La difusión de cadenas y audios a través de las redes comunicacionales, principalmente de WhatsApp, ha generado controversia, preocupación y angustia en más de una ocasión. En algunos países, inclusive, ha terminado con la muerte de gente inocente. Por qué son difundidas, qué intencionalidad hay detrás de ellas y cómo detectarlas y evitarlas.

En la actualidad, la información suele circular a una velocidad constante e impensada años atrás; la ciudadanía se informa de manera constante y la tecnología ha permitido a la gente acceder a temáticas que, hace poco más de dos décadas, difícilmente podrían ser conocidas por el común denominador de la sociedad.
Los canales de comunicación, entre ellos las redes sociales, los teléfonos celulares y las tables, se han convertido en auténticos dispositivos de transferencia de información.
Sin embargo, una de las principales consecuencias del exceso de esta última es nada menos que la desinformación y, en ocasiones, las versiones tendenciosas que suelen circular a través de “cadenas” escritas y audios de dudosa procedencia, alertando sobre inconvenientes de todo tiempo; entre ellos, ecológicos, financieros, sanitarios e incluso políticos.
En el marco del incremento de diagnóstico de infecciones por la bacteria “estreptococo pyogenes” que tuvo lugar en distintas provincias del país, en el mes de septiembre comenzó a circular, a través de los teléfonos celulares, el audio anónimo de una presunta trabajadora de un centro de salud, advirtiendo que el sistema sanitario nacional se encontraba en “alerta naranja”, a partir de unos seis casos fatales que produjo dicha bacteria en niños, jóvenes y adultos mayores; ello generó preocupación y angustia en varios sectores de la sociedad, y desde la cartera de Salud chubutense instaron a llevar “tranquilidad” a la población, atentos a que la situación no reviste una mayor gravedad, a nivel provincial, que en años anteriores.

La falsa “alerta naranja”

“Buenas tardes. Yo no soy de mandar muchos audios ni nada que se le parezca, pero esto me parece importante que lo sepan”, comenzaba el audio, el cual se hizo viral a las pocas horas.
En el mismo, una mujer mencionaba que “yo trabajo para el gremio de Salud, y tengo un médico amigo que trabaja en el Hospital Muñiz y en el Hospital Tornú. Esto no va a ser público, desde ya, todavía no. A las siete de la mañana (del sábado 15 de septiembre) se decretó la ‘alerta naranja’ para la angina viral y para la gripe A; en el Hospital Tornú murieron cuatro pacientes adultos en lo que va de las últimas 72 horas, y se empieza a hablar de casos de nenes. Ya murieron cuatro, si no me equivoco. Una de las nenas que murió es la nieta de una señora de ‘Tejer para Compartir’, un grupo con el que colaboro con le tema de la angina viral”.

Una voz anónima

Así advertía, la voz en el mensaje, respecto de una aparentemente “caótica” situación, agregando: “Grupos de riesgo. No es por discriminar, aclaro. Las personas bolivianas y venezolanas no tienen las vacunas que tenemos nosotros, porque no las tienen en el calendario, no porque no se las quieren aplicar. Son unos de los grupos de riesgo. Me dijo (el médico) que empecemos con todo lo que sea alcohol en gel, Lisoform o el bactericida que se te ocurra. Nada. Básicamente, eso, ya se decretó en el Hospital Muñiz y en el Tornú, la ‘alerta naranja’, el Gobierno todavía no lo va a decir. Así que, por favor, métanle en la mochila a los chicos alcohol en gel, como cuando iban al preescolar o al jardín según el año; porque, realmente, estamos en ‘alerta naranja’ de verdad”.

Advertencia y pánico

Finalmente, instaba a los adultos a seguir los mecanismos preventivos: “En la cartera, en el auto, tengamos alcohol en gel, paños antibacteria, lo que sea, porque esto es grave. No lo están diciendo para que no se asuste todo el país, pero por lo menos quiero que ustedes lo sepan, básicamente el grupo y si tienen sobrinos que son de alto riesgo y van a estar en contacto en las plazas. Todos somos de alto riesgo y una forma de cuidarnos es con esto. Y, ante la menor duda, si el chico les dice ‘tengo fiebre’ y tiene 38, lo llevan a cualquier hospital. Porque esto empieza con una simple fiebre y un simple dolorcito de gargante. Y si ven que la guardia está llena, esperan en la calle, pero no se queden dentro de la guardia”.

“Grandes éxitos” virales

El mensaje no tardó en comenzar a circular de manera veloz en dispositivos de todo el país, y fue principalmente reenviado a conocidos y grupos de WhatsApp, en una maniobra que se asemejó a otras situaciones ocurridas en el pasado.
Por ejemplo, la viralización de dos “hermanos en armas” que habían sido “convocados” a recuperar las Islas Malvinas, o bien el que anunciaba la muerte del ex futbolista Diego Armando Maradona; sin ir más lejos, hace algunos meses, otro audio había trascendido en el que se anunciaba una tormenta de proporciones épicas, con granizo del tamaño “de una pelota de golf”, así como también el falso anuncio de un tornado en la ciudad de La Plata, y el que advertía, falsamente, sobre el secuestro de chicos en Rosario.

