Leila Al Ghandur, una beba de ocho meses, es la víctima más joven entre los 62 palestinos asesinados ayer y hoy por el Ejército israelí en la represión de dos jornadas de protestas contra la ocupación militar, el bloqueo de la Franja de Gaza y la apertura de la embajada de los Estados Unidos en Jerusalén. Junto a ella, otros siete menores de 18 años murieron en las protestas.
La imagen de la madre de Leila abrazándola en la morgue de un hospital en Gaza circuló hoy por las redes sociales y los diarios internacionales, y conmocionó al mundo entero.
La pequeña, de tan sólo ocho meses, murió el martes tras inhalar gases lacrimógenos en medio de la represión israelí, la más mortífera en Gaza desde la ofensiva del Ejército israelí contra la franja en 2014. Su madre, Mariam, de 17 años, explicó que debía ir al dentista y, por eso, dejó a Leila en su casa al cuidado de sus hermanos.
Horas después, la cadena de noticias qatarí Al Jazeera mostró a uno de los tíos de Leila, Ammar, de 11 años llorando sin reparo en el fondo de una habitación en el hospital de Al-Shifa en Gaza, mientras observaba el cadáver de la pequeña. El joven pensaba que su hermana Mariam estaba en la frontera con su madre y otros familiares. “Así que me la llevé en el auto”, explicó Ammar, quien se siente culpable de la muerte de su sobrina. “Apenas podía respirar”, dijo el joven de 11 años quien recordó que la bebé “aspiró mucho humo, pero lloraba”, según contó a Al Jazeera. “Y de repente se calló. Pensaba que dormía”, explicó Ammar.
La abuela de Leila relató, por su parte, que el joven y la bebé solo permanecieron allí unos minutos, antes de que los soldados israelíes empezaran a lanzar gases lacrimógenos hacia ellos. Al salir del auto, la familia notó que Leila ya no tenía signos vitales. “Fui hacia el hospital y entonces me dijeron que llevaba una hora muerta”, indicó la abuela de Leila.