Por Trivia Demir

Y terminó este agosto agónico que amagó con llevarse a todos puestos, en lo que podemos decir que fue una de las semanas más críticas del gobierno de Cambiemos. Ayer, hubo cierto alivio en el seno del Gobierno Nacional al cerrar el dólar un poco más lejos de los 40 pesos, aunque desde temprano fueron intensas las reuniones que se llevaron a cabo en la Quinta de Olivos, lugar ideal para evitar tomar contacto con el periodismo. Es más, cuesta saber quiénes participaron de los encuentros, según los más influyentes medios nacionales. Se habla de extremo hermetismo y celulares apagados, como constantes de la jornada.
En realidad, se supo que el presidente Mauricio Macri y sus principales colaboradores están preocupados por la marcha de la economía, que monitorearon minuto a minuto el comportamiento de los mercados al tiempo que avanzaban en la elaboración del paquete de medidas que presentarán en sociedad el lunes sin demora.
Y según trascendidos el paquete de medidas pasarían por reducir aún más el déficit inferior al 1.3 acordado con el FMI para el 2019. La incógnita es qué sectores serán los afectados por el recorte presupuestario. También los rumores hablan de restituir retenciones a ciertos sectores como la minería y no descartan a productos agropecuarios.
Según Ámbito Financiero “Es de suponer que dado que ya se encuentra aprobado por el FMI utilizarán los recursos de suspender la baja de impuestos ya prevista en la Ley de Reforma Tributaria. Aunque, y según los especialistas, otro de los grandes desafíos que enfrenta el Gobierno es lograr que la devaluación tenga un acotado traslado a precios”. Difícil, porque ya algunos productores de alimentos explicaban la imposibilidad de mantener los costos con un tipo de cambio superior a 30 pesos y lo cierto es que aún no se vieron aumentos significativos de precios en las góndolas, al tiempo que aclaran, “por ahora”. Sin embargo, si comenzaban a detectarse principio de desabastecimiento de algunos productos.

La reacción al ajuste

Con este macroescenario, la repercusión en la calle no se hizo esperar. Hay experiencia de sobra de quien paga las corridas de la moneda extranjera y la depreciación del salario. Por eso, las organizaciones populares se declararon en “alerta y movilización” tras la devaluación de esta semana y realizarán distintas acciones antes del paro general del 25 de septiembre. Si bien hay pata política en todo el reclamo, hay un disparador inapelable que es la disparada del costo de vida. De hecho, el movimiento que tomó la delantera reclama una actualización urgente de la AUH, las jubilaciones y pensiones mínimas y los programas de empleo.
Las acciones organizadas comenzarán el jueves próximo y se extenderá hasta el paro general del 25 convocado por todas las entidades gremiales. “Los comedores tienen que tener garantizados los alimentos” y “debe actualizarse la Asignación Universal por Hijo, que es la gran diferencia con la crisis del 2001”, apuntó el dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) Juan Grabois.

Amotinamientos y consensos

A la par, quienes no desean pasar por experiencias pasadas y ni escuchar hablar de helicóptero, van poniendo manos a la obra para afianzar acuerdos que contengan la tormenta, no sin meter una cuña política en el proceso de estabilización del barco. Los gobernadores y la CGT por ejemplo se mostraron muy entusiasmados esta semana con la posible candidatura de Lavagna, un conocedor de los climas tormentosos. En los pasillos de la CFI, en la reunión que mantuvieron el miércoles para analizar un presupuesto alternativo, se barajó la postulación del ex ministro de Economía. A Sergio Massa, en tanto, lo quieren para la provincia. “Esperamos que sea el comienzo de algo más grande”, se entusiasmaba el gobernador de La Pampa, Carlos Verna, después del donde también estuvieron junto a Massa, Miguel Angel Pichetto y el triunvirato de la CGT con el agregado de legisladores y otros gobernadores, como Mariano Arcioni. El gobernador de Chubut, dicho sea de paso, cerró una buena semana. Logró que aunque lo hayan hecho sufrir hasta el último día y minuto, logró vía libre de parte del Legislativo para refinanciar y tomar deuda para acomodar un poco más el carro. Una negociación que salió con fórcep y seguramente no fue gratis, en referencia a la energía que requirió del equipo de economía para convencer a los bloques.
El escribano, de paso, hizo `roncha´ en las protestas contra Nación por el fondo sojero con lo que cada vez se va visualizando más, y como agregado tuvo la visita de Sergio Massa, con quien hizo un tour productivo de un día en territorio con lo que todo indica le dio un fuerte espaldarazo a la candidatura que seguramente blanqueará en breve.

