Desde el jueves al mediodía, la ciudad de Puerto Madryn comenzó a recibir la visita de miles de mujeres que participarán, durante este fin de semana, del Encuentro Nacional que se desarrolla en la localidad de Trelew, con más de cincuenta mil asistentes.
La cumbre de mujeres, donde se dictarán más de 70 talleres abordando una amplia agenda de debate, ha sido atravesada por la polémica años atrás debido a una serie de incidentes ocurridos entre ciertos grupos de manifestantes, tanto desde la óptica del género como aquellos que manifestaron su oposición a la actividad basada en sus creencias religiosas.
Sin embargo, al momento, el encuentro se desarrolló sin mayores alteraciones y con una innegable impronta de solidaridad, acompañamiento y trabajo conjunto entre miles de mujeres que, sin conocerse entre sí, han sabido hacer su aporte de manera mancomunada para el desarrollo de un nuevo Encuentro Nacional en la provincia de Chubut.

¿Protección o provocación?

Desde hace varios días, llamó la atención la colocación de rejas en la Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús”, ubicada a escasos metros del Palacio Municipal y el Concejo Deliberante, sobre la calle Belgrano.
Inicialmente, se había avanzado con la colocación de barrotes, para luego instalar, unos días más tarde, un enrejado de más de dos metros de altura; desde la institución religiosa, sin embargo, aclararon que las rejas eran algo que estaba previsto, teniendo en cuenta que muchas veces el ingreso al edificio amanecía con residuos, entre otras cosas, y que de ninguna manera ello estaba relacionado con la celebración del Encuentro Nacional de Mujeres, cuyo correlato en otras provincias tuvo como blancos a instituciones religiosas que sufrieron destrozos.
A pesar de esto último, el pasado viernes, la Parroquia nuevamente amaneció con rejas, pero con otra particularidad: sus ventanas habían sido tapiadas con maderas y chapas, acaso resguardando el lugar de un eventual “ataque”, algo que muchos vieron como un acto de provocación.

Exposiciones y proyectos de Ley

Otra de las cuestiones que gira en torno al Encuentro Nacional de Mujeres es la postura de quienes integran los movimientos denominados “Pro Vida” y que se opusieron de manera férrea a la despenalización del aborto, un debate impulsado por los distintos colectivos feministas durante el tratamiento legislativo por parte de diputados y senadores.
Sucede que, detrás de la mayoría de los talleres que se dictan en el ENM, se encuentra un proyecto de Ley que, una vez concluida la disertación, es sometido a votación para que, a partir del consenso de la mayoría, el mismo pueda ser enviado al Congreso de la Nación y que se trabaje sobre dicha legislación.
Teniendo en cuenta los prácticamente 73 talleres que se dictan en simultáneo durante la actividad, se espera una batería de propuestas legislativas de cara al próximo año; todas ellas, enmarcadas en muchas de las deudas sociales que la propia sociedad y el Estado, léase nacional, provincial o municipal, ha sabido mantener con las mujeres y su rol dentro de la comunidad.

Topos y “topas”

En este sentido, días antes de que comenzara formalmente el Encuentro, se tomó conocimiento de una serie de “estrategias” elaboradas por quienes pertenecen a los espacios “Pro Vida”, a partir de las cuales buscarían “infiltrar” a varias mujeres dentro de los talleres para que, una vez concluidas las exposiciones, “voten en contra” y desalienten la presentación de proyectos de Ley basados en el abordaje de género.
Se trata de una nueva metodología que impulsarían desde algunos espacios religiosos para arremeter contra el fin último del ENM, que es la de mejorar las políticas públicas, así como también los aspectos sociales y culturales que han generado que, por ejemplo, Argentina sea uno de los países con mayor cantidad de femicidios en América Latina, sumado a otras desigualdades basadas en cuestiones de género.

Cortocircuitos en la organización

“Hermanas de todas las naciones indígenas, hermanas plurinacionales de este pais, estaremos esperándolas en el taller 42. Aunque el racismo reinante nos niegue la palabra, unidas, organizadas lucharemos por el reconocimiento de la Plurinacionalidad”, rezaba el texto de una publicación realizada por la activista mapuche tehuelche Moira Millán en uno de sus perfiles en la red social Facebook.
Los dichos son alusivos a una nota que circulara previamente al ENM, donde se advertía que el encuentro “prohíbe la consulta plurinacional” y que las mujeres indígenas “recibimos un trato racista”, denunciando la “apropiación de la ceremonia” por parte del Comité Organizador de la cumbre.
En este contexto, dijo estar “agotada por mal tratos (sic) y discriminación, no nos permitirán plantear en el encuentro nacional de mujeres, nuestro deseo de que sea Plurinacional” y criticó que “ganó el racismo”, al tiempo que denunciaba que “Chubut es una de las provincias más racistas, e irónicamente una de las provincias con mayor autoidentificación indígena en sus pobladores; aquí la derecha y el Partido Comunista Revolucionario se pondrían de acuerdo para una segunda campaña al desierto, todo es posible en Chubut”.

Municipalidad de Puerto Madryn