El juez federal Claudio Bonadio citó ayer a declarar para el martes 23 al diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, en la causa de los supuestos sobornos en la obra pública durante los gobiernos de sus padres, Néstor Kirchner y Cristina Fernández, dijeron fuentes judiciales que cita la agencia Télam.
Un día antes deberá declarar en indagatoria Julián Álvarez, quien fuera ministro de Justicia durante el kirchnerismo.
La citación se basa en la declaración como arrepentido del ex secretario de Obras Públicas José López quien vinculó a varios los dirigentes de La Cámpora con la recepción de dinero obtenido ilegalmente a partir de coimas.
Por eso fueron indagados por Bonadio Wado De Pedro, Andrés Larroque y José Ottavis. El juez Bonadio aún no resolvió la situación procesal de los indagados y probablemente lo haga luego de indagar a Kirchner y Álvarez.
Luego de que el magistrado disponga la presencia de los diputados Andrés “el Cuervo” Larroque y Eduardo “Wado” De Pedro y el legislador provincial José Ottavis, conocidos por ser los jefes de la Cámpora; quien deberá presentarse ante el tribunal, el próximo 23 de octubre, será el propio líder de este movimiento kirchnerista, ya que habría sido apuntado por el arrepentido José López, quien lo ubicó como integrante de la presunta trama de pagos ilegales.
Vale destacar que la presencia del espacio político dentro de estos movimientos de presunto dinero proveniente de coimas fue descripta por Martín Larraburu, quien era el secretario de Juan Abal Medina cuando se desempeñaba como jefe de Gabinete. De todas maneras, esta es la primera vez que Bonadío cita a un familiar de la actual senadora en el marco de esta causa y se estima que, tras su presencia en Comodoro Py, el magistrado podría establecer su procesamiento, algo que aún no definió sobre las otras “cabezas” de La Cámpora.
Por otro lado, hace algunos días, el diputado nacional se refirió a esta investigación y aseguró que su madre es víctima de una “persecución política”, ya que existe “una situación de venganza personal”, aunque señaló que es “un aleccionamiento a futuro para los propios dirigentes, y para que nadie se anime a imaginar un país distinto”.