La visita de funcionarios técnicos del Ministerio de Modernización de la Nación trajo consigo un “sabor amargo” para los trabajadores del Centro Nacional Patagónico, organismo dependiente del Conicet y que posee, actualmente, una planta de casi 400 investigadores y administrativos.
En este contexto, el mismo día que la misión de la cartera nacional arribó a Puerto Madryn, se realizó el “cierre simbólico” de las instalaciones, en rechazo a la posibilidad de que se pudiera desvincular a empleados del Centro, habida cuenta de un ajuste de personal que parecería estar regido por un objetivo numérico, a diferencia de las metas en materia científica y de investigación, según plantearon desde el propio organismo.
Una de las novedades que trajo consigo la visita fue la instalación de sistemas biométricos para controlar el ingreso y egreso de trabajadores al edificio, algo que ya había sido objetado por una de las autoridades a nivel local, debido a la dinámica de trabajo tanto del personal técnico como así también, del administrativo, la cual no se ajustaría a un ingreso y una permanencia estrictamente lineales en las instalaciones, como un “trabajo de oficina”.

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