Por Juana de Arco*

Ayer no fue el mejor de los días para el otrora Comandante en jefe de las brigadas verdes dasnevistas que poblaron alguna vez el desértico terruño que supo caminar con el finado, `desde la primera hora´. Incluso cuando era amigo de Néstor y también de su enemigo íntimo. Jerónimo Jesús García, el diputado más experimentados de los últimos tiempos y reservorio dasnevista de `raza pura´, quedó literalmente afuera del sello que le entregó en los días aciagos el propio Mario Das Neves, al decretarlo Ministro Coordinador de Gabinete y con eso, bendecirlo como heredero natural para definir `la estrategia´ por lo menos del futuro inmediato, que era ni más ni menos que su muerte.

Apenas un mito

Si esta maldita sociedad sigue midiendo el éxito por las avanzadas, es probable que la historia indique entonces que nuestro `Hércules´ chubutense, al que se le encomendaron tremendos trabajos, no le fue nada bien. No pudo ni con el primer laburo, que era permanecer en el cargo (no lo destronó el León de Nemea, sino apenas un gato salvaje). Mucho menos con el segundo, que era mantener el poder labrado por el tri-gobernador (allí no se lo llevó puesto el Toro de Creta, sino un encornado poder judicial implacable). Ni con el tercero, que era repautar las alianzas económicas (allí se lo devoró un dragón). Ni con el quinto, que era mantener la presidencia del Bloque (no sólo no pudo capturar el Jabalí de Erimanto, sino que se le sentó en la falda a negociar). Ni con el sexto, que era quedarse con el sello del ChuSoTo (pero le crecieron más cabezas y capangas que a la Hidra de Lerna que le tragó entera la esperanza de ser candidato a gobernador o vice en tándem con la viuda).
En fin, en la Grecia antigua Hércules fue un mito, en Chubut también. “Nadie es capaz de hacer frente a un trabajo si no se siente competente, sin embargo, muchos se piensan que son capaces de controlar al más difícil de los trabajos: el gobierno”, esto lo dijo Sócrates, que no escribió nada nunca, porque le bastó con el peso de su dialéctica, que no era chamuyo, y de su moral, que no era anodina.

La interna de la interna

El desenlace de la interna de Chubut Somos Todos que llevó a la presidencia a Máximo Pérez Catán y a Marcelo Limarieri, a la secretaría general, fue el resultado de una negociación que ya se había cocinado varias lunas antes. La ausencia casual, los 24 (caballos apocalípticos para el quinielero) y los dos empates consecutivos, mostraron una balanza rara que dejó afuera de un plumazo a los históricos: el clan sanguíneo y el Comandante ofuscado y a los “ocupas”: el arcionismo libertario.
“La definición se dio luego de una áspera interna que incluyó a la familia del exmandatario fallecido enfrentada con ambos aspirantes, y denunciando a través de las redes sociales que fueron dejados de lado en esta nueva etapa del partido”, da cuenta el matutino Jor-Nada, que ahora lidera Héctor González, un fuerte enemigo íntimo de García, que alguna vez le pegó en la parte baja de la ideología con una chispeante consideración que quedó en grabada en los relatos urbanos: “Siempre se hizo el montonero pero nunca tiró ni un chaski boom”.
Para una gran mayoría de los miradores desde el llano, no fue nada extraño que los que estaban afuera de una estructura que también construyeron a costa de no pocos riesgos, entraran aunque sea por la ventana. Y que viendo en cuáles pabellones terminó estrellado “el modelo”, decidieran tomar riendas. “Tiene más voz y voto Albaini dentro del partido que García”, observó como al pasar hace unos días un comentador de esos que el Comandante deplora, pero utiliza con sugestiva habilidad.

De cómo Marcos es Galeano, y el Comandante, Sargento García

Antes que todo esto sucediera, el matutino “El Chubut” transcribió una publinota que tituló “Jerónimo se automarginó de las elecciones de Chusoto porque hubo `actitudes irresponsables´”. Faltaban doce días para la definición partidaria, y las declaraciones se dieron con la suficiente antelación como para dejar abierta una negociación que ya venía fracasando. Listo para quedar afuera el Comandante prefirió declararse “automarginado” que vencido. Y lo atribuyó a “actitudes insolentes, irresponsables y agresivas” en algunos dirigentes, que prefirió no reproducir. “Hay círculos de amiguismo o de camaradería mal entendidos”, “Vos tenés que tener políticas inclusivas, no exclusivas. Cuando vos formás un partido político es para conducir los destinos de una provincia al menos. No podés circunscribirte al círculo de amiguismo o de camadería mal entendido. No sé ahí qué es lo que va a pasar, no tengo idea. No participo. Soy un afiliado más”, anticipó en ese autoreportaje visionario, porque efectivamente terminó así.

El día después

Pasado el mal trago de perder hasta el sello de goma, el día después no fue para nada tranquilo. La viuda del tri-exgobernador, Raquel Di Perna, y el hijo, Pablo, se presentaron `espontáneamente´ ante los fiscales de la causa “Revelación” en Trelew. Saben que los investigadores seguirán tirando del piolín del detalle de las cinco carillas de anotaciones que surgieron del allanamiento a sus viviendas, además de los datos que irían trascendiendo a partir de la creciente figura de “arrepentidos”.
El mismo día Jerónimo enfocó sus cañones y `chaski boomes´ contra la prensa: “son todos iguales”, estampó, no sin antes convulsionar con irreproducibles maldiciones hasta la mismísima morada de Zeus, el santo cielo donde habitan las dignas vaginas que nos supieron concebir.
Se entiende y se perdona, porque “la victoria tiene cientos de padres, pero la derrota es huérfana”, decía Kennedy.
Para colmo, esta historia tiene un final demasiado abierto: el de la familia, que podría quedar imputada por lavado de dinero y otras yerbas; el del ChuSoTo que seguramente irá a alimentar el poder de otro candidato posiblemente peronista y poco amigo del Comandante; el de la bancada con la que hay que seguir conviviendo y el de los fueros, que se terminarían junto con las posibles leyes productivas, para cuando la tierra de exactamente una vuelta completa más alrededor del sol.
Que quiere que le diga…Está dicho que el fuego de la ira consume el aire, y sin aire es difícil respirar. Y a propósito, saben cómo murió Hércules? En llamas, a manos de su amada despechada, enredado en la túnica embebida en la sangre del centauro Neso, que el mismo mató. Pura alegoría nomás!