Gustavo Cervera fue imputado por “homicidio agravado por ser cometido contra una persona con la que se mantiene de pareja, y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género”. La víctima fue su esposa Soledad Arrieta y por ello el juez Jorge Odorisio dispuso para él cuatro meses de prisión preventiva. Este miércoles, su defensora oficial, Lilian Bórquez, solicitó una revisión de la medida, insistiendo en la ilegalidad de la detención y en que no hay testigos presenciales, como tampoco indicios que coloquen al hombre en el lugar de los hechos.

Audiencias

Cervera quedó bajo prisión preventiva por el término de cuatro meses ya que se dan los presupuestos legales del peligro de fuga y entorpecimiento que ha planteado la fiscal María Laura Blanco, como por la gravedad del hecho, la pena de prisión perpetua que se espera, la influencia que podría generar en sus hijos –quienes aún no han declarado ante las autoridades- y en los testigos. Todo ello presupone que hay elementos de convicción suficientes para tenerlo como probable autor del crimen ocurrido a las 2 del lunes en la vivienda ubicada en Juan Manuel de Rosas al 3.500, barrio Abel Amaya.
En la primera audiencia, Bórquez planteó la ilegalidad de la detención de Cervera. “Todos sabemos que el personal policial tiene prohibido interrogar a quienes resultan sospechosos de un hecho policial. Es decir que el personal policial lo interroga no como sospechoso, sino como testigo del descubrimiento del cuerpo de la señora Arrieta. Y los datos que aporta el señor Cervera no son contradictorios con el resto de los elementos que se colectan por el Ministerio Público Fiscal. Tampoco podemos decir que el personal policial lo entrevisto como testigo y que en base a ello surgieron elementos incriminantes, o por lo menos que hubiera contradicciones serias que hicieran que ese interrogatorio deba ser suspendido para imputarle el hecho”, sostuvo la abogada.
Para ella, entonces, la detención de Cervera solo se basa en esa denuncia inicial del robo que en definitiva no había ocurrido. “Ese llamado no resistiría el análisis de la lógica. Una persona que cometiese semejante hecho llama para denunciar un robo y no genera ningún elemento que permita inferir que hubo un robo. No se produce el faltante de algún elemento, no se fuerza ninguna puerta, resulta también llamativo que se pergeñe una historia y no se traiga ningún elemento a la escena”, graficó la defensora en su exposición judicial.

Municipalidad de Comodoro Rivadavia