Las ventas minoristas de los comercios pymes cayeron 8 por ciento en agosto frente a igual mes del año pasado, medidas a precios constantes, y acumulan una baja anual de 3,7 por ciento en los primeros ocho meses del 2018.
Frente a julio se desplomaron 11,2% (sin desestacionalizar), que si bien, en parte, se explica porque agosto generalmente es más bajo en consumo que su antecesor, este mes influyó el pronunciado derrumbe de la demanda en general. Todos los rubros que componen la oferta minorista se retrajeron, incluyendo fuertes declives en bienes sensibles como alimentos y bebidas o medicamentos.
En agosto el 68,4% de los comercios consultados tuvieron descensos anuales en sus ventas, sólo 23% crecieron y el 8,6% se mantuvo sin cambios. A pesar de la abundancia de ofertas en sectores como Indumentaria, Calzados, Bazares, Textil blanco, Marroquinería, entre otros, eso sólo ayudó para generar liquidez y evitar una reducción mayor.
“La inestabilidad cambiaria alejó a los consumidores del mercado”, coincidieron los empresarios consultados, especialmente sobre fin de mes, cuando las familias se quedaron con poco para el consumo.
Un canal de ventas que jugó fuerte en agosto, fue el online. Si bien cada vez más negocios lo introducen como modo de comercialización, porque la tendencia es mas a comprar desde ahí, fue notoria la aparición de proveedores ofreciendo al público a precios apenas superiores al que le venden al comercio, desplazando la intermediación minorista.

Datos para considerar

Las ventas minoristas cayeron 8% en agosto 2018 frente a igual fecha de 2017. Los comercios cumplen así ocho meses consecutivos en baja. Todos los rubros relevados descendieron en la comparación anual. Los declives superaron al 10% en 7 de los 17 grandes ramos medidos, siendo especialmente profundos los desplomes en ‘Textil-Blanco’, ‘Materiales eléctricos y ferreterías’ y ‘Electrodomésticos’.
En ‘Electrodomésticos y artículos electrónicos’, las ventas a precios constantes se derrumbaron 11,1% frente al mismo mes del año pasado. Y en lo que va del 2018 este sector acumula una reducción del 4,1% anual. La salida de esos productos se vio muy retraída por la resistencia de la gente a endeudarse con las tarjetas. Se despacharon más que nada accesorios, y artículos de bajo valor. El que tenía que renovar electrodomésticos más importantes, puso la compra en compás de espera.
En tanto que en el rubro ‘Alimentos y Bebidas’, las ventas a precios constantes bajaron 4,8% anual y suman un achicamiento del 1,9% en los primeros ocho meses del año. La gente va más al negocio de barrio, compra lo que necesita para uno o dos días y vuelve. Busca terceras marcas, comidas más económicas, prescinde de la bebida y de los productos complementarios. Muchos locales aumentaron la venta fiada con sus clientes más conocidos, frente al rebote de las tarjetas por falta de fondos.
El rubro ‘Indumentaria’, mostró que las operaciones descendieron 8,7% frente al mismo mes de 2017, y llevan una retracción del 4,7% en lo que va de este año (siempre medidas a precios constantes). Predominaron las ofertas, los 3×2, 2×1 y descuentos de hasta 50% pero, aun así, la gente compró muy poco. Sobre fin de mes, mientras se realizaba este relevamiento, se observaron comercios con muy poca mercadería, porque frente a la incertidumbre cambiaria, muchos empresarios prefirieron no vender a liquidar a precios que luego no pudieran reponer. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que se atraviesa el cambio de temporada y este sector es más sensible porque ya tiene prendas de primavera/verano la cuales quieren vender a valores más cercanos al momento actual. Como contrapartida, el tipo de cambio alto redujo más todavía las ventas en países limítrofes y eso ayudó a compensar.
En ‘Calzados’, las ventas se hundieron 9,2% en la comparación interanual y reúnen así una depresión de 4,5% en ocho meses del año. Hubo muy buenos precios en el mercado, liquidaciones con hasta 60% de descuentos, pero igual poco consumo. A diferencia de Indumentaria, el cambio de temporada es más sutil en este ramo donde evidentemente se privilegia el efectivo, aunque se resigne rentabilidad. Según explicó el presidente de FECOBA, Fabián Castillo, a los problemas de la coyuntura en este sector particular se suma que como no se modernizó el sistema de producción del calzado, hay menos calidad en el producto y eso baja la venta.

Gobierno de Chubut