El fiscal federal Federico Delgado aseguró que la causa en su contra iniciada por presuntas irregularidades en torno a la investigación sobre el jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, fue “inventada” por el juez Claudio Bonadio y denunció que es víctima de una “persecución” judicial.
El viernes pasado, Sala II de la Cámara Federal, integrada por los jueces Martín Irurzun (votó en disidencia), Leopoldo Bruglia y Mariano Llorens, revirtieron la desestimación de la denuncia realizada por el juez Daniel Rafecas, por considerar que había sido prematura y que resulta necesario producir primero una serie de medidas de prueba, en el marco de la pesquisa por el cobro sobornos de Odebrecht.
El juez Bonadio tiene a su cargo una denuncia presentada por Arribas por falso testimonio contra Leonardo Meierelles (financista brasileño involucrado en el “Lava Jato”), quien testificó en su contra acusándolo de haber recibido sobornos de Odebrecht para acceder a la obra pública en la Argentina. Semanas atrás, el juez dispuso la captura internacional de Meirelles y denunció a los fiscales Delgado y Rodríguez por la declaración al “arrepentido” sin tomarle juramento de decir la verdad, tal cual prevé el Código Penal.

“A pedido del jefe”

En este marco, Delgado denunció la gravedad de la maniobra de la Cámara Federal, Arribas y Bonadio. “Esto es grave, nosotros ponemos el cuerpo, nos inventan causas y nos persiguen de manera deliberada. Uno siempre piensa que la AFI hace cosas a medida, pero esto es a pedido directo del jefe, que es grave, pero es un mensaje brutal hacia adentro del sistema judicial”, sostuvo en diálogo con Radio 10.
“Está difícil la cosa para hacer nuestro trabajo. La denuncia es literalmente un helado caliente, ni si quiera es un invento. Pero además de la persecución contra mí y contra Rodríguez, tiene un efecto horrible para adentro de la burocracia judicial desde ahora. Eso significa que tienen que declarar técnicos en computación, secretarios, traductores públicos, asistentes nuestros, que nada tienen que ocultar. ¿Con qué cara les pedimos después a nuestros equipos de trabajo que nos ayuden si por tomar una simple declaración testimonial tienen que darle explicaciones a un juez federal? Es terrible en términos de incentivo”, aseveró.
Según Delgado, el riesgo que se corre es que en cualquier proceso judicial un asistente de fiscal se niegue a hacer sus tareas por temor a ser imputado, procesado o detenido. “Nos van a decir yo no tomo la declaración, tomala vos porque después un tipo me denuncia y la Cámara Federal me obliga a que declare ante un juez federal. Es tremendo. El disciplinamiento ya no es hacia un fiscal, sino hacia todos”, advirtió.

Sin protección

“Ni Rodríguez ni yo tenemos la culpa de que Meirellies haya dicho ‘mi plata la recibió Arribas'”, dijo, y aseguró que esta denuncia la “inventó” el magistrado federal Claudio Bonadío. “Tengo dos denuncias inventadas, otra la inventó (Marcelo) Martínez de Giorgi. Son dos denuncias inventadas. Desde hace mucho tiempo tengo un abogado que me defiende como si yo fuera un pirata del asfalto o un narcotraficante. Me preocupa más allá de la cuestión personal. Demuestra la fragilidad institucional. Hay un callejón en que si uno no hace lo que quiere el poder, automáticamente se transforma en un sospechoso”, aseguró.
“No recuerdo casos de persecución a fiscales como los que estamos viviendo hoy. Sufrí persecuciones hace muchos años por los sobornos del Senado, pero así no recuerdo”, agregó.