Las medidas anunciadas por el Gobierno Nacional en materia de retenciones han puesto en alerta a todos los sectores exportadores, particularmente el sector productivo primario, que había iniciado un proceso de recuperación con la mirada puesta en desarrollar valor agregado a los productos del campo.
Carlos Vila Moret, candidato a vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y presidente de INTeA, dialogó con El Diario, y reconoció que las retenciones generarán un impacto negativo en el sector productivo.
“Cuando estaban los rumores de que el valor de la divisa se iba a disparar, nosotros ya habíamos hecho algún ensayo tratando de cuantificar el impacto que estamos sintiendo con esta reforma, en la que pasamos de 1.800 a 6.500 millones de dólares. Hay productores a los que esto los va a beneficiar, y hay un montón de productores que están a más de 300 o 500 kilómetros del puerto, que producir maíz les lleva el 50% en flete; hay muchísimos que tienen tambo y esto complica, aún más, a la industria del tambo”, dijo.
El referente ruralista destacó que, en el sector, “valorábamos el esfuerzo del Presidente por buscar herramientas que le permitan sacar al país de la crisis y el campo hace 200 años que apuesta a la construcción de la Argentina que todos queremos y este no iba a ser el momento en el que lo dejemos de hacer, pero nos parecía que no podíamos ser otra vez el ‘pato de la boda’. Nos parecía que teníamos que avanzar hacia un pacto económico y social, donde nos sentáramos distintos actores del sector político, de la industria, de la exportación, de la minería, del petróleo, de los sindicatos, para ver cómo sacamos el país adelante entre todos y que todos hiciéramos un esfuerzo. Me parece que parte de esto ya está hecho, pero está hecho desde el contexto económico, pero no desde el político. Ponemos todos de alguna manera -el campo siempre pone más- con este impuesto de los tres pesos por cada dólar para los productos industrializados que también les pega a otros actores del sector”.

El camino opuesto

Vila Moret advierte que las retenciones, “desincentivan la inversión, desalienta la producción y creemos que va haber una merma en la exportación y en la generación de empleo”, dijo al resaltar que “nosotros creemos y estamos convencidos de que las retenciones no son el camino y esto quedó demostrado ya”.
En ese sentido, reflexionó que “con un mundo en el que se gravan con aranceles las importaciones porque se quiere proteger la industria, nosotros gravamos con aranceles a las exportaciones. Esto es lo que nos toca porque es el país en el que estamos”.

Del campo al mundo

Si bien desde el sector ruralista se reconoce una mejora, producto de las exportaciones, Vila Moret sostiene que aún hay una asignatura pendiente, y “es la de siempre que es la del valor agregado. Más allá de algunas cuestiones, todavía en lo que es exportación de carnes hay mucho por hacer”, dijo al tiempo que agregó “es bueno colocar “commodities” en Rusia o China vendiendo carne en precio porque eso tracciona en el mercado, pero no es el objetivo en sí. El objetivo en sí debería ser colocar carne en altos valores, carne con la calidad argentina y llegar a los nichos de alto valor en el consumo en el mundo, que existen”.
En cuanto a las posibilidades de inversión en el sector primario, el dirigente ruralista reconoció que “en el corto plazo, el impacto de una medida de esta naturaleza es “por las dudas no hago nada”. Si alguien tenía algún ahorro para invertir no lo va a hacer porque no sabe a qué precio están las cosas. Hay muchos comercios también que salen a marcar los productos cuando son productos internos, que tienen costos de producción argentina y no en dólares. Por otro lado, se ha frenado el consumo y esto podría llegar a nivelar las cosas porque los comerciantes dejan de subir los valores de la mercadería cuando la gente deja de comprar y los tiene que volver a bajar”.
“Nos debemos reformas que nos encaminen para lograr competitividad y ser más agresivos con nuestros productos en el mundo”, sentenció.

Impacto en el sector lanero

Es necesario hacer la cuenta de cuál fue la pérdida en reintegros a la exportación para analizar específicamente el impacto en cada sector de la actividad agrícola-ganadera, y en ese contexto Vila Moret remarcó que “si el objetivo nuestro es ser el supermercado del mundo como anunció el Presidente para generar mano de obra porque nos parece algo que realmente es loable y que derrama de alguna manera en el empleo, todas estas cosas te llevan por el otro camino”.
“Hay que hacer la cuenta para saber qué van a hacer los industriales y los exportadores. Exportar lana sucia es volver 100 años para atrás. A parte de la industria lanera que tracciona en el mercado y sirve para mantener el precio de la lana. Si la industrialización y el valor agregado, ya sea en la lana o en cualquier producto, tiene dos factores: por un lado, las compensaciones que tenía las pierde; y por el otro va a tener retenciones”, dijo y ejemplificó la situación con lo que ocurre en torno a la exportación de harinas que “tributa un 11% de impuestos que no se recuperan, entonces me parece que hay que aclarar que no se subsidia a los productores”.

Diversidad de contextos

Carlos Vila Moret propone analizar las medidas entendiendo que la actividad del Campo presenta situaciones diversas, con distintas variables, “porque hay producciones en las que sabemos directamente que no hay rentabilidad en la producción ovina en campos que están lejos de los puertos, en campos que son de monocultivo ovino. Sabemos lo que pasa con los establecimientos abandonados, con el efecto del desarraigo, sabemos las consecuencias sociales que tiene esto”.
“Yo siempre insisto en que la producción ovina en la Patagonia hay que cuantificarla desde el punto de vistas social y cultural, mucho más que medirla por el impacto que puede tener dentro del Producto Bruto, porque no es solamente una cuestión económica. El productor ovejero en la Patagonia necesita rentabilidad para poder vivir de lo que sabe hacer, pero también para poder sostener el arraigo. Después cuando se produce el desarraigo hay gente que se va al conurbano de las ciudades a hacer no sé qué, porque no saben hacer otra cosa y tenemos que inventar algún plan social porque no consiguen trabajo”, reflexionó.

Nuevas tecnologías

Respecto a la implementación de las nuevas tecnologías, “yo creo que va a ir de la mano de la confianza que generen estas medidas dentro de un tiempo y de la rentabilidad del sector. Por ejemplo, hoy una persona que va a tomar una decisión de si siembra maíz o si siembra soja en la Pampa Húmeda, el paquete tecnológico para producir un maíz de 14 o 15 kilos es de 500 dólares por hectárea y el de una soja es de 200 o 250 dólares”, sostuvo el presidente de INTeA, al indicar que “el productor va a mirar cómo está el mercado y va a tomar la determinación en septiembre u octubre de que va a hacer. En la Patagonia es exactamente lo mismo porque los productores van a parar un poco las ideas que tenían en mente en materia de inversión tecnológica hasta ver qué pasa. Me parece que en el corto plazo esto va a frenar un montón de inversiones, pero si esto genera confianza y a la Argentina le va bien en tres o cuatro meses el productor se arriesgará porque la cosa se tranquilizó”.

Elecciones en la Sociedad Rural

Como candidato a vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, Carlos Vila Moret, confía en la labor realizada a través del tiempo y sostiene que, desde la entidad, “se viene trabajando con una línea desde hace 152 años, en la que hemos acompañado grandes sucesos que han acontecido. Nosotros estamos convencidos de que la mejor campaña es la gestión y los socios van a ver que cuando uno representa los intereses genuinos y no está buscando terceras cosas se va a encontrar bien representado”.

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