Paleontólogos argentinos descubrieron un antepasado del yacaré y otros caimanes que habitó hace 65 millones de años la Patagonia, cuando esa región tenía un clima subtropical muy distinto al presente.
El ejemplar fue bautizado con el nombre de Protocaiman peligrensis, dado que los restos fósiles de su cráneo se hallaron en Punta Peligro, un accidente sobre el Golfo San Jorge situado entre Comodoro Rivadavia y Bahia Bustamante (Chubut). Y los investigadores creen que habría alcanzado aproximadamente el doble del tamaño de un yacaré actual.

Antepasados

Los caimanes son uno de los principales grupos de cocodrilos, que hoy habitan los sistemas de agua dulce de América del Sur y Central. Pero su historia evolutiva más temprana, que se desarrolló alrededor de la extinción masiva catastrófica que acabó con la gran mayoría de los dinosaurios hace 65 millones de años, es poco conocida debido a que se hallaron pocos fósiles que suelen estar mal preservados y muy fragmentados.
Ahora, el estudio argentino aporta más información sobre ese pasado. “Esta nueva especie representa uno de los fósiles de caimaninos (caimanes) más antiguos conocidos”, afirmó a la Agencia CyTA-Leloir la doctora Paula Bona, investigadora del CONICET en la División Paleontología Vertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El hallazgo “permite una revisión del árbol genealógico de los cocodrilos y propone por primera vez que los caimanes habitaron América del Norte durante la época de los dinosaurios e ingresaron a América del Sur en el Cretácico (un período que se extiende entre 145 y 66 millones de años atrás), donde se dispersaron y diversificaron”, indicó Bona.
El estudio fue publicado en la revista “Proceedings of the Royal Society of London. Series B”. Y también participaron Martín Ezcurra, del CONICET y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”; Francisco Barrios, del CONICET y del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Dr. Prof. Juan A. Olsacher”, de Zapala, Neuquén; y María Victoria Fernández Blanco, del CONICET y de la División Paleontología Vertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP. (Fuente: Agencia CyTA-Fundación Leloir)