Vigilando los rumores

Uno de los ejemplos más claros de actuación institucional frente a este tipo de rumores, que suelen reproducirse a gran velocidad, es el del Hospital Zonal “Dr. Andrés Ísola” de Puerto Madryn, desde donde poseen un protocolo denominado “Vigilancia de Rumores”, el cual tiende a poner en marcha actuaciones investigativas, cuando comienza a circular información a través de la sociedad respecto de problemas sanitarios o epidemiológicos.
Ocurrió con el caso de la presunta presencia de la bacteria salmonella en las cremas de una reconocida cadena de heladerías con presencia en toda la provincia y el país, para luego corroborar que la noticia había sido falsa.
Otra suerte corrió un conocido comercio gastronómico de Madryn, donde efectivamente se detectó contaminación en una de las cocinas tras una inspección bromatológica; sin embargo, en ese caso no fueron los audios virales los que circularon, sino información de “boca en boca” que daba cuenta de una serie de pacientes atendidos en el nosocomio local, tras haberse descompuesto luego de consumir productos de dicho local.

Las consecuencias de las noticias falsas

En el terreno mundial, la difusión de noticias falsas, principalmente a través de textos y audios de WhatsApp, ha tenido un correlato más lamentable e incluso trágico.
Por ejemplo, a mediados de este año, una muchedumbre linchó a cinco hombres en el estado de Maharasthra, al oeste de la India, porque habían leído a través de WhatsApp que un grupo de secuestradores había acudido a un pueblo “a raptar niños”.
Sin embargo, la realidad dio cuenta de que los hombres agredidos resultaron ser personas sin recursos, de una localidad vecina, que habían ido a pedir limosna.
Dicho país también registró una escalada en este tipo de episodios, como por ejemplo el ocurrido al noroeste, en Tripura, donde tres jóvenes fueron linchadas en incidentes separados, entre ellas un trabajador contratado por el Gobierno precisamente para concienciar contra los rumores; según cifras recolectadas por organismos oficiales de la India, más de 25 personas murieron durante la primera mitad del 2018 por agresiones colectivas motivadas por “noticias falsas” que señalaban la presencia de presuntos traficantes de niños.

La solución está en el receptor

Hay quienes sugieren que los administradores del servicio de mensajería WhatsApp, principal plataforma desde la cual suelen circular este tipo de “rumores” o aseveraciones sin fundamento, debería permitir que los usuarios puedan denunciar los mensajes que consideren falsos, con el objetivo de disminuir la probabilidad de consecuencias no deseadas a partir de información infundada.
Sin embargo, el mayor desafío radica en el criterio del propio usuario, quien parecería tener que estar cada vez más atento a algunas de las características que suelen arrojar los audios o mensajes con información falsa, a fin de poder detectar la intencionalidad y desestimarlos, antes que “reenviarlo por las dudas” y colaborar con la desinformación generalizada.

Cómo detectar noticias falsas

Según los especialistas, la mejor forma para filtrar el contenido de este tipo de audios que circulan por las redes sociales y especialmente por WhatsApp es “partir de la premisa de que al ser alarmista, existe una gran posibilidad de que sea falso”.
Algunos de los mensajes suelen relatar la misma historia, pero con leves modificaciones en cuanto al lugar o los detalles mencionados.
Otro método es utilizando los sistemas de comunicación de las instituciones públicas, dado que, si existiera una epidemia, una ola de secuestros, violaciones o intoxicaciones, por ejemplo, tales organismos cuentan con portales oficiales, cuentas en redes sociales y comunicados de prensa que son remitidos a los medios masivos de comunicación.
Un caso de gran envergadura, consecuentemente, debería figurar en las noticias compartidas por la prensa.

Buscar la fuente autorizada

Tal es así que, en relación al audio del “alerta naranja”, cabe destacar que dicha categoría es utilizada en el ámbito de la Meteorología y no de la Salud, a la vez que, al acceder al área de Alertas Epidemiológicos de la actual Secretaría de Salud de la Nación, es posible acceder a aquellos que fueron realizados desde 2009 hasta la fecha y, para sorpresa de muchos, la última alerta que figura es la del 31 de agosto pasado, “Alerta Epidemiológica: Situación epidemiológica de sarampión en Argentina”.
Además, lo que generalmente sucede en el campo de las “fake news” o “noticias falsas”, tan comunes en la actualidad, es que la persona que emite el mensaje no se identifica, además de que suele sustentar la “versión” o “alerta” con datos fehacientes, pero que pueden ser accedidos por cualquier ciudadano; por ejemplo, nombres de instituciones, direcciones, etcétera, generando una “cáscara” real, la cual envuelve, a fin de cuentas, una información que no lo es.

Cuando la difusión “choca” con la Ley

Por otro lado, desde varios sectores de la población han planteado la necesidad de que existe legislación que penalice la difusión de noticias falsas o alarmistas.
Algo similar ocurrió durante la “corrida cambiaria” de principios de septiembre, que vio en el dólar un incremento de más del 30 por ciento con respecto al peso argentino.
Tres personajes de alto perfil mediático difundieron, a través de sus cuentas de Twitter, un mensaje falso alertando sobre la posibilidad de un nuevo “corralito” financiero, generando pánico y luego rechazo, tras conocerse que la información era falsa.
“Me cuenta una conocida que tiene un cargo importante en un banco privado que mañana NO VAN A TENER U$S para vender ni retirar (aquellos que deseen retirar de sus cuentas). Está preocupada por la situación y por cómo contener a los clientes que irán mañana. *No es opinión sino información”, advertía el panelista de televisión, Diego Brancatelli.
Algo similar hizo el ex kirchnerista Luis D’Elía, esta vez relatando que “me cuenta un gerente de un banco privado[…]”, es decir, modificando el género de la presunta identidad del empleado del banco y alertando sobre la misma situación.
Ambos fueron denunciados por “atentar contra la paz social y la estabilidad democrática” por un abogado particular, que los acusó de “intimidación pública, instigación a la violencia y apología del delito”.