En el marco de las jornadas informativas sobre el desarrollo productivo de la Meseta del Chubut que se desarrollaron en Telsen, Gan Gan, Gastre y Paso de Indios, disertó Francisco Almenzar, integrante de la Comisión del Colegio Argentino de Ingenieros en Minas (CADIM).
En una entrevista, el ingeniero en Minas egresado de la Universidad Nacional de San Juan resaltó los altos niveles tecnológicos y los estándares ambientales y de seguridad con los que hoy trabajan los emprendimientos mineros en la Argentina.
– ¿Qué información brindó en las jornadas que se hicieron en la Meseta?
– Fuimos invitados a participar en estas reuniones con la premisa de informar a la gente de la Meseta, al poblador común y a las autoridades de la zona, sobre la importancia y la actualidad de la minería en la Argentina; hablar de las empresas que están trabajando en el país y de las mejores prácticas mineras que se utilizan. Además la intención fue mostrarle a la gente los procesos mineros más importantes, la tecnología de última generación que se está utilizando, las capacitaciones que se dan al personal para que pueda utilizar el equipamiento. Hacer también una concientización de los reactivos que se utilizan en la minería: que puedan perder el miedo a mitos que hay sobre ciertos procesos que existen en la minería, hablar del cuidado del medio ambiente y de las relaciones con las comunidades que hoy las mineras tienen en cada localidad donde se desarrollan las actividades.
– ¿Cómo influyó el desarrollo tecnológico en la industria? ¿Puede ser que las ideas negativas que algunas personas tienen sobre la actividad son por una minería que hoy ya no existe?
– Sí, totalmente. La minería ha sufrido una evolución muy positiva en la Argentina. Lo notamos los que tenemos muchos años en la actividad. La llegada de las compañías líderes nos ha traído equipos de primera línea para trabajar, las herramientas para que la gente local pueda ser capacitada y entrenada en el uso de los equipos. Nos ha permitido a nosotros, los profesionales, aplicar las mejores técnicas en la minería, con una experiencia sumamente positiva, sobre todo al ver cómo las personas de las comunidades, a pesar de que vinieron con formación diferente, de la vieja minería, se adaptaron rápidamente a las nuevas técnicas. Y la gente que tiene cero experiencia, en un corto plazo de seis meses a un año puede estar manejando uno de estos equipos de primera línea.
– ¿La minería incorpora entonces profesionales y no profesionales?
– La empresa minera, cuando se instala en un sector para extraer el mineral y procesarlo, ocupa personas de diferentes rubros. Todo ese personal tiene que ser capacitado en las normas internas de la empresa para proteger la seguridad y el cuidado del medio ambiente. Abarcan desde operadores de equipos mineros, operadores de equipos en planta, gente técnica que se va a encargar de la topografía, gente que va a estar a cargo de los comedores, de las enfermerías, de la comunicación correcta hacia la gente de las comunidades. El radio de personas que abarca una minera, prácticamente ocupa hoy todas las profesiones que puedan estar en la zona, desde contadores, abogados, transportistas, metalúrgicos, empresas contratistas. Las empresas contratistas se deben desarrollar acorde a cómo la minera va a trabajar. Y normalmente las empresas dan prioridad a las contratistas locales, de acuerdo con las normas en medio ambiente, higiene y seguridad que la empresa tenga. Se viene repitiendo en todas las mineras del país. Para eso se tienen que capacitar y crecer a la par de la empresa.
– Al mencionar estas cuestiones en las jornadas en la Meseta, ¿cuál fue la recepción de la gente?
– La mayoría de la gente no tenía noción de que en Argentina se pudiera trabajar al nivel de excelencia que se lo está haciendo, inclusive en provincias vecinas como Santa Cruz o en el norte. En muchos casos se sorprendieron al ver el equipamiento que hoy se está usando en la Argentina. Como CADIM, tuvimos la precaución de mostrarlos. Trajimos fotos reales de lo que se está haciendo en el país, no imágenes de revistas extranjeras. Noté que hay desinformación. O tal vez la gente está influida por una información errónea. Y el nivel de preguntas es muy bueno. Se ve que están preocupados, primero por la mano de obra, los lugares laborales que pueden llegar a ocupar. Y hay muchas preguntas referidas al medio ambiente por preconceptos que tienen formados, muchos de ellos erróneos. Es nuestra función como técnicos explicar.
-En otras provincias, ¿hubo casos de lugares con tantas carencias y despoblamiento como la Meseta chubutense que lograron cambiar demográfica y económicamente?
-Las minas, por lo general, se encuentran lejos de las ciudades, en lugares poco poblados. Hay claros ejemplos en el país de situaciones similares. En Santa Cruz podemos mencionar que Cerro Vanguardia tuvo la posibilidad de desarrollar pueblos cercanos como Puerto San Julián; Manantial Espejo pudo desarrollar Gobernador Gregores. Y así podríamos mencionar varios ejemplos. Hacia el norte, la mina Pirquitas en Jujuy también está a 400 kilómetros de la capital y con poblaciones aledañas muy pequeñas. El personal óptimo para la operación de la mina normalmente es la gente que está ahí, en esas poblaciones.
-Hace poco tiempo, la CADIM envió una nota a la Legislatura para ponerse a disposición de los debates en Chubut sobre la minería, ¿están dispuestos a venir todas las veces que sean necesarias para dar información?
-Sí, el Colegio Argentino de Ingenieros en Minas está dispuesto. Nosotros defendemos nuestra actividad cuidando que los ingenieros en minas realicen esta profesión utilizando las mejores prácticas. Y estamos disponibles para salvar cualquier duda, ya sea a nivel de pobladores o de autoridades. Queremos que se haga una buena minería, sustentable, con las mejores prácticas que hoy se usan en el mundo.

Gobierno de Chubut