Los gorilas de montaña machos, que prestan atención a las crías, ya sean propias o ajenas, tienen mayor éxito con las hembras. Según Scientific Reports, es más probable que estos gorillas tengan 5,6 veces más descendientes en su vida que aquellos que no son tan “paternales”. (Lea también: “Evolutivamente, las mujeres queremos sexo, pero no necesariamente hijos”)
Normalmente, los mamíferos machos no ayudan a las hembras con sus crías. Una excepción, entre otras, son los gorilas, que tienden a jugar y limpiar a sus crías. Las razones para ello son varias: porque de esta forma aumentan sus posibilidades de supervivencia, o este comportamiento aumenta sus posibilidades de apareamiento.
Investigadores estadounidenses y alemanes decidieron averiguar la motivación de los machos más “paternales” y para ello estudiaron el comportamiento de los gorilas de montaña. Estos primates a menudo viven en grupos formados por un macho y varias hembras con crías, pero alrededor del 40% de los grupos incluye varios machos. La mayoría de las crías del grupo son descendientes del macho dominante. (Lea acá: La población de gorilas de montaña superó los 1000 individuos)

La ventaja de cuidar de los chiquitines

Los autores analizaron el comportamiento de los machos de los tres grupos de gorilas de montaña que viven en el Parque Nacional de Volcanes en Ruanda, y también secuenciaron el ADN de las heces de los animales para determinar la relación de los machos y las crías.
Como resultado, los científicos construyeron un modelo matemático en el que tuvieron en cuenta la edad y el rango del macho, su comportamiento y calcularon cuántos crías tendrá durante su vida.
Resultó que las hembras prefieren a los machos que cuidan a los pequeños o, al menos, los toleran. Los machos que prestaban atención a las crías, sin importar que fueran propias o ajenas, tenían descendencia 5,6 veces más a menudo que aquellos menos “paternales”.
Por otro lado, un artículo afirma que los machos chimpancés amistosos viven más tiempo que sus homólogos agresivos y con mal humor. Además, los animales audaces viven menos que sus homólogos tímidos, pero al mismo tiempo dejan más descendientes. El aumento de la agresividad, la menor actividad social o apertura a nuevas experiencias también se asocian con una vida más corta. En el caso de las hembras chimpancés, la apertura a nuevas experiencias es importante, aunque en menor medida.