El gerente de Energía de Servicoop, Gustavo Malik, se refirió al plan de regularización que la Cooperativa lleva adelante para aquellos edificios que fueron construidos y que, al día de hoy, todavía disponen de “luz de obra”, a la vez que señaló que quedan “entre siete y ocho de ellos a los cuales estamos citando de manera particular y están viendo la forma de hacer el pago de lo que deben abonar para poder regularizar la demanda”.
Además, trazó una análisis respecto de la situación energética actual y las obras postergadas por falta de fondos nacionales, entre ellas, la concreción del anillado eléctrico de la ciudad, actualmente completado en un 90 por ciento, y reconoció que, con la suba del dólar y la escalada de precios, los insumos relativos a las obras energéticas dificultan la realización de nuevos emprendimientos por parte de la Cooperativa.

Diario: – ¿Existe actualmente factibilidad en cuanto a la energía para responder a la demanda de varios de los edificios que se construyen cada año en Puerto Madryn, principalmente en el ejido céntrico?

Gustavo Malik: El impacto se genera demandando una carga que, por ahí, donde había un lugar con una o dos viviendas, en el mismo se desarrolla un edificio con cuarenta o cincuenta. Desde el punto de vista del abastecimiento del servicio, no es lo mismo que abastecer a una vivienda. Eso demanda y genera, sobre la red, una demanda puntual que hace que la misma se vea solicitada en demasía, si no está desarrollada desde el proyecto original, para abastecer a ese tipo de demanda. En aquellos casos en los que hay redes antiguas y que estaban desarrolladas para ese tipo de abastecimiento residencial, hay que reforzar o rehacer redes con conductores de mayor sección; en algunos casos se hacen redes aéreas, donde está permitido, y en otros casos ya no, porque hay una Ordenanza municipal que prohíbe hacer las redes nuevas, en loteos nuevos y demás, dado que tienen que ser subterránea.

D: – ¿Qué permite una red subterránea a diferencia de la aérea?

GM: Nos permite abastecer mayor demanda, ya que permite abarcar una mayor sección que las aéreas. Estas últimas permiten ‘tirar’ un conductor de cierta sección y luego hay que pasar a la red subterránea, para abastecer mayores demandas. En otros casos, hay una franja que también establece la Ordenanza, en la cual se pueden hacer redes de baja tensión subterránea, y de media tensión aéreas. Y hay una tercera franja o anillo, el más extenso de la ciudad, que permite hacer ambas redes en forma aérea, porque la demanda es más baja. Es decir que, si hago un edificio en un barrio periférico, sería muy extraño, ya que generalmente se construye en la zona céntrica o cercana a la playa.

D: – Previamente al inicio de estas obras, ¿los desarrolladores deben cumplimentar este tipo de requisitos?

GM: Es correcto. Todo desarrollador o profesional, así como también el que tiene una vivienda residencial, hace una solicitud de factibilidad de servicios, para lo cual presenta planos aprobados, certificado catastral que brinda la Municipalidad, título de propiedad o boleto de compraventa, DNI y datos personales, y adjunta un censo de carga que tiene una correlatividad con las especificaciones que fija la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA). La misma dice que, para determinado tipo de edificios, por ejemplo, hasta 15 departamentos, entre 15 y 25, entre 25 y 50, se asigna un valor mínimo de demanda por departamento, por servicios generales o cochera, o bien este puede ser superior si la instalación supera esa demanda. También, puede ser superior, si se demuestra de hecho que la instalación va a demandar menos que el valor fijado por la norma. Porque, con el correr del tiempo, se han desarrollado algunas tecnologías que hacen que algunos de esos valores puedan ser de alguna manera un poco más ‘chicos’, instalando lámparas de tecnología LED, artefactos que son mucho más eficientes que los de hace cinco años como lavarropas, microondas, heladera, camas solares.

D: – ¿Qué sucede con los edificios que todavía conservan luz de obra?

GM: En el caso de esos edificios, no son muchos y quedan solamente algunos, ya que hemos lanzado un plan de regularización para los que han quedado de alguna manera ‘colgados’ con luz de obra. A partir de esa problemática, se desarrolló un protocolo de cómo hacer cuando se pide la factibilidad y la luz de obra, y si debe abonar una obra que hay que hacer para darle la factibilidad, debe hacerlo antes de quitar el medidor del obrador. Lo que pasaba antes es que se solicitaba el medidor de obrador y lo que debía pagar quedaba atado a la luz definitiva. Entonces, algunos no fijaban nunca esta última y quedaban en esa ‘zona gris’. Sin embargo, eso se modificó a través de una resolución del Concejo Deliberante, que se dictó en marzo de 2016, que hace que hoy todos los edificios, en el momento de pedir las factibilidades, ya deben hacer efectivo el pago de la obra o ampliación que haya que hacer para abastecer la demanda.

D: – ¿Y los que todavía permanecen en esa “zona gris”?

