que la construcción y los servicios, lo que se ve en el actual escenario es que la que se mueve a dos velocidades es la confianza: hay un amplio grupo que se pregunta si las reformas que promete encarar el Gobierno (tributaria, laboral, penal, electoral y de coparticipación, entre otras) van a crear las condiciones óptimas para el desarrollo económico y el desembarco de nuevas empresas, por ejemplo. Pero hay otro sector que cree que si no se sube a la autopista en un plazo relativamente corto y pone en movimiento su empresa, su negocio puede terminar siendo invadido por nuevos jugadores o por una innovación tecnológica que altere su supervivencia.
Quienes convalidan el segundo escenario no lo hacen porque consideran que los problemas de la Argentina están resueltos: todos aceptan que sigue habiendo un alto nivel de pobreza, que la inflación baja a paso lento; que el endeudamiento es tolerable como receta gradualista pero exigirá al Estado una reforma significativa que permita bajar la presión tributaria, etc. Pero le dan un otro valor al denominado costo de oportunidad, que implica contrastar la posibilidad de invertir contra la de dejar inmovilizado un activo.
Bajo las actuales condiciones económicas, hay empresarios que decidieron tomar riesgos y poner en marcha planes de crecimiento. Hay sectores donde algunos cambios normativos ayudaron a su despegue (como ser la construcción privada, gracias a los créditos hipotecarios UVA, o los proyectos de energía renovable, a partir de la ley que estimuló su despliegue en todo el país). De todos modos, hay muchos que deciden hacer punta y apostar un poco más rápido. Son los creyentes, los que se responden que ante este escenario económico y político “hoy es difícil no ser optimista”. Habrá que ver…

Fuentes: Cronista, Ambito Financiero, NA