Por Salvador Di Stefano*

Ahora el culpable es Aranguren, pero falta un modelo de desarrollo productivo.
Para el Banco Central República Argentina (BCRA) el crecimiento 2017 fue del 4,0% anual, la inversión fue del 21,8% sobre PBI, de los cuales 7,9% anual fue construcción y 13,9% anual en equipamiento durables y otros, siendo la más alta de los últimos 16 años. La inflación núcleo no ha parado de descender, y han explotado los créditos al sector privado. Hay menos pobres, y más propietarios gracias a los créditos UVA.
Con este diagnóstico parecería que el gobierno y el BCRA deberían ser una sinfónica, sin embargo, por los datos relevados de inflación no llegan a un cuarteto, ya que la inflación acumulada es del 25,4% en los últimos 12 meses.
Pero como siempre, hay responsables, la culpa no la tengo yo, siempre la busco en él otro. En el cuadro presentado en la última exposición del presidente del BCRA muestra que por culpa de los precios regulados la inflación ha sido más elevada que lo esperada, lo que refleja una velada crítica al ministro Aranguren, si tenes algún problema tírale al Ministro de energía. Es tan querido por el arco político, que Carrio, Cristina, radicales y kirchnerista comparten la critica a los aumentos de tarifas. Para preocuparse, o al menos ocuparse, tanta gente de distinto color político e ideología pensando lo mismo. Esto avala nuestra sospecha vertida en anteriores notas, en la que expresemos que no se aumentaron tarifas antes de las elecciones legislativas, para hacerlo en los dos trimestres posteriores, y de esta forma ajustar lo más lejos de la elección presidencial del año 2019.

Tesis y antítesis

La conclusión de la exposición del presidente del BCRA es que la inflación tiene que descender porque los aumentos de tarifas se moderan en el segundo semestre, y esto nos llevara a una inflación más baja que la observada en el primer trimestre del año.
Si estas perspectivas no se cumplen (como se parte de la premisa que la inflación es un fenómeno monetario) se procederá a subir la tasa de interés para domesticar a los precios internos. En resumen, se volverá a realizar lo que se hizo en los primeros dos años de gobierno, y los resultados serán los mismos, la inflación será más elevada que lo esperado.
La meta de inflación oficial es del 15% anual, sin embargo, hay una meta blue, ya que la media de mercado e inclusive el FMI piensan que la inflación rondaría el 20% anual. También hay quienes piensan que la inflación sería del 24% anual, que sería la meta súper blue, pero a no enojarse oficialismo, sería más baja que la inflación 2017 que se ubicó en el 24,8% anual.

Dudas y algo más

Un dato de color que es el propio gobierno nos dice todos los meses que la economía está creciendo ya que el IVA consumo crece a tasas siderales. Sería interesante que el gobierno desglose como se consigue dicha recaudación, ya que nos da la impresión que la suba del IVA se produce producto del aumento de la base imponible en el rubro tarifas públicas, que pagan IVA y se han acrecentado notablemente en los últimos meses.
No vemos posible un gran crecimiento en el año 2018 porque se perdieron 20 millones de toneladas de soja, y 10 millones de toneladas de maíz. Con este efecto pobreza para una economía cuyo el 75% de las exportaciones provienen del sector primario, resulta muy difícil que crezcamos el 3,5% anual, como lo tiene proyectado el gobierno, o el 4% como reza el BCRA. De mantener estable el tipo de cambio todo el año ni hablemos, una utopía solo en la mente del BCRA.
En resumen, no vemos que el gobierno este logrando revertir el escenario negativo en materia de inversiones y consumo. Si la gran idea para salir de la crisis es solo bajar la inflación y dejar que actúen las fuerzas de mercado, ya les aviso que vamos perdiendo 4 a 0, porque los inversores con las actuales tasas impositivas no piensan invertir demasiado dinero.

Para la licitación de los famosos PPP hubo que perdonar el IVA y el impuesto a las ganancias para entusiasmar a inversores, si esto ocurre es porque la rentabilidad no aparece en el horizonte. Hace meses que estamos realizando un curso acelerado de monetarismo, sin resultados a la vista. Para muchos, el gobierno debería generar incentivos concretos a la inversión, como lo hacen otros países. El que invierte en la construcción de un edificio debería tener desgravado el impuesto a las ganancias, bienes personales, IVA e ingresos brutos. Esto generaría un boom de la construcción que permitiría crear fuentes de trabajo genuinas. Debemos trabajar en incentivos a la producción, si seguimos discutiendo teorías monetarias, no vamos a lograr reactivar la economía.

El panorama

El país en los próximos meses dejara de ser un país de frontera para ser un país emergente. Viviremos una fuerte suba de bonos en dólares y acciones, si el gobierno no ecualiza mejor el sonido de la economía, perderemos otra oportunidad de capturar inversiones. Lo primero es dejar de hablar de monetarismo, y generar políticas activas que inviten a invertir.
En economía hay que lograr resultados, no justificativos para explicar porque los resultados no se alcanzan. Tenemos inflación de dos dígitos, tipo de cambio poco competitivo, no hay rentabilidad en las empresas, y el Estado sigue desfinanciado.
Por cada $ 100 que gasta el Estado, $ 64,4 se gasta en lo social; $ 18,40 en funcionamiento, de los cuales el 75% es salarios; $ 7,9 en gasto de capital; $ 6,00 en otros gastos; y $ 3,3 son Transferencias a Provincias.
Estos gastos se financian con ingresos que ascienden a $ 76,40 y el resto es déficit. De ese total que son $ 23,60, déficit primario son $ 14,00, e intereses $ 9,60.
Con este escenario, se pueden dar muchas explicaciones, pero la inflación no baja. Nuestro pronóstico, como lo dijimos hace tiempo, inflación 2018: 23% anual, tipo de cambio a fin de año $ 23,00, en ambos casos valores piso. Habrá que ver…

*Analista en Economía y negocios. LPO