El secretario de Ecología y Protección Ambiental (SEPA) del Municipio, Facundo Ursino, se refirió a las críticas realizadas recientemente por la concejala Claudia Bard, quien había solicitado un pedido de informe respecto del proceso de “landfarming” que se lleva adelante en un sector de Puerto Madryn, en virtud de los fuertes olores a pescado que se perciben, casi a diario, en distintas áreas del ejido urbano y sus alrededores.
Sin embargo, el Secretario aclaró que trabajan en el lugar donde se realiza el procedimiento con inspectores y negó que las emanaciones provengan de allí; por el contrario, sostuvo que enviaron una nota formal a la planta de harinas que funciona en la ciudad, para que se readecúe en el tratamiento de sus residuos, “dado que se genera un perjuicio para la comunidad”, según señaló Ursino.
Además, en cuanto a los líquidos residuales de la industria pesquera, explicó que “todavía hay cavas hacia donde se llevan los mismos, es algo en lo que todavía estamos trabajando, y vamos por pasos; primero con el sólido y luego iremos a partir del líquido”.

Dificultades

Al respecto, Ursino sostuvo, en diálogo con la prensa, que “más o menos, podrían llegar entre diez, treinta y sesenta contenedores de residuos pesqueros por día, dependiendo del proceso que hay en las pesqueras” y sostuvo que “a lo largo del año, va variando, hay momentos en los que no hay pesca y no hay proceso y viceversa; también, tenemos la planta de harina que trabaja en el sector y lo cual estamos tratando de controlar, porque tenemos bastante dificultades con el tema de los olores”.
Sin embargo, “lo estamos trabajando en conjunto con el Ministerio (de Ambiente) y le estamos exigiendo una cantidad importante de cuestiones que tienen que mejorar, obviamente”, manifestó.

Los efluentes líquidos, a las cavas

En cuanto a los dichos realizados recientemente por la edil Claudia Bard, quien advirtió que los fuertes olores y emanaciones que se percibían en distintos puntos de la ciudad habrían sido provocados por el proceso de “landfarming”, el secretario de Ecología remarcó que ello sería incorrecto y explicó que “nosotros hacemos controles del ‘landfarming’, donde los inspectores se fijan si se generan olores”.
Días atrás, la legisladora había solicitado revistar el convenio de “landfarming” y que el proceso sea analizado por universidades y personal técnico del CCT Conicet-Cenpat, argumentando que “especialistas en la materia refieren a que el desarrollo de esa técnica es muy complejo por el tipo arcilloso de suelo; ya que no reabsorbe lo que necesita ese proceso, y consecuentemente se generan gases que terminan emanándose al aire madrynense”.

Desmienten a Bard

Además, Bard había manifestado que el sistema anterior “no era bueno, pero el landfarming tampoco, por lo que debería ser revisado”, motivo por el cual “sería una buena oportunidad para convocar a profesionales de las universidades y del Centro Nacional Patagónico (Cenpat-CONICET), para que nos den una opinión sobre este proceso”.
Sobre este punto, Ursino aclaró que las emanaciones “no provienen del ‘landfarming’, todavía nos falta terminar de resolver los líquidos industriales; en cuanto a ellos, todavía hay cavas hacia donde se llevan los mismos, es algo en lo que todavía estamos trabajando, y vamos por pasos; primero con el sólido y luego iremos a partir del líquido”.

Piden más readecuaciones

En otro orden, precisó que “las empresas pesqueras que no tienen aún en función y como corresponde sus plantas de tratamiento de líquidos, van a esas cavas; la planta de harina también es una de ellas y, a diferencia del efluente que sale de las plantas pesqueras, que es de lavado, este efluente es muy fuerte y, en estos días, enviamos una nota formal a la planta para que se readecúe, ya que tampoco podrán seguir llevándolos a ese sector, dado que genera un perjuicio para el resto de la ciudad”.

Municipalidad de Puerto Madryn