No son pocos los cuestionamientos por los que atraviesan gremios y sindicatos en este tiempo, dada la multiplicidad de conflictos internos que existen entre los diversos sectores, y la permanente búsqueda de liderazgos asociados al poder político. No obstante, la sindicalización en Argentina cuenta con niveles elevados, ya que se encuentra en el segundo puesto de Sudamérica y dentro de los primeros diez países de todo el mundo.
Específicamente, el 80% de los trabajadores argentinos del sector privado tienen salarios y condiciones laborales que son fijadas por los convenios colectivos de trabajo. Esto quiere decir que cerca de cuatro millones de empleados están afiliados a organizaciones sindicales. La misma se concentra en un segmento ocupacional que es el de los asalariados registrados de los sectores privado y público. Allí, el porcentaje de afiliación es del 39% en promedio.
Estos colectivos representan cerca de dos tercios del total de los trabajadores asalariados, que estaría alrededor del 63%. El tercio restante está compuesto por el trabajo no registrado y el doméstico en casas particulares y en esos grupos, el porcentaje de afiliación es muy bajo.
A su vez, el total de los asalariados, tanto registrados y no registrados de los sectores público y privado, además de trabajadores domésticos, representa al 80% del total de los ocupados no empleadores. El 20% restante está explicado por cuentapropistas y trabajadores familiares sin salario. Entonces, si se calcula la afiliación sindical sobre el total de los ocupados no empleadores, el porcentaje de afiliación resulta sustancialmente inferior.
En definitiva, los cerca de cuatro millones de afiliados sindicales se concentran sobre la mitad de la estructura ocupacional. En ese segmento, la afiliación de los sindicatos es considerable y en simultáneo, su penetración sobre la otra mitad es muy baja.

Clic para Ampliar

Relación con la inflación

Pese a que desde varios sectores afirman que gran parte de la culpa de los aumentos de precios en nuestro país está vinculada a la sindicalización de los trabajadores, la realidad estadística a nivel mundial demuestra lo contrario.
El país que refleja una de las economías más adversas de todo el mundo es Venezuela, donde los niveles inflacionarios ya escapan a lo normal y hace varios años que cuentan con una hiperinflación. Asimismo, el nivel de sindicalización en dicho país es el más bajo de Sudamérica y uno de los más pobres de todo el mundo: 0,2%.
En contrapartida, los únicos siete países que están por encima de Argentina en el ranking de sindicalización en todo el mundo cuentan con un aumento de precios que no supera el 10% anual. Según un informe elaborado por la Universidad Nacional de San Martín, los mismos son: Dinamarca (67%), Suecia (67%), Finlandia (65%), Bélgica (54%), Italia (34%), Uruguay (30%) y Canadá (28%).

Realidad en América

Argentina se encuentra entre aquellos con mayores tasas de afiliación de Sudamérica. Los países que presentan mayores tasas de afiliación se localizan en el Cono Sur: Uruguay y Argentina, especialmente; y en una situación intermedia Chile y Brasil (en este último caso, explicada básicamente por la realidad de su zona centro-sur). Los países andinos, que además de Venezuela, cuenta con la realidad de Perú y Colombia se caracterizan por tener una sindicalización menor, que se asemeja más a la del resto de Latinoamérica.
Argentina también presenta una alta tasa de afiliación sindical en comparación al resto de los países latinoamericanos. Tanto México como los países de Centroamérica tienen tasas de afiliación inferiores al 20%. Los países de Norteamérica presentan realidades dispares, mientras que Canadá tiene una de las mayores tasas de afiliación del continente, en Estados Unidos la proporción es del 10%.

Clic para Ampliar

Sectores con mayor sindicalización

En nuestro país, los sectores de transporte y almacenamiento, además de la industria, son los que presentan las mayores tasas de sindicalización (50% y 45%, respectivamente). Los trabajadores con menores tasas de sindicalización son los de servicios financieros, inmobiliarios y profesionales, y los que se desempeñan en restaurantes y hoteles.
Los trabajadores de la salud y la enseñanza privada presentan tasas de afiliación que son inferiores no sólo al promedio del sector privado sino también, como veremos más adelante, a los de las mismas actividades en el sector público. Cabe señalar la importante tasa de sindicalización en el sector de información y comunicaciones, que se destaca en la comparación internacional.
Cabe aclarar también que los porcentajes de sindicalización han variado muy poco en los últimos años, ya que entre 2005 y 2018 las modificaciones porcentuales han sido mínimas. El piso medido durante este período es del 37%, mientras que el techo máximo alcanzado en 2006 y en 2015 fue del 40%.

Desafíos para los sindicatos

Al respecto de esta realidad, el informe presentado por la Universidad de San Martín plantea que existe un doble desafío para las organizaciones sindicales de nuestro país. El primero de ellos sería consolidar y ampliar la afiliación al interior de la mitad de la estructura ocupacional en la que tienen un nivel de inserción mayor, es decir, la que comprende a los asalariados registrados.
El segundo desafío “consiste en extender y fortalecer los procesos de organización de la mitad de la estructura ocupacional donde la afiliación sindical es marginal. Indudablemente, esta tarea se presenta como más compleja, toda vez que las propias estructuras y estatutos de la mayoría de los sindicatos no incluyen a estos sectores en la posibilidad de afiliación”, afirman desde la casa de estudios. Por eso, su consecución implica un reposicionamiento de los sindicatos, y también una articulación con las organizaciones sociales, cooperativas y otros colectivos que estos sectores fueron conformando durante las últimas décadas.

Representación parlamentaria

La relación entre elites políticas y sindicales en la Argentina tiene una larga historia. Fue considerable, sobre todo desde mediados del siglo XX, el número de dirigentes sindicales que integraron las cámaras legislativas nacionales y provinciales, y los elencos gubernamentales nacionales y provinciales. Dicho aumento estuvo asociado, en gran medida, al peronismo y a la influencia que los sindicalistas tuvieron en los orígenes de ese movimiento político y en el desarrollo posterior del Partido Justicialista (PJ). Sin embargo, durante el gobierno peronista de Carlos Menem (1989-1999) los sindicalistas fueron desplazados de los cargos partidarios principales y disminuyó su número en el parlamento. Entre 2003 y 2015, mientras gobernó en forma consecutiva el Frente para la Victoria (FpV), se asistió a una recuperación de ese vínculo sindical-partidario, pues fueron varios los sindicalistas que accedieron al parlamento a través de distintos partidos. Tras las últimas legislativas, el sindicalismo perdió representación parlamentaria, y ante ese contexto la dirigencia buscará mejorar el perfil de participación en 2019 para lo cual ya hay dirigentes sindicales alienados en las diversas fracciones del PJ, partido en el que cuentan con mayor representación.

Gobierno de Chubut