En diciembre, el indicador mostró su tercer peor número de 2017: 64%, sólo superado por enero y febrero, donde estuvo alrededor del 60%. De esta forma, ratifica el retroceso de la actividad en el sector que se registró en el último mes del año, cuando cerró con un austero crecimiento de 0,3%. En tanto, es creciente la preocupación de industriales por la decisión del Ministerio de Trabajo de reducir hasta eliminar los Repro, que es el subsidio es para empresas en crisis se utiliza para el pago del mínimo, vital y móvil.
En el segundo semestre de 2017 daba muestras de que la industria comenzaba un leve –aunque sostenible– repunte, la curva ascendente se desbarrancó hacia el final del año.
La primera señal de alerta la había dado el Estimador Mensual el Estimador Mensual Industrial del INDEC, que si bien registraba un 1,8% durante todo el año pasado, en el mes de diciembre cerró con un austero 0,3%.
Se trató del guarismo más bajo desde mayo pasado, cuando la industria comenzó a hacer pie en terreno positivo, luego de que los cuatro meses se ubicara en rojo con retrocesos de entre -0,4% y -6%.

Otro indicador

La semana pasada, el INDEC sumó otra cifra que seguramente suma preocupación en la Rosada y, más aún, dentro de la cartera que lidera Francisco Cabrera.
Según el último reporte del organismo estadístico, las empresas usaron en diciembre el 64% de su capacidad instalada. Se trata del tercer número más bajo de 2017, luego de enero (60,6%) y febrero (60%), y apenas por encima de abril (64,5%).
La utilización promedio de la capacidad instalada aumentó sólo 4 puntos porcentuales con respecto al 63,6% de diciembre de 2016. Y, en promedio, todo el año pasado tuvo un aumento interanual de 1,8%.

El desglose

Los bloques sectoriales que en diciembre mostraron niveles de utilización de la capacidad instalada superiores al nivel general fueron refinación del petróleo, con el 86,3 por ciento; productos minerales no metálicos, 76,7 por ciento; industrias metálicas básicas, 73,3 por ciento; papel y cartón, 72,8 por ciento, y sustancias y productos químicos, 68,9 por ciento.
En cambio, los rubros que se ubicaron por debajo del nivel general de la industria son productos del tabaco (61,8 por ciento); productos de caucho y plástico, (61,5 por ciento); productos alimenticios y bebidas (61,2 por ciento); edición e impresión, (57,8 por ciento); productos textiles (55,7 por ciento); metalmecánica excepto automotores, (55,6 por ciento); y la industria automotriz, (38,3 por ciento).

No despega

El año pasado mostró un crecimiento desigual en el sector fabril con seis ramas industriales que cerraron en alza, y un número similar, en baja.
Entre las que pudieron superar el nivel del año pasado, figuran edición e impresión, con un alza del 0,9 por ciento; neumáticos, con 1,5 por ciento; minerales no metálicos, 6,2 por ciento; metálicas básicas, con 9,2 por ciento; automotriz, con 5,4 por ciento; metalmecánica, con 8,5 por ciento.
En el bloque de la refinación de petróleo, el 86,3 por ciento de diciembre constituye uno de los valores máximos para 2017, luego del 86,4 por ciento registrado en el mes de junio de 2017.
Asimismo, en diciembre de 2017 se registró un incremento en la utilización de la capacidad productiva respecto del último mes del año anterior que se vincula principalmente con los aumentos en las producciones de nafta súper, gasoil, aerokerosene (vinculado al mercado de la aviación) y asfaltos.
En este último caso, según datos del Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), el consumo interno de asfaltos registra un crecimiento de 22,5 por ciento en diciembre de 2017 con respecto al mismo mes del año anterior.
El aumento de la utilización de la capacidad instalada en el bloque de sustancias y productos químicos se vincula con el mayor nivel de actividad en los rubros productores de agroquímicos, químicos básicos, fibras sintéticas y artificiales y gases industriales.
La utilización de la capacidad instalada en el bloque de productos minerales no metálicos creció impulsada por la actividad de la construcción, con buenos desempeños en las producciones de cemento y de otros materiales para esta actividad.
Las empresas consultadas consideran que las obras que mantendrán el nivel de actividad de la construcción en los próximos tres meses son, principalmente, las obras viales y de pavimentación, las viviendas y las obras vinculadas con distribución de agua y red de cloacas.

