La Jueza Patricia Ásaro desestimó el pedido “in limine”, realizado por reclusos de la Seccional Tercera de Puerto Madryn, por considerar que el no reviste urgencia ni pone en peligro la vida de los detenidos.
Estos habían reclamado, a través de un habeas corpus, como un “derecho indispensable” el tener televisión por cable para ver el Mundial de fútbol, razón por la cual iniciaron una huelga de hambre, negándose a recibir las viandas del mediodía y la noche.
Consecuentemente, la magistrada consideró que el recurso presentado es entendible si el pedido es otro, como malas condiciones de detención, problemas con las comidas o la atención médica, entre otras cosas.
En el caso de la televisión, no lo consideró un motivo que deteriore las condiciones de detención y por eso rechazó el habeas corpus.

“Agravamiento” de condiciones de detención

En su pedido, los reclusos dirigieron su pedido al “juez de turno” y expresaron: “Nos dirigimos a usted con el mayor de los respetos que su persona y cargo merecen, con el fin de interponer a nuestro favor un recurso de habeas corpus Ley 23.098 y amparado por la Constitución Nacional. Venimos como mejor procede a solicitarle que arbitren los medios para que arreglen el ‘cable de audiovisión’ ya que hace como tres días que no anda y es un derecho indispensable para toda (persona) privada de la libertad, como lo expone la Ley”.
Además, sostuvieron que “a raíz de esto, se nos está agravando la situación de preso, según artículo 144 de la Ley 23.098, y hemos tomado la decisión de no recibir la ración correspondiente del mediodía y la noche, hasta que se solucione este inconveniente”.

“No ha lugar”

La jueza Ásaro fue contundente y, a través de una nota, comunicó su resolución: “No siendo motivo de habeas corpus, a lo solicitado no ha lugar”.
La situación y el insólito pedido recordaron a la solicitud de Hwang Doo Jin, quien fue detenido en Puerto Madryn por el delito de “intento de homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por haber sido cometido mediante violencia de género” y que, tras negarse a ingerir los alimentos que le daban en la comisaría, solicitó el arresto domiciliario para continuar su dieta basada en brutos del mar y verduras.
Si bien la medida le fue otorgada en un primer momento, teniendo en cuenta que había bajado casi 14 kilos desde su ingreso a la dependencia policial, a principios de junio la Justicia resolvió que volvería a la cárcel, dado que había aumentado de peso.

Municipalidad de Puerto Madryn