El virus del VIH se ha convertido en un tema de imperioso abordaje para las carteras sanitarias de casi todos los países del mundo en los últimos años. En Argentina, el Ministerio de Salud se comprometió a ponerle fin a esta epidemia para 2030, aunque la realidad está lejos de esos planes.
Sin manifestar variaciones considerables en comparación con años anteriores, en 2017 unas 5.500 personas contrajeron VIH en Argentina, 6.500 fueron diagnosticadas con el virus, la tasa de transmisión perinatal fue del 5% y cerca de 1.500 personas murieron por causas relacionadas con el sida. Llevando estas cifras a números diarios, podemos establecer que en nuestro país 15 personas por día contraen el virus, casi 18 fueron diagnosticadas por esta causa y cuatro argentinos mueren cada 24 horas por causas relacionadas con el sida.

Desconocimiento de la situación

Uno de los inconvenientes más complejos respecto a esta situación, según el Ministerio de Salud de la Nación, es la ignorancia de la situación sanitaria que viven las personas que tienen VIH. Específicamente, en Argentina hay 122.000 que viven con el virus en cuestión, de las cuales el 30% desconoce su realidad y no saben cuál es su verdadero estado de salud y las complicaciones que esto podría provocar.
Respecto de este problema, desde la cartera nacional se propusieron acelerar el ritmo de los diagnósticos para alcanzar la meta del 90% de personas diagnosticadas para el 2020. Puntualmente, a las 70.000 personas que actualmente están en tratamiento en los tres subsectores de salud deberían sumarse otras 38.000 para alcanzar la meta del 90% de personas diagnosticadas incluidas en tratamiento antirretroviral (TARV).

Precisiones del Ministerio

Un boletín lanzado por el Ministerio de Salud de la Nación en las últimas semanas reveló que en 2017 se produjo un leve descenso de los diagnósticos en mujeres jóvenes, mientras que aumentaron los dictámenes en personas de sexo femenino mayores de edad. En tanto, también se incrementaron los diagnósticos en varones que tienen sexo con otros varones, los que representan el 40% del total de los nuevos casos. No obstante ello, se notó también un descenso en la mortalidad por sida en varones y mujeres jóvenes, al contrario de los grupos de mayor edad, en quienes subió el porcentaje.
Asimismo, por primera vez desde que comenzó la vigilancia de casos de VIH en el año 2001, la mediana de edad de las mujeres es mayor que la de los varones y la razón hombre-mujer alcanzó su valor más alto: 2,4 a 1.
Además, desde la Dirección de Sida, ETS, Hepatitis y TBC, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, informaron que, a partir de un estudio de vigilancia intensificada, pudieron determinar que el 9% de los diagnósticos se producen en personas nacidas en otros países, el 4,5% ocurren en mujeres trans y que uno de cada cuatro diagnósticos de mujeres se produce durante el período de embarazo.

Cuatro muertes por día

Respecto a los fallecimientos que se desarrollan por día por VIH en Argentina, cuatro personas pierden la vida por este motivo, mientras que 15 contraen el virus cada 24 horas. Esta cifra revela la fuerte vigencia que tiene la infección en cuestión y las limitaciones en su abordaje.
Desde la Fundación Huesped, que trabaja en el tema desde 1989, la mayoría de los decesos se producen por un diagnóstico tardío y distintas enfermedades “oportunistas” producidas a partir del debilitamiento del sistema inmunológico debido al VIH. Al respecto, desde la entidad sostuvieron que siete de cada 10 no saben que están afectados por el virus, al mismo tiempo que los tres restantes se enteran tarde de su situación sanitaria. Asimismo, destacaron que Argentina es uno de los países que tiene más alto porcentaje de tratamiento en el mundo.

Cifras en la Patagonia

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en Argentina murieron 1.553 personas por Sida en 2017, de las cuales la mayoría (1.129) se produjo en la Región Centro (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos y Santa FE). Por su parte, la Patagonia fue la zona en donde se registró menor cantidad de decesos por esta causa: 66.
Igualmente, si se tienen en cuenta la cantidad de habitantes que hay en cada región, la más austral del país ya no es la que menos casos sufre, sino que sube hasta el tercer puesto. Puntualmente, en el transcurso de un año, en la Región Cetro, murió una persona cada 23.254 habitantes; seguida por el Noroeste, donde falleció un individuo cada 29.157; en la Patagonia, perdió la vida un ciudadano cada 36.653; en el Noreste, uno cada 36.074; mientras que Cuyo es la zona en donde se desarrollaron menos fallecimientos por sida durante 2017: uno cada 37.926 habitantes.
Al analizar específicamente la situación en la Patagonia, Chubut es la provincia en la que más muertes se registraron durante el año pasado, alcanzando 20 decesos. Neuquén (18) y Río Negro (17) se situaron debajo en el ranking elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación, aunque tienen un porcentaje menor, ya que ambas cuentan con mayor cantidad de habitantes que Chubut. Por su parte, La Pampa sólo registró tres decesos, al igual que Tierra del Fuego; mientras que en Santa Cruz hubo cinco fallecimientos. Cabe aclarar que en estos últimos dos distritos se reveló un dato particular que no se notó en ninguna de las otras provincias del país: la mayoría de las víctimas fatales fueron mujeres y no hombres. En Tierra del Fuego, de las tres muertes, dos son de sexo femenino; mientras que de las cinco pérdidas en Santa Cruz, dos fueron varones.

