Por Trivia Demir

Con el casi compromiso del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, sobre que pararán los embates de achiques en las Provincias, y el alerta casi roja en el que quedó el país estos días, desprotegido ante los mercados y la disparad del dólar, ayer la Casa Rosada y los gobernadores ablandaron posiciones y se podría decir que avanzaron en el pedido expreso de Macri de “dar una señal de tranquilidad a los mercados”, disponiéndose a cerrar un acuerdo por el presupuesto 2019 el jueves próximo.
El Gobernador de Chubut fue uno de los 20 de la partida de empezar a encontrar consensos. Mariano Arcioni dijo que “Es necesario actuar con responsabilidad, y priorizar la gobernabilidad del país, y para eso debemos ser convocados y consultados, previendo el impacto que las medidas tienen en cada rincón de Argentina. Los gobernadores queremos colaborar, incluso en la sanción del Presupuesto”.
Asimismo detalló que “Hoy (por ayer) participé en Buenos Aires de una importante reunión junto a otros gobernadores y legisladores nacionales donde solicitamos expresamente al Presidente que se abra al diálogo (sic) con todos los espacios políticos y sociales de la Argentina, para enfrentar juntos la crisis nacional”.

La situación social empezó a correr

La situación es que el apurón no pasa sólo por las corridas del dólar, la inflación que dispara y la depreciación de los salarios en el corto plazo, sino y por sobre todo por la emergencia concreta que comienza a sentir una buena parte de la sociedad, que para el poder central suelen ser `guarismos´ y `porcientos´ pero para quienes están en gestión, como los gobernadores e intendentes, son personas de carne y hueso que comienzan a arrastrar sus miserias en conmovedoras situaciones cotidianas. En Chubut, en las dos ciudades donde las asimetrías socioeconómicas son evidentes y sumamente notables, como Comodoro y Puerto Madryn, hubo incipientes intentos de saqueo. Y pese al grado de politización que rodearon algunos de los hechos, dejó pesando precisamente sobre el riesgo de gobernar desde atrás de un escritorio solamente.

Coinciden hasta los oficialistas

Hace unos días, la propia `Fundación Pensar´ que en la provincia es el pulmón de la incipiente construcción del PRO, generó un documento de trabajo con fuertes referencias sobre lo que la provincia de Chubut aporta en términos de recursos y lo que saca en términos coparticipables. Pero además y sobre todo dejó claro que los números no siempre explican la realidad absoluta. Es que Chubut posee muy buenos indicadores comparados con los de otras latitudes nacionales sobre todo del norte argentino. Por ejemplo expone el indicador de `Pobreza´ como el cuarto más bajo del país con un 20,6% en relación a un 28% nacional; y un guarismo de `Indigencia´del 2,6% en relación al 6,2% nacional. Y a la par se muestra como la cuarta provincia del país de mayor Ingreso per cápita. Ahora, estos indicadores en los hechos muestran en realidad que sobre 500 mil habitantes que tiene Chubut, hay nada menos 115 mil personas que no llegan a cubrir sus necesidades de canasta básica para sostener sus familias, de los cuáles 40 mil de esos vecinos, viven con un nivel de desarrollo por debajo de las Necesidades Básicas Insatisfechas. A esto, que se cuenta en almas y no en porcientos hay que mirarlo además, a través del prisma del raro efecto de la macroeconomía, ya que ese `orgullos´ Ingreso per Cápita que suena tan bien en un titular de diario tiene detrás la contabilizaciones de los monopolios productivos y megaproducciones vinculadas al petróleo, el aluminio y la pesca. O sea, esos ingresos no están repartidos proporcionalmente entre la población que se mide. Lo que representa una peligrosa figuración en un `simulador de maniobras´ de políticas económicas donde se debe estar muy bien parado, para que como al PRO de Chubut no se lo intente chupar el propio exitismo estadístico que Nación aprovecha con avidez al momento de los recortes.

Manos a la obra

Con la pelota social rodando en la cancha de esta final cantada, la ministra Carolina Stanley encabezará hoy un nuevo encuentro de con funcionarios de Desarrollo Social de las provincias.
Es que el impacto disímil de la corrida cambiaria en las finanzas provinciales forzó en las últimas horas un recálculo en las previsiones, especialmente de los planes y los programas destinados a contener la volatilidad social de los sectores más desprotegidos, así como también obliga a seguir de cerca el rebote de la devaluación en los precios de la canasta básica, que según estiman podría tener un salto cercano al 15%.
Ante este escenario, en el que tanto los gobiernos provinciales como los municipales deben afrontar una creciente demanda social, los ministros de Desarrollo de todo el país se reunirán mañana en Buenos Aires con su par nacional, Carolina Stanley, para analizar qué medidas se tomarán en conjunto con la Casa Rosada para neutralizar un impacto mayúsculo en las áreas más sensibles.
Por caso, los intendentes ya advierten que en sus distritos la inestabilidad cambiaria provoca una retracción en la provisión de servicios esenciales para el funcionamiento cotidiano, que los empuja a pensar en maniobras de emergencia presupuestaria y a redirigir el gasto social hasta que se estabilice el panorama. En el encuentro de hoy, además, los enviados de los gobernadores también pedirán precisiones al Gobierno sobre las proyecciones del Presupuesto 2019 en relación al gasto social, sobre todo teniendo en cuenta que el acuerdo con el Fondo Monetario incluye en una de sus cláusulas una suba de las partidas para ese concepto.

Contradicciones de escritorio

En simultáneo y casi como una paradoja, en el momento en que la economía del país se resquebraja por la escalada del dólar, muchos mandatarios destinaron el fin de semana a repasar algunos indicadores positivos de sectores atados al aumento de la divisa: mayores ingresos por regalías petroleras, más llegada de turismo internacional y, en muchos casos, licuación de las deudas con el Estado nacional que les permite encarar el último tramo del año con una holgura impensada.
“Entre todos superamos la crisis”, se le escuchó decir en las últimas horas a un gobernador patagónico agobiado por la falta de financiamiento que, sin embargo, debió salir a advertir rápidamente que esa mejora se verá opacada por un aumento de la demanda social y de los gremios estatales en pos de una reformulación de los salarios.
Ese escenario no es, en rigor, un temor infundado: al plan que iniciará el jueves el Frente Piquetero Nacional por reclamos de alimentos frente a supermercados en todo el país se suma el alerta por el impacto que tendría el paro nacional del 25 convocado por la CGT. Un combo, a todas luces, riesgoso y amenazante.

Fuentes: NA, MI, Pensar Informe Fiscal Marzo 2018, Ámbito Financiero, propias.