Todos ponen fichas al “piloto de tormentas”

En tanto, por lo menos hubo un rápido amontonamiento de una oposición que parecía anestesiada. El tema central es la elaboración de un proyecto alternativo de presupuesto, pero en la actual coyuntura los gobernadores quedaron entusiasmados con la posibilidad de convertirse en los impulsores de la tan mentada unidad del peronismo, aunque sea de un sector. Y según las conversaciones que se dieron allí, la figura que genera mayor consenso es la del ex ministro de Economía Roberto Lavagna como candidato a la presidencia, en combinación con Massa como candidato a gobernador bonaerense. Los imaginan encabezando un frente al que podrían sumarse otras fuerzas como el socialismo, el GEN y un sector del radicalismo.
Comentaban quienes tuvieron acceso a las conversaciones en los pasillos del CFI, que Manzur estaba entre los más entusiasmados en la posibilidad de ungir a Lavagna como candidato. Los popes de la CGT también dieron su visto bueno. Hasta unos días atrás, el único que proponía a Lavagna era el ex presidente Eduardo Duhalde, considerando que su ex ministro era el más capacitado para sacar al país del embrollo. En la iniciativa había conseguido como aliado al ex diputado radical Ricardo Alfonsín. En sus diálogos con Duhalde, Lavagna –de 76 años– habría pasado de la negativa oficial a un `sí´, si están todos de acuerdo. Y por ahora lo estarían, incluso hasta las encuestas lo ungirían. Lo que no queda claro en esta alternativa es el lugar del kirchnerismo. Por ahora, es evidente, no lo tienen en cuenta para el armado.

Y como éramos pocos, viene Donald

Y mientras Macri no sabe como terminar este agosto lo antes posible y su equipo se desvela por como comenzar la próxima semana, el peronismo sueña con 2019, y en el medio y como partir los entusiasmos, la vocera de la Casa Blanca confirmó ayer que Donald Trump será parte de la cumbre del G20 en Buenos Aires para noviembre.
“Será una oportunidad para que el presidente destaque sus políticas económicas a favor del crecimiento en un escenario internacional y se reúna bilateralmente con otros líderes mundiales clave”, afirmó la portavoz Sarah Sanders.
Concretamente la cita será del 30 de noviembre al 1 de diciembre y reunirá a los principales líderes del mundo en Buenos Aires. De este modo, la capital argentina será la primera parte del periplo sudamericano del magnate, quien luego viajará a Colombia para hablar con el presidente Iván Duque sobre “seguridad, control del narcotráfico, y asuntos regionales”.
En honor a la verdad, Trump no visitó América del Sur desde que asumió en enero de 2017. Pudo haber tenido su primera vez en Perú, en la cumbre de los países de Asia-Pacífico, pero no concurrió a la cita en Lima.
Hace pocas semanas, en ocasión de la reunión de ministros de Economía del G20, una cita preparatoria de la cumbre, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, había afirmado que Trump vendría a la Argentina para la cumbre que reunirá a 18 jefes de estado más representantes de la Unión Europea. Líderes como la alemana Angela Merkel, el francés Emmanuel Macron, la británica Theresa May, el ruso Vladimir Putin y el chino Xi Jinping arribarán a Buenos Aires. La Argentina ocupa la presidencia temporal del G20 este año, de allí que sea sede del encuentro. El tema es que tal como viene el escenario y tan cerquita de los traumáticos fines de año que nos vienen a la memoria, el mega evento puede terminar siendo una provocación más para una población que sigue sintiendo el sometimiento al subdesarrollo, gobierno tras gobierno y generación tras generación.
De todas maneras, al microclima del poder mundial `no le entran las balas´ y los preparativos ya anuncian que Costa Salguero será el escenario de la cumbre, en la que se esperan unas 7 mil personas entre todas las comitivas. Se prevé además un imponente operativo de seguridad en el predio de 30 mil metros cuadrados donde habrá reuniones entre los distintos jefes de Estado. Respecto de todos los mandatarios presentes, Trump tiene una relación previa a la política con Mauricio Macri, a quien trató por negocios hace años, y al que definió en su momento como “un gran amigo”. Una definición que en boca del Mr. President, nunca se termina de saber si es buena o mala. Habrá que ver…

Fuentes: NA, AF, LPO, Infobae, MI, propias