La Patagonia fue la región del país que más sintió los cimbronazos económicos de los últimos meses y sufrió un gran impacto negativo en la cantidad de puestos de trabajo registrados. Estos datos fueron aportados en los últimos días por el ex Ministerio de Trabajo, ahora convertido en una secretaría, y hacen referencia la comparación interanual entre junio de 2017 y el mismo mes de este año. Asimismo, respecto al mes anterior, todas las provincias del país registraron pérdidas de empleos formales.
Pese a que en las variaciones interanuales Neuquén tuvo un crecimiento del 6,5% y Tierra del Fuego del 0,7%, el resto de los distritos de la región más austral de Argentina tuvo un promedio en rojo. Puntualmente, Santa Cruz fue la más perjudicada con un deceso del 3,2%, seguida por Chubut (-2,6%) y Río Negro (-0,6%).

Impacto en hidrocarburos

En tanto, si bien la cartera laboral todavía no difundió los datos trimestrales discriminados por sector, si se tiene en cuenta el último informe del cuarto trimestre de 2017, la destrucción de puestos de trabajo registrados entre 2015 y el año pasado alcanzó a 22.460 personas.
En la Patagonia, por su parte, se desarrollaron 7.538 pérdidas laborales en el período de dos años mencionado en el rubro de hidrocarburos. De este total, la mayoría surgieron en Neuquén (2.457), producto de que se avaló la modificación de los convenios colectivos del sector. Seguido a este distrito se ubican Santa Cruz (-2.335) y Chubut (-2.016).
Asimismo, en el sector Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura, los despidos ascendieron en toda la Patagonia a 2.095 entre diciembre de 2015, momento en el que asumió como presidente Mauricio Macri, y el mismo período del año pasado. De este total, 1.806 se desarrollaron exclusivamente en la provincia de Río Negro.
En la construcción se destruyeron en la región 3.363 puestos de trabajo. De este total, en Santa Cruz se perdieron 1.523 empleos en el sector, seguido por Río Negro (-979), Chubut (-406), Neuquén (-332) y Tierra del Fuego (-123).

Contracción en las grandes firmas

La reducción de puestos de trabajo en el país también impactó de manera directa a las empresas privadas ubicadas en las ciudades más grandes de Argentina. Específicamente, un informe elaborado por la Universidad de San Martín (UNSAM) explicó que el empleo registrado de las firmas establecidas en los grandes aglomerados urbanos se redujo durante seis meses consecutivos (de febrero a julio). Esta retracción en el empleo registrado privado representa la mayor caída desde el 2009, cuando se acumularon nueve períodos sucesivos de contracción.
En tanto, la reducción acumulada del nivel de empleo registrado entre el período en cuestión alcanzó al 1%. Este porcentaje es el más elevado al que se registró durante las fases posteriores a la devaluación de 2014 (-0,7%) y a la recesión de 2016 (-0,9%).

Puestos menos calificados

Otro de los detalles que se desprende del informe impulsado por la UNSAM es que los más perjudicados por esta situación son aquellos trabajadores que se dedican a puestos menos calificados.
La comparación es contundente al respecto de esta afirmación, ya que mientras que el número de puestos laborales operativos y no calificados se redujo un 1,4% entre diciembre de 2017 y julio de 2018, la cantidad de empleos profesionales y técnicos creció un 0,3 y 0,1%, respectivamente. Si bien este fenómeno representa una dinámica habitual, la misma tiene siempre consecuencias contundentes desde el punto de vista de la distribución de los ingresos.

Lógica de la caída

Como habitualmente ocurre durante las fases recesivas de la economía, la reducción del empleo se debe a que las empresas no sustituyen al personal que, por diferentes motivos, se va de una compañía. De esta manera, la contracción del empleo no se produce sólo por los despidos masivos, sino que también está influenciada por el descenso de la tasa de incorporaciones.
Esto explica la situación actual, ya que si bien durante estos últimos meses la tasa de despidos se mantuvo constante, la tasa de incorporaciones presentó una dinámica descendente. Específicamente, el volumen de incorporaciones en julio de 2018 fue el más bajo desde el año 2002. En particular, las entradas por aumento de la demanda de bienes o servicios producidos por las empresas también cayeron al nivel más bajo desde 2002.

Salario real

En junio de 2018, donde se registró la última información oficial, se profundizó una tendencia que continúa desde fines del año pasado: la caída del poder adquisitivo de todas las categorías de trabajo en relación de dependencia como consecuencia de la aceleración de la inflación por sobre los incrementos salariales. Al respecto de lo que sucede actualmente, la reducción del salario real en junio de 2018 es una de las mayores observadas desde inicios de 2016.
Asimismo, entre octubre de 2015 y junio de 2018, el salario medio real de los trabajadores registrados del sector privado cayó un 7%. Por su parte, la remuneración a valores constantes de los asalariados públicos se desplomó un 14%. Por su parte, en junio de 2018, el poder adquisitivo de los salarios del trabajo no registrado cayó un 6% con respecto al mismo mes del año anterior.

Consecuencias de la desindustrialización

Una característica estructural de la dinámica del empleo registrado privado es la caída permanente del empleo industrial y, al mismo tiempo, la expansión de los puestos en los servicios, en particular en comercio, salud y educación. En muchos casos esto plantea una degradación de la calidad del empleo, ya que los puestos industriales suelen reunir mejores condiciones laborales que los puestos en servicios.
Al respecto de esto, entre noviembre de 2015 y junio de 2018, unos 83.000 trabajadores industriales perdieron sus fuentes laborales. En tanto, durante ese mismo lapso temporal, 25.000 asalariados se incorporaron en el comercio. De hecho, en junio de 2018 se produjo un hecho sin precedentes: por primera vez el comercio concentró un número mayor de trabajadores registrados que la industria.

Gobierno de Chubut