GM: Se los está citando en forma particular, uno por uno. Ya hemos regularizado en el orden de los diez (edificios) en la zona sur y centro, nos quedan entre 7 u 8 en esa situación, los cuales están viendo la forma de hacer el pago de lo que deben abonar para poder regularizar la demanda. El hecho de tener luz de obrador no es que demande la totalidad del edificio como si tuviera luz definitiva. Están limitados, a través de los elementos de protección, fusibles y demás, a una demanda muy pequeña, que no les permite desarrollarse como si tuvieran energía definitiva, y a su vez no les permite escriturar y concretar otros temas inherentes a la parte legal.

D: – En líneas generales, ¿cuál es la realidad energética de Puerto Madryn en cuanto a las obras y los recursos?

GM: Hay algunas obras fundamentales que hace 7 u 8 años estamos solicitando al Estado, el cual en definitiva es el primero y último responsable de brindar y asegurar los servicios públicos. Nosotros somos, meramente, un operador que hace mantenimiento y pequeñas obras de desarrollo para tratar de distribuir y atender el servicio. Obras millonarias, del orden de los 100 millones de pesos o más, en algunos casos, como lo son las estaciones transformadoras de subtransmisión. Hablamos de estas últimas al nivel de 33 kilovoltios, que son los alimentadores que traen la energía para parte de la ciudad o para toda ella. Nosotros distribuimos esa energía en media tensión, de 13,2 kilovoltios, y luego, para llevarla a las casas, se pone un transformador y se baja a 380 o 220 voltios para abastecer al usuario. En este momento, nosotros tenemos tres alimentadores de 33 kilovoltios, que abastecen a la ciudad.

D: – ¿Qué implicaría este sistema de anillado una vez que esté concretado?

GM: Quiere decir que, si tenemos un problema en una estación de subtransmisión de 33 y 13,2 kilovoltios, podemos levantar esa carga desde otra subestación que está en otro lugar de la ciudad, a través de las líneas de 13,2 y vinculándolas, o bien a través de las líneas de 33 kilovoltios, dándoles desde otro alimentador. Ese anillo está cerrado en un 90 por ciento de la ciudad, y hay un diez por ciento colgado con una línea radial, que es la Estación Transformadora (ET) Sur, ubicada en Hansen y avenida Roca. Lo que sucede es que falta cerrar el anillo de 33 vinculando la ET Centro, que está en Fontana e Irigoyen, con la ET Sur, a través de un alimentador de 33 kilovoltios, el cual fue solicitado en reiteradas oportunidades a nivel nacional y provincial y para el cual nosotros desarrollamos el proyecto, el pliego licitatorio, se pidieron cotizaciones y, por falta de fondos, la Provincia ha dejado caer las licitaciones. No lo han vuelto a licitar y así estamos hace seis años.

D: – ¿Qué cantidad de dinero implicaría dicho alimentador?

GM: El último valor asignado que tenía esa obra era de 145 millones de pesos. La última actualización la hicimos en 2017, pero hay que tener en cuenta la cuestión económica de nuestro país, el dólar y la inflación, que impactan sobre los equipos. Generalmente, lo que refiere a media tensión es importado, muy poco se fabrica en el país, y es afectado por el precio del dólar, no tanto la mano de obra. Seguimos insistiendo con eso porque es lo único que nos va a permitir seguir creciendo en la ciudad, y lo estamos haciendo, también, a través del Estado Municipal, que tomó y recepcionó el tema muy bien, además de que lo ha gestionado a nivel nacional, en la Secretaría de Energía.

D: – Debido a esta falta de fondos, ¿se suele ir por detrás del crecimiento de la ciudad, en materia de planificación?

GM: La planificación va por delante, en realidad. Lo que va por detrás es la concreción de las obras. Es decir, nosotros esta obra la hemos solicitado en 2012, en 2011 habíamos empezado a gestionar con el desarrollo del proyecto y el pliego licitatorio. Se entregó a Provincia, se licitó, hubo tres o cuatro licitaciones fallidas a través del Ministerio de Infraestructura, teniendo en cuenta que es una obra que tiene 300 días de ejecución, o sea dos años, porque son dos tramos de tendido subterráneo de 33 kilovoltios y la concreción de una nueva Estación Transformadora de 10Mva, igual a la que está en este centro (por la sede de la Cooperativa de la calle Estivariz), que se sumarían a los 12Mva que tenemos hoy instalados en la zona sur. Entonces, cuando se genera la planificación, va por delante del problema, porque se tiene en cuenta los dos años de la concreción de obra, la adjudicación licitatoria y todos los tiempos. Pero si el Estado no responde en los tiempos justos, eso hace que se genere un ‘cuello de botella’, porque uno puede abastecer la demanda vegetativa, el crecimiento vegetativo de la ciudad, pero no del nuevo emprendimiento. Las factibilidades que se han dado hasta ese momento son las que podemos abastecer, resguardando al usuario que hoy tenemos y el crecimiento vegetativo. No vamos a poder desarrollar nuevos emprendimientos, eso sí.

Municipalidad de Puerto Madryn