Un estudio internacional con participación argentina ayudará abordar de una manera más racional el síndrome de Sjögren primario (SS): una enfermedad autoinmune que todavía no tiene cura y que, en más del 95% de los casos, se manifiesta con sequedad oral y/u ocular.
La patología afecta principalmente a mujeres de mediana edad y, si se consideran las estadísticas internacionales, cada año podría haber entre 2.000 y 3.000 pacientes nuevos en el país. Sin embargo, todavía subsisten interrogantes respecto del pronóstico y del mejor enfoque terapéutico según las características de cada persona diagnosticada.

Estudio internacional

Para contribuir a resolver esas dudas, en 2014 los doctores Manuel Ramos Casals, del Hospital Clínic, y Pilar Brito-Zerón, del Hospital CIMA-Sanitas, en Barcelona, España, crearon el estudio “Big Data Sjögren Project Consortium”: el registro internacional más grande de pacientes con SS primario a nivel mundial. La base de datos incluye 10.500 historias clínicas preexistentes de los principales centros de investigación clínica del SS de Argentina y de otros 22 países en cinco continentes.
Los primeros resultados de ese registro empezaron a ver la luz. Y revelan que variaciones étnicas y de género, así como el resultado de los análisis histopatológicos e inmunológicos, juegan un papel clave en el “fenotipo” o modo en que esa enfermedad se expresa en cada paciente.
Los datos también permitieron construir una clasificación basada en la combinación de pruebas subjetivas, como la frecuencia de sensación de sequedad, con alteraciones de la función glandular en los análisis de laboratorio. “Esta clasificación tiene implicancias clínicas para el manejo de pacientes con Sjögren en la práctica diaria”, sostuvo a la Agencia CyTA-Leloir una de las participantes del estudio, la doctora Soledad Retamozo, médica reumatóloga del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (INICSA), que depende de la Universidad Nacional de Córdoba y del CONICET.
Así, por ejemplo, el análisis indica que los pacientes que no presentan anticuerpos específicos contra tejidos del propio organismo (autoanticuerpos) tienden a presentar otras manifestaciones de la enfermedad, como el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia.
Los investigadores también conjugaron distintas variables, como etnia, sexo, tipos de anticuerpos o edad del diagnóstico, para pronosticar la evolución de la enfermedad, según describe la revista “Clinical and Experimental Rheumatology”.
“La agrupación basada en fenotipos puede ayudar a los médicos a ofrecer una atención médica más personalizada y rentable, ya que no todos los pacientes con SS requieren el mismo seguimiento”, señaló Retamozo, quien es investigadora asistente del CONICET y completó una maestría en enfermedades autoinmunes.
En el último Congreso Europeo de Reumatología, llevado a cabo en junio de 2018 en Ámsterdam, Holanda, Retamozo presentó las primeras guías terapéuticas preliminares mundiales para el tratamiento del SS en representación de la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR). Y dentro de quince días, va a exponer sobre el estudio en representación del equipo en el Congreso Americano de Reumatología (ACR), que tendrá lugar en Chicago, Estados Unidos. (Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)

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