A casi un mes del fracaso de la ley de aborto en el Senado, la Cámara de Diputados debatirá en comisiones proyectos que modifican las leyes de Educación Sexual Integral (26.150) y de Educación Nacional (26.206) con el fin de garantizar esta enseñanza en las escuelas.
El debate tendrá lugar desde las 16 en un plenario de las comisiones de Educación y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, presididas respectivamente por José Riccardo y Alejandra Martínez, ambos diputados de la UCR.
Riccardo -quien votó a favor del aborto legal- observó que durante ese debate “quedó claro que detrás del tema que se abordaba, primordialmente del ámbito penal, de derechos humanos y de salud pública, teníamos antes un problema de educación”.
Por eso, antes de la votación en la Cámara baja, el legislador había logrado incorporar en el proyecto un artículo para crear una comisión bicameral de seguimiento de las leyes y programas de educación sexual.
“Ahora, sabiendo que no se aprobó ese proyecto y que habrá que esperar al menos un año para volver a tratarlo, otra vez con suerte incierta, estamos promoviendo incluir en las normas vigentes del ámbito educativo disposiciones que tornen las acciones allí propuestas obligatorias, remarcando que son de orden público -e imponiendo incluso sanciones-, y por tanto no sujetas a la buena voluntad u oportunismo de autoridades políticas o educativas”, explicó el radical en los fundamentos de su proyecto.
Y agregó: “La educación sexual integral es un derecho, y es una a Ley, y deberá impartirse en todo el sistema educativo sin excepciones y con especial referencia en las comunidades más vulnerables”.

Riccardo apoya

Durante el debate por la legalización del aborto, el presidente de la comisión de Educación, José Riccardo, ya había insinuado su postura en este tema. “Como siempre dije, la educación es una herramienta transformadora de los pueblos para derrotar las injusticias, para la justicia social, para la conquista de derechos y esa es mi contribución. Es el artículo del que nadie debiera estar en desacuerdo, debería tener el 100% del consenso porque es reconocer la falencia que tenemos en educación”, sostuvo.
En ese sentido cuestionó que en la Argentina los jóvenes “no se educan en esto” y fundamentó que “hoy solo 2 de cada 10 niños y jóvenes reciben apenas una educación sexual adecuada para poder conducirse responsablemente en sus decisiones en materia de procreación en la vida”.
Además puntualizó: “Creo en la educación, y no creo que la despenalización sea una solución al problema. Sí reconozco que hay un problema sanitario, que la mujer es una víctima del comercio, y sí hay una problemática. Lo peor es no reconocerla”.
Opinó que la discusión inevitablemente “divide a la sociedad argentina”, y en esa línea puntualizó: “Debatirse entre extremos es una cosa que no nos conduce a una democracia más madura, sí debatir es importante, pero esto es para mí es una consecuencia de no haber asumido el rol del estado mucho más firme en la educación y apuesto a que eso se debata. Es el punto que me interesa, el más importante como política preventiva de fortalecimiento de los derechos”.
“La educación es mi convicción y apuesto a eso. Emitiré mi voto en consecuencia de ello”, finalizó.