Por Lazarillo de Tormes

En su etimología, la palabra “alarma” debe su origen a una curiosa e interesante historia, cuando los moros o musulmanes ocupaban la península española, y los íberos permanecían, para resguardarse, dentro de recintos amurallados, dedicándose a su labor cotidiana pero con las armas ubicadas en el centro del fuerte.
Según el relato, cuando el vigía detectaba el movimiento de los moros, advirtiendo el polvo que se levantaba sobre el horizonte, gritaba a sus pares: “¡Al arma!”. Acto seguido, todos corrían a buscar sus armas para defenderse.
Algo similar suele ocurrir a diario en Argentina, en Chubut, en Puerto Madryn y en tantas otras ciudades, donde producto de las distintas crisis que el país ha atravesado en los últimos años -ya no se sabe lo que es “vivir sin crisis”-, la ciudadanía permanece alerta para cuando comience a vislumbrarse aquél polvo en el horizonte.
El problema, sin embargo, no radica en el exterior del fuerte o recinto, sino en el propio centro del mismo, producto de muchos “falsos vigías”, cuyas advertencias han provocado la activación de varias alarmas, con las consecuencias que ello puede producir en una sociedad que transita en vilo el desenvolvimiento de los acontecimientos diarios.

“Algo quedará”

Una de las alarmas patagónicas que sonó fuerte el pasado domingo fue la del sentido común y la desinformación, luego de que un (re)conocido periodista televisivo arrojara, con fuerza de axioma, un postulado de por sí capcioso, advirtiendo que los habitantes de las provincias patagónicas “no pagan (Impuesto a las) Ganancias”.
De por sí, las declaraciones no revistieron el más mínimo análisis y fueron desmentidas durante el curso del propio programa, pero aquella regla de que una mentira, dicha varias veces, puede convertirse en una verdad para algunos, evidenció un escenario peligroso, similar al que tuvo lugar cuando otro (re)conocido periodista televisivo criticó que, en la Patagonia, “las veredas están calefaccionadas con losa radiante”, días previos a que un nuevo recorte económico tuviera lugar por estos lares.
Para entonces, los pedidos posteriores de disculpas, las correcciones y demás, llegaron tarde, pues la opinión pública poco pudo hacer en favor de la región, habida cuenta de que muchos ciudadanos del resto del país se habían hecho eco de “lo bien” que se la pasa en el sur del país.

El éxodo madrynense

Otra de las alertas, cuyo ruido ensordecedor parece que perdurará durante el próximo año, fue la decisión del Gobierno Provincial de volver a activar unas treinta obras de infraestructura, algunas de las cuales necesitaban de un “empujoncito” económico para concluir, y otras que necesitan poco más de un espaldarazo para pasar de la categoría “paralizadas” a “en ejecución”.
La medida no es nueva y ya tuvo su correlato durante la administración provincial del Frente para la Victoria, donde los fondos nacionales no llegaban en su totalidad a la provincia, y donde aquellos que la provincia debía trasladar al Municipio de Puerto Madryn, tampoco se hacían ver.
Sin embargo, durante el curso del 2015, año electoral para muchos pero victorioso para unos pocos, comenzaron a llover los “Invertir Igualdad” como si se tratara del “maná”, el pan enviado por Dios a los israelitas durante los cuarenta años que deambularon por el desierto, según el libro bíblico del Éxodo.
Lo cierto es que, concluidas las elecciones, la mayoría de las instituciones contempladas en dichos programas no pasaron de la primera etapa de las obras, quedando literalmente a la deriva, o metafóricamente, “en el desierto”.

Mucho ruido y poco ruido

La tercera alarma, silenciosa pero no por ello menor, tuvo lugar algunas semanas antes y se remonta a estos días, luego de que la Policía desarticulara una “banda narco” con poco más de 30 kilos de marihuana.
A ello, se le sumó la detección de una encomienda con destino a Puerto Madryn que contenía, en su interior, unas 80 pastillas de LSD y éxtasis, detectadas por el perro de la División Canes “Nerón”, en el marco de una sucesiva “ola”, que desde hace tiempo viene levantando altura, en cuanto al secuestro de cannabis sativa a lo largo y ancho de la provincia y también en el resto del país.
Sin embargo, al momento, poco ha trascendido del camión secuestrado con 5 mil litros de tolueno, precursor recientemente incluido por el Registro Nacional de Precursores Químicos en la lista de elementos utilizados para la producción de cocaína y pasta base; el cargamento, con destino a la ciudad del Golfo, fue incautado por personal de Gendarmería y no ha trascendido, hasta entonces, si existe una investigación federal en curso que pudiera dar cuenta del destino de tamaña carga, mientras que en Puerto Madryn endurecen los controles para la venta de productos que contengan toluenos y hexanos, habida cuenta de que muchos son utilizados por su carácter alucinógeno por quienes padecen problemas de adicción.

Virales

La cuarta alarma, sin embargo, no fue real en sí misma, y tuvo su origen luego de que un “audio de WhatsApp” advirtiera que, el fin de semana, desde la Secretaría de Salud de la Nación se había declarado la “alerta naranja” para la angina viral y para la Gripe A.
Lo que no contemplaron muchos de los ciudadanos que, realmente preocupados por el mensaje, contribuyeron a viralizar el mismo, fue que la “alerta naranja” no existe sino en el ámbito de la meteorología, y que desde el propio Hospital de Puerto Madryn habían reconocido que la media de casos detectados para el curso de este año no había superado la del año anterior.
La situación, afortunadamente, no generó la misma paranoia virtual que ocurrió con las cremas heladas de una cadena de heladerías que aparentemente contenían la bacteria salmonella, versión luego desmentida, y tantas otras versiones que han sabido circular por los dispositivos móviles con la fuerza de un rumor, pero con el impacto de una noticia de primera plana.

Municipalidad de Puerto Madryn