Qué esperan las empresas

En su Estimador Mensual de la Industria, el INDEC también incluyó las opiniones de las compañías sobre posibles escenarios para 2018.
En primer lugar, el 61,5% de las firmas entrevistadas cree que durante el primer trimestre del año se mantendrá sin modificaciones el uso de su capacidad instalada, mientras que el 25% espera una suba y 13,5% analiza una baja.
Con respecto a la demanda interna, el 51,8% de los entrevistados señaló que espera un ritmo estable para el primer trimestre del año, contra el 35,5% que prevé un aumento y el 12,7% que optó por la visión negativa.
Por otra parte, el 53,3% de las empresas exportadoras cree que no habrá cambios en el primer trimestre del año, en tanto que el 31,8% espera que crezcan las ventas al exterior y el 14,9% restante afirmó que bajarán.
El optimismo es aún mayor para quienes venden al Mercosur: el 66,2% asegura que no habrá modificaciones durante los primeros tres meses del año, en tanto que el 18% espera una suba y el 15,8%, una baja.
Las importaciones de insumos industriales también se mantendrían estables: eso piensa el 61,8% de las empresas, aunque el 29,9% espera un crecimiento y el 8,3% prevé una baja.

Costos de los insumos

En este punto, quienes sólo compran insumos a países del Mercosur, la tendencia se repite: 64,1% no prevé cambios durante el primer trimestre del año, en tanto que 28,1% espera una suba y el 7,8% aguarda una disminución.
En cuanto a la producción, el 58,3% de las empresas no espera cambios en los stocks de productos terminados, mientras que 24% anticipa una suba y 17,7% una disminución.
En lo referido a los empleados, el 67,8% no planea modificar su personal durante los primeros tres meses del año, mientas que 19,6% contratará más trabajadores y 12,6% espera una disminución.
Por último, el 62,2% de las empresas consultadas no espera cambios en la cantidad de horas trabajadas, contra 24,2% que anticipa un aumento y 13,6% que prevé una caída.

Malestar entre industriales por la eliminación de los subsidios Repro

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, aseguró, días atrás, que el empleo industrial “dejó de caer” pero que había que esperar “para ver si puede crecer”. La frase no fue casual teniendo en cuenta que entre los sectores industriales suena cada vez más fuerte la intención del Gobierno de dejar caer el plan de Recuperación Productiva (Repro). Se trata de los subsidios que las empresas en situación de crisis recibían para el pago de salarios, equivalentes a un salario mínimo, vital y móvil y que se financiaba con fondos de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS).
El temor de los industriales no parece infundado. Fuentes del Ministerio de Trabajo consultadas por El Cronista indicaron que el Repro “es un programa que el Presidente Macri conoce y que hay que usar de forma puntual y específica”. Pero frente a la consulta sobre la desaparición durante este año de las ayudas a las empresas, las fuentes señalaron que el rpograma “fue creado para las crisis”, dando entender que el país no está atravesando una. Y por si no había quedado claro, agregaron que su uso “no es algo que se promocione desde el Ministerio”, bajo el argumento de que hacerlo “significaría alentar la competencia desleal”.
Según datos oficiales, en 2015 hubo Repro para solventar los salarios de 75.529 personas. Durante el primer año de gestión de Mauricio Macri el número se elevó un 29% y alcanzó a 97.511 trabajadores de Mauricio Macri el número se elevó un 29% y alcanzó a 97.511 trabajadores.
Durante los segundos 12 meses de gestión de Macri, los subsidios cayeron 23% y suplieron parte del salario de 75.000 personas.
A pesar de esa caída, el presupuesto en 2016 y 2017 fue el mismo: $ 810 millones.
“Se mantuvo la misma cantidad de dinero pero abarcaba a menos gente porque aumentó la cifra de cada uno”, explicaron en Trabajo. En el mismo período, el incremento oficial del costo de vida superó el 25 %.