Por Trivia Demir

La semana cierra con ritmo de zamba y candombe en Chubut, pero también con ahogados sonidos y datos políticos que no alcanzaron el ritmo del carnaval que nos embriaga, ni la talla imaginada, ni la efervescencia buscada. Sin embargo, todas son noticias para apuntar, porque más tarde o más temprano, traerán cola.
Es curiosa la relación de los políticos con la corrupción. Todos aseguran que la aborrecen personalmente y que la consideran uno de los mayores males de los países. El Banco Mundial y otros organismos internacionales calculan que cada año se paga en sobornos más de dos billones de dólares, el 2.7 por ciento del PIB global, y es solo una parte de la corrupción.
Y en ese mapamundi, el caso de Argentina es el que mejor muestra esa extraña relación entre política y corrupción. Para gran parte de la mirada internacional, todo indicaría a esta altura del partido, que el gobierno actual no le interesa que la expresidenta sea procesada judicialmente, porque si llegara a ser sentenciada, se acabaría fundamentalmente como candidata y el gobierno le necesita para derrotarla en las elecciones del año próximo. El combate a la corrupción y la impunidad son herramientas de uso de la política partidista. En el juego político entran la negociación de impunidades, el silencio, la traición y el chantaje. Cuando un funcionario corrupto pasa a la oposición, ¿qué puede ofrecer que no sea financiamiento para la campaña o información del enemigo? y ¿qué puede buscar que no sea impunidad gracias a la inmunidad que ofrecen algunas funciones? Si los corruptos pasan de un bando a otro contaminan a todos.
La otra faceta es la capacidad política para reconvertirse y hasta escudarse en sellos que terminan utilizando en su propio provecho, frente a la mirada atónica de sus pares y por supuesto de comunidades que después tendrán que responder a elecciones “obligatorias”, pero condenados a elegir entre el escaso muestrario disponible.

¿Dufour, gobernadora 2019?

En política hay tantas paradojas como provocaciones en danza. El problema es cuando una de ellas se convierte en la otra, y viceversa. Por esto días, entre las sartas de rarezas chubutanas sonó la intención de la legisladora provincial del FpV-PJ, Gabriela Dufour, que susceptibilizada por el presunto armado de listas partidarias se anotó como posible candidata, “No puede ser que se siga invisibilizando a las mujeres. Yo como muchas más debemos estar en las alternativas de liderar un proyecto en el 2019. Quiero que mi nombre esté para la gobernación”. La magíster, ex ministra de Economía y de Desarrollo Productivo durante la gestión Buzzi, camufló diestramente sus aspiraciones con una cuestión de género y apuntó a un universo incauto, y como se trata de un tema sensible para debatir, gran parte del universo político se llamó a silencio para no dar entidad al divague ni entrar `al barro´ de una polémica que podría derivar en otra cosa. Lo que llamó poderosamente la atención una vez más, fue la osadía y la capacidad de timar la realidad con el discurso que mostró Dufour: “las mujeres podemos cambiar las prácticas políticas (sic)”.
Casi nadie se dignó a recordar que Dufour fue una de las peores experiencias femeninas en un gabinete de Chubut, y que se alza con el triste récord de ser una de las exfuncionarias condenadas con más denuncias en su contra por temas de gestión, y no por su condición femenina. Entre otras cosas, hasta habría imposibilidades legales de que fuera candidata a tan alta investidura ya que purga una condena, pese a los fueros que la amparan. Actualmente Dufour esta condena a dos años y seis meses de prisión en suspenso por administración fradulenta en perjuicio de la administración pública de Chubut, por pérdida de los bienes de la pesquera Alpesca de Puerto Madryn. Y hacia fin del año pasado, el propio Superior Tribunal de Justicia de Chubut rechazó hacer lugar a la concesión de los recursos extraordinarios ante la Corte Suprema de Nación. Como si fuera poco, durante su estadía como diputada provincial, Dufour lleva resistiendo varios pedidos de desafuero.
Que con todo estos antecedentes piense en ser Gobernadora es poco más que temerario. Una evidencia fue los numerosos comentarios femeninos que apuntaron a la `malversación´ de posibilidades que se tome en serio la evidente asimetría de cupos y roles en política, con esta anotada de apuro.

Aidar Bestene y las afiliaciones en masa

Otro dato de la política chubutense que pasó sin pena ni gloria, fue el alejamiento del multiempresario e histórico referente y operador político, Jorge Aidar Bestene, quien labró una especie de `manifiesto´ por el cual dio a publicidad su desafiliación del Partido Justicialista. “Después de 34 años de afiliado al Partido Justicialista, vengo a renunciar a esta afiliación con tristeza pero con suma convicción de que es una decisión bien tomada”, dice el primer párrafo de la carta formalizada al secretario del partido, Luis Maglio esta semana.
“No puedo seguir perteneciendo a un partido que ha cerrado sus puertas a los afiliados, que es conducido por dirigentes sin autocrítica, que intenta expulsar compañeros, que no tiene una visión de organización para el futuro con el objetivo de volver a ganar elecciones y poder cambiarle la vida a la gente”, agregó Aidar Bestene, que en los últimos tiempos se convirtió en un referente de Primero Chubut, la agrupación que el año pasado intentó participar de las internas del PJ y no pudo hacerlo por una medida judicial que habría descubierto la falta de representatividad y avales, lo que ocasionó la furia del abogado trelewense.
“Hace más de cien días que tuvimos unos de los resultados electorales más desastrosos de la historia electoral del peronismo en Chubut y todavía la conducción del partido no ha sabido convocar a una reunión para que dialoguemos en busca de un consenso que nos permita determinar que nos ha llevado a hacer las cosas mal”, señaló. “Hoy dejo de ser afiliado al Partido Justicialista. Pero seguiré siendo peronista hasta el último día de mi vida”, advirtió dejando en el aire el interrogante sobre que otro sector conformaría hoy sus preferencias participativas en el arco populista. Hay quienes advirtieron que este portazo implicará la pérdida de un influente profesional difícil de reemplazar, mientras que otros tranquilizaron a las autoridades de turno anunciando la multiplicidad de reafiliaciones masivas que este paso al costado acarrearía.

Malas noticias para los `sin fueros´

Finalmente otro dato que no tuvo la envergadura mediática que tal vez debería en relación a las consecuencias que podría arrastrar, fue que “aumentaron las penas para los delitos por corrupción”. Es que con la presencia de su presidente, el camarista Mariano Borinsky, la Comisión encargada de elaborar el anteproyecto de Reforma del Código Penal reinició sus actividades en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, y recibió la primera semana de febrero al subsecretario de la Oficina Anticorrupción (OA), Ignacio Irigaray.
Este presentó las obligaciones que el Estado argentino asumió en las Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, Interamericana contra la Corrupción y Anticohecho de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, y el estado de evaluación y recomendaciones a su respecto, ya que la OA es el organismo encargado de velar por la prevención e investigación de las conductas comprendidas en ellas.
En la reunión se avanzó en el estudio de los delitos contra la administración pública, bajo el título de “Delitos de corrupción de funcionarios públicos”, y se decidió que estos alcanzarán a todos los poderes del Estado. Además, se analizó la mejor redacción para la tipificación de delitos, como el cohecho nacional y transnacional; la figura del funcionario público extranjero, y se empezó a discutir la posibilidad de tipificar el soborno entre particulares. Un datito no menor.

Fuentes: El Comercio, LTP, Telam, propias