Por Juana de Arco*

Los dichos paradójicos pueden parecer completamente contradictorios, sin embargo, son útiles para revelar verdades más profundas. Cuando Oscar Wilde dijo: “Yo puedo resistir a todo, menos a la tentación”, utilizó una paradoja para indicar nuestra debilidad fundamental. Un maestro, sin dudas…
Esta semana un áspero debate se generó en la sesión de Legislatura cuando el presidente del bloque Convergencia, el diputado Alfredo Di Filippo, aseguró que la cartelización de la obra pública comenzó en el gobierno del radical Carlos Maestro (1991-1999) junto al empresario de la construcción José Carlos Iralde. Con este puntapié debajo de la cintura, paradójicamente Di Fillipo, (alguien que confirma absolutamente la máxima de Wilde en términos de `tentaciones´), prendió el “corruptómetro” en la impoluta “Casa de las Leyes” de Chubut. Un sitio que se podría concebir como el templo de la pulcritud, siempre y cuando las paredes no hablen, las cámaras no tengan audio y las alfombras no se despeguen (y no se revise la obra de las remodelaciones, claro!).
Cómo sea, en uno de esos arranques de idoneidad Di Filippo le salió al cruce a las declaraciones del abogado Ignacio Ferreyra de las Casas, quien durante una audiencia de la Causa Revelación, en la que defiende a Fernando Quistani, un empresario de la construcción de Comodoro Rivadavia, aseguró que `la corrupción con la obra pública comenzó en 2004 durante el gobierno de Mario Das Neves´. Esto en el afán de querer ponerle `temporalidad´ al mecanismo de currar con los dineros públicos, algo tan viejo como la conformación de los Estados. Y por supuesto con el sólo ánimo de que la `temporalidad´ no derrape para algún tiempo y espacio que roce a propios, con lo que al fin y al cabo terminó politizando un tema que no hacía falta embarrar más.
El problema es que con esa aseveración el comodorense abrió no sólo el agujero negro de la materia oscura que rodeó a casi todas las administraciones, sino que fomentó casi una disputa de `autorías intelectuales´ no sólo de los relatos armados sobre la corrupción de los otros, sino que además activó los alertas de las estructuras partidarias que se ven venir algún que otro sacudón de memoria. Porque a rigor de verdad, por estos días y en territorio provinciano, no hay casi nadie que integre un sello que hoy por hoy pueda “escupir para arriba”, como desafía el dicho popular.
De hecho reflexionando sobre la corrupción en Chubut y la cantidad que tenemos de detenidos, de imputados, de involucrados no nombrados, de sospechados nombrados pero ni imputados ni detenidos, de cómplices asumidos, de otros cómplices negados, de contrabandistas de pescado, de traficantes de influencias, de culpables pero libres con fueros, de detenidos con fueros, de operadores de inocencias, de derivaciones de causas aun no consideradas, de investigaciones abortadas, etc etc…y lo proyectamos sobre los casi 500 mil habitantes de Chubut, pero le restamos los niños y jóvenes menores a 20 años y los referentes de la tercera edad que superan más de 65, además de los laburantes honestos y los vulnerables desahuciados, nos daría un promedio increíblemente asombroso. Simplificadamente y como dijera el amigo ocurrente que nunca falta: “Si los corruptos llevaran una lucecita en la cola….Chubut sería Las Vegas!”.

Ventilador retrospectivo

Así las cosas, con este escenario de pandemia que ya putrefactó buena parte del establishment, el experimentado “Peludo” apretó el botón del ventilador y espetó: “Quien creó la estructura de la cartelización de la obra pública fue el exgobernador Carlos Maestro, que tenía un ministro coordinador en las sombras que era el empresario José Carlos Iralde, que para tener alguna obra había que hablar con él”, disparó Di Filippo.
Puso como ejemplo que cuando estaba en la mutual AMEP (todo un bastión de transparencia), le solicitó a unos empresarios de Rawson y Esquel que se presentaran de sorpresa para hacer viviendas en terrenos de la mutual y ganaron la licitación. Relatando: “Pero me llamó Iralde y me pidió que si se retiraban, les iba a dar a esos empresarios otras obras, eso fue así pero el IPV que manejaba Pedro Planas anuló esa licitación sin ningún argumento. Así funcionaba el IPV y la obra pública del gobierno de Maestro”, agregó el legislador capitalino aportando remebranzas parciales. Parciales porque hay que decirlo, no hay peronismo sin radicalismo (o alianza) y viceversa. Porque como se sabe, si existió un Iriani también un Arrechea, en todos los ejemplos que dio el legislador.
También recordó que la Megacausa del Banco del Chubut no fue del gobierno peronista y que la empresa Gabelco cobró dos veces una misma obra. “Después apareció Federico Polak, la gran estrella de las finanzas, y otros tantos que manejaron el Banco del Chubut haciendo una estafa con la financiera Argemofin”, afirmó Di Filippo. Agregó que el empresario Torraca “manejaba la obra pública junto a Iralde en Comodoro y con Peña en Esquel, a quien se le cayó un barrio también, por lo tanto no podemos callarnos la boca cuando alguien dice tantas barbaridades”.

Se desconocieron

Para asombro de muchos, las reacciones que se dieron en la Legislatura referidas a estos procesos judiciales que ponen nerviosos a más de uno, fueron se podría decir `cuasi corporativas´ y lideradas por verdaderos popes del tema.
Basta analizar que al embate promovido por Di Fillipo contra el radical en cuestión, se sumó nada menos que el diputado del FPV, Blas Meza Evans, con una encendida chicana comparativa, afirmando que el prestigioso abogado Ferreira de las Casas “ha sido una máquina de facturarle a la Provincia” y consideró que sus declaraciones fueron “políticas”, cuando “debería haber efectuado expresiones jurídicas en defensa de su cliente”. Enmarcando la declaración del abogado con fines políticos, Meza Evans recordó que una de las nueras de Ferreira de las Casas “es candidata del PRO” en Comodoro Rivadavia.

Sistema recalentado

Con tal encendida de Corruptómetro, y ofuscación por prevalecer en el relato, no se hizo esperar el contraataque. Fue cuando la diputada de Cambiemos Jacqueline Caminoa salió al cruce y dijo que si eso era así, el exgobernador Mario Das Neves no lo hubiera dejado pasar “porque se cansó de perseguir a los radicales, hasta hizo poner preso sin justificativo a quien era el presidente de la UCR, Carlos Parodi. No tengo dudas que la corrupción nació con Das Neves”, disparó la cordillerana, lamentablemente volviendo a acotar un debate que por salubridad pública debería generar muchísimo más entusiasmo que la minería o las arenas de fraking, y porque no, hasta debería considerarse un proyecto para generar una `zonificación de la corruptela´, donde seguramente Rawson sería la zona de sacrificio por excelencia.

Por si no estaban adentro, entraron solitos

Completando la `brigada antimitines´, se sumó al escudo defensivo del populismo, el presidente de la bancada justicialista, Javier Touriñán, que se refirió a Ferreira de las Casas como `el ex convencionalista del radicalismo´. Todo este desparramo, resultó por lo menos raro, o tal vez fue la continuidad de algún otro chicaneo fuera de recinto o en comisión. Raro además, porque si hasta ahora formalmente los peronistas no estaban `adentro de la bolsa´ de los acusados abiertamente por la mayoría de los hechos que se investigan en la Justicia vinculados a gestiones públicas, con estas expresiones en el ámbito legislativo, solitos se metieron en el charco. La pregunta es ¿porqué? Se supone que en estos asuntos no fue por mera `solidaridad´ para con los cascoteados dasnevistas. Hay quién recordó además que suena más raro aún cuando peronistas y aliancistas trabajaron codo a codo en la generación de la causa que pulverizó el Frente que dejó armado Das Neves tras el sello de ChuSoTo, primero con el primer `sobre-bomba´ presuntamente recogido por un referente de Cambiemos en un lujoso hotel comodorense, a partir del cual se habría pergeñado el segundo `sobre-bomba´ que aterrizó en la Legislatura y que fue casi una réplica del modus operandi de las denuncias que a nivel nacional alcanzaron al kirchnerismo, y con temática idéntica: obra pública.
Hasta ese entonces diputados de Cambiemos, de Convergencia y del PJ hablaban por el mismo micrófono y a coro, y algunos hasta son parte de la querella. ¿Qué pasó ahora para que se desconocieran de tal forma y se sometieran mutuamente al Corruptómetro? No está claro. Puede ser que el peso de la condena pública a una política históricamente desviada, genere estos entreveros. Pero también puede ser el resultado del miedo a la llegada o no del tercer sobre, o bomba. Vaya uno a saber…

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota…y ceniza de tantos