Pérdida del miedo

Teniendo en cuenta que están dadas las condiciones para que se reduzca esta problemática, según especulaciones lanzadas por la Fundación Huesped, uno de los interrogantes que se pueden plantear es por qué no se reducen los casos. Desde el espacio mencionado atribuyeron esta realidad a que gran parte de la sociedad le “perdió el miedo al VIH”.
Al respecto, Leandro Cahn, director ejecutivo de la Fundación Huesped, dijo: “Creemos que por un lado se le perdió el miedo al VIH, lo que es bueno porque el miedo paraliza y no ayuda, pero tenemos que pensar de qué manera se acerca la gente al testeo porque un 30% que tiene el virus no lo sabe y cerca de un 30% de los diagnósticos se da con un estadio avanzado, o sea cuando ya están desarrollando una infección oportunista”.
En este sentido, Cahn evaluó que “hay varios temas juntos: necesitamos detectar a más gente; detectarla antes para que los medicamentos sean efectivos y no que se entere porque se enferma, y seguir trabajando en la adherencia y en el sistema de salud para no perder el seguimiento de los que viven con el virus y lo saben pero abandonan el tratamiento”.

Metas a futuro

De cara al futuro se han planteado varias estrategias para abordar esta problemática y una de las más destacadas es la impulsada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que impuso como objetivo para 2020 llegar a la meta 90-90-90. Específicamente, el plan significa que el 90% de las personas que viven con VIH conozca su situación, el 90% de los que lo saben puedan acceder a los tratamientos y que el mismo porcentaje de quienes accedan a los tratamientos tengan una carga viral indetectable.
Respecto a esto, desde la Fundación Huésped afirmaron que los datos de Argentina se acercan en algunos aspectos a la meta de la ONU. En el primer 90, referido a la gente que conoce su situación, el país está en un 70%; en el segundo 90, sobre acceso al tratamiento, en Argentina el 81% de las personas en esta situación está en tratamiento; por último, en cuanto al tercer 90 desde la entidad afirmaron que no existen muchos datos, ya que no hay registro de los resultados.

Diferencia entre el VIH y el Sida

Si bien muchas veces se confunde y se utiliza el término “sida” como sinónimo de VIH, esta es una confirmación errada, ya que no son lo mismo. Específicamente, el VIH es un virus que afecta a las células que se encargan de proteger a los organismos de diferentes enfermedades.
En tanto, el síndrome de inmuno deficiencia adquirida (sida) es la etapa avanzada de la infección, cuando el VIH ya ha debilitado las defensas del cuerpo y favorece el desarrollo de enfermedades que son denominadas como “oportunistas”, como pueden ser las infecciones o los tumores.
Vale destacar que el análisis para verificar si una persona tiene VIH o no es sumamente simple. Consiste en una extracción de sangre en la cual se analiza si el virus en cuestión está dentro del organismo, la cual se puede hacer en cualquier centro de salud y en los sitios públicos el test es gratuito.

Métodos de prevención

La transmisión del VIH se da cuando ciertos fluidos (sangre, semen, líquido preseminal, secreciones rectales, secreciones vaginales, leche materna) entran en contacto con una membrana mucosa o tejido lesionado o son inyectados directamente en la corriente sanguínea.
Teniendo en cuenta estos datos, una de las formas más comunes para el traspaso del VIH es a través de las relaciones sexuales, por lo que desde el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan que se usen preservativos correctamente cada vez que una persona mantenga relaciones sexuales. Cabe aclarar que los condones son el único método anticonceptivo que, además de tener un alto porcentaje para evitar embarazos, son capaces de prevenir la trasmisión de enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre las que se encuentra el VIH.
En cuanto a los otros intercambios de fluidos, como puede ser la sangre, la cartera sanitaria recomienda que cada vez que se utilicen agujas o inyecciones, las mismas estén esterilizadas y que sean descartables, lo que implica que no hayan sido utilizadas anteriormente por otra persona.