Por Trivia Demir

El presidente Mauricio Macri estuvo ayer brevemente en Chubut para inaugurar otro parque de molinos y para rendirle culto a Eolo, y con eso cumplir parcialmente con La Ley Guinle que disponía una buena avanzada ya para 2018.
Según la Odisea de Homero, Eolo fue el Señor de los Vientos, que vivía en la isla flotante de Eolia, con sus seis hijos y seis hijas, que se habían casado entre sí. Zeus le había dado el poder de controlar los vientos. Cuando pasó Odiseo (o Ulises), al retornar a Ítaca, Eolo lo trató muy bien, y le dio un viento favorable, además de un odre (bolsa de piel) que contenía todos los vientos y que debía ser utilizado con cuidado. Sin embargo, la tripulación creyó que la bolