“Cuida los minutos, pues las horas ya cuidarán de sí mismas”, decía Lord Chesterfield.
Es este un aniversario sesgado por una llamativa singularidad. Coinciden en ese punto los veinte años de El Diario con los diez primeros de una nueva etapa empresaria a cargo de la estructura. Y porque es el tiempo ese incontenible rio de acontecimiento que nos arrastran, y por la magia de lo eterno, en 2007 nuestro fallecido editor Pablo Dratman era quien advertía todo esto en aquel momento, como si fuera este mismo instante: “Podrían enredarse allí la rica trama del pasado con un presente labrado con criterios periodísticos innovadores y las expectativas de un futuro apasionante.