En medio de la crisis económica y la corrida cambiaria, YPF salió a dar una señal al mercado de que no tiene problemas para hacer frente a sus obligaciones.
La petrolera lanzó una oferta para recomprar una serie de bonos que vence a fin de año, por US$ 452 millones nominales. Si rescata la totalidad, pagará más porque promete abonar US$ 1.005 por cada US$ 1.000. Hay plazo hasta el próximo lunes 17 para aceptar.
La compañía tiene en caja US$ 1.500 millones. Lo que en la práctica, el rescate implicará liquidar un tercio de sus reservas.
Desde la empresa con control estatal indicaron que no se trata de una cuestión de ahorro, como puede suceder con la recompra masiva de acciones que están realizando la petrolera y otras empresas, como TGS, Sociedad Comercial del Plata o Banco Macro. El beneficio para la petrolera estaría en que puede ofrecer más bonos para recomprar que si lo hace en el mercado secundario y, además, está mostrando que dispone de liquidez.
Además, el inversor que acepte la oferta volcaría esos dólares al mercado (lo que podría traer cierto alivio cambiario si los tenedores no fueran en su mayoría del exterior) o podría inyectarlo en otros instrumentos que lance YPF a más largo plazo.
Según Sebastián Maril, de Research for Traders, la movida de YPF no termina de entenderse. No cree que se trate de reflejar liquidez, cosa que ya demostró al presentar el balance. “Mi lectura es que quiere realizar ahora una nueva colocación a más largo plazo y no le conviene tanto hacerla a fin de año. Podría estar pagando el mismo interés que paga pero por un bono a 10 años”, dijo.

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