Presionados por la megadevaluación, el aumento de los impuestos internos, el encarecimiento de los biocombustibles y la escalada del valor internacional del petróleo, volvieron a subir los precios en los surtidores de todo el país.
La compañía de mayoría estatal YPF, principal actor del mercado, aplicó un incremento desdoblado, tras los anuncios económicos de Mauricio Macri y la reducción del Gabinete nacional. A partir de este martes, YPF subió 9,5% el precio de sus productos en la ciudad de Buenos Aires y un 8% en el Interior, que se suman al 2,5% que ya había aplicado el sábado pasado.
Con este último incremento, el litro de nafta Súper de YPF en Capital pasó de $ 30,34 a $ 33,23 y el de Premium de $ 36,42 a $ 39,88. En tanto, el Gasoil Grado 2 trepó de $ 26,38 a $ 28,89, y el de mejor calidad de $ 31,65 a $ 34,65.
Desde enero a septiembre la versión Premium de YPF se incrementó 46% ($ 12,55); la Súper 41% ($ 9,66); el Gasoil Premium 43% ($ 10,43) y el económico 39% ($ 8,1).
Al mismo tiempo, en las estaciones Axion, de PAE, aumentó 12% las naftas, el mismo porcentaje ajustado este lunes por la anglobrasileña Shell, hoy en manos de Raízen. En el Interior el litro de la más cara ya se paga casi $ 44.

Pesan los motivos

Las petroleras argumentaron múltiples factores para tomar la decisión. En primer lugar, la disparada del dólar a casi $ 40. El último ajuste de precios en surtidores se hizo a principios de agosto, con un tipo de cambio entorno a $ 28. En segunda instancia impactó el barril de crudo: en agosto el Brent cotizaba apenas por arriba de u$s 73 y ahora ya superó los u$s 77.
El tercero de los motivos es interno: a partir del primero de septiembre el Gobierno nacional elevó el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y el Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) que se cobra por cada litro despachado en las estaciones de servicio.
Durante el fin de semana, varios jugadores del mercado especularon con que los anuncios de Macri incluirían un congelamiento temporal de los dos tributos, que se actualizan trimestralmente en base a la inflación del INDEC. Fuentes petroleras remarcaban que esa medida sería interpretada como un gesto para reducir el impacto de la suba de naftas en el IPC. Sin embargo, con la intención de recaudar más para llegar al Déficit Cero, el Poder Ejecutivo resolvió mantenerlos.
El cuarto factor fue el encarecimiento de los biocombustibles. Antes de pasar a ser una Secretaría, el Ministerio de Energía fijó en $ 22.589 el precio de adquisición por tonelada del biodiesel para su mezcla obligatoria del 10% con gasoil, un 2,24% más. Asimismo, estableció el etanol elaborado a base de caña de azúcar a $ 21,097 por litro (+4,19%), mientras que para su mezcla elaborada a partir de maíz el valor fue de $ 17,216 por litro (+4,19%).

Panorama adverso

La suba de los combustibles no fue el único síntoma de la crisis que afecta a la Argentina. Influida por la devaluación, la suba de tasas y la baja del consumo, la actividad industrial registró en julio una caída del 5,7% en comparación con igual período de 2017 y alcanzó el tercer mes consecutivo en baja, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
En el acumulado de los primeros siete meses de 2018 en su conjunto, el estimador mensual industrial (EMI) alcanza el mismo nivel que en igual período del año anterior, por lo que registra una variación interanual de 0,0%.
Julio fue el tercer mes seguido de caída, luego de los retrocesos del 1,2% en mayo y 8,1% de junio, tras un período con datos positivos entre enero y abril.