La Unión Geofísica Americana (AGU, por sus siglas en inglés) es una asociación científica internacional sin fines de lucro fundada en 1919, que cuenta con 60,000 miembros en 137 países. Todos los años galardona a 33 personas por su dedicación a la ciencia en beneficio de la humanidad y sus logros dentro de los distintos campos de la investigacion geofísica.
Este año, uno de los premiados es el doctor Esteban Jobbágy, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Grupo de Estudios Ambientales del Instituto de Matemática Aplicada de San Luis (IMASL, CONICET-UNSL), quien se alzó con el Premio Ambassador.
Las investigaciones de Jobbágy se centran en comprender cómo se relacionan los usos de la tierra, incluyendo las actividades agrícolas y forestales, con procesos hidrológicos tales como las inundaciones o los ascensos y descensos de napas freáticas. El premio considera especialmente los esfuerzos por vincular la ciencia a problemas reales de la sociedad, y valora el trabajo que Jobbágy ha realizado con productores agropecuarias y organismos de gobierno provinciales y nacionales.
En dicho reconocimiento, también destacan la formación de nuevos científicos, actividad que el investigador lleva adelante en San Luis desde hace 15 años.

En primera persona

“Al recibir el premio sentí un agradecimiento enorme a mi profesión, la de Ingeniero Agrónomo. Creo que los agrónomos aportamos a la ciencia una visión muy diferente a la del resto de los colegas que vienen de campos más disciplinarios y teóricos como la Física o la Biología. Sentimos curiosidad y afecto por las acciones humanas sobre la naturaleza, ofreciendo la posibilidad de encontrar mejores caminos para reconciliar ambiente y producción. Si encima de eso ponemos la mejor ciencia disponible, tenemos muchísimo por aportar. Por eso agradezco muy hondamente a la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y a las personas que desde generaciones atrás la viene haciendo crecer como un pilar científico nacional. También siento mucho agradecimiento a la gente que se ha acercado en todos estos años a trabajar y colaborar con nuestro grupo en San Luis, haciendo posible un sueño casi utópico, el de pasar de un pequeño cubil con dos personas y dos laptops, a ser un laboratorio muy activo con una veintena de investigadores, técnicos y becarios”, expresó Jobbágy.
Y agregó: “El apoyo que la sociedad argentina le hace a la ciencia a través del CONICET ha sido esencial, y a futuro uno de mis más grandes anhelos es que podamos seguir la senda de crecimiento científico expandiendo la diversidad de aportes que podemos hacer para mejorar nuestro país”.

El premio

Según Eric Davidson, presidente de la AGU: “Los premiados de este año ejemplifican el compromiso continuo de la Unión Geofísica Americana para reconocer y promover la mejor investigación científica, educación y comunicación en las ciencias geofísicas. Ofrezco mis felicitaciones y gracias a este estimado grupo de científicos, educadores y periodistas que, a través de su devoción por el descubrimiento científico y la divulgación, están ayudando a hacer del mundo un lugar mejor”.
En relación a su trabajo y al futuro, Jobbágy reflexiona: “No han sido tan importantes las publicaciones de alto impacto o las colaboraciones con grandes laboratorios del exterior, como la búsqueda de problemas que fueran simultáneamente muy interesantes científicamente y muy relevantes para la sociedad. Veo el futuro de mi trabajo en esa dirección. Es lo que más me entusiasma, la aventura que busqué cuando presenté mi primer proyecto de beca hace casi treinta años”.
El acto homenaje será en la reunión de otoño de la AGU de 2018, que tendrá lugar el 12 de diciembre en Washington, Estados Unidos. (Fuente: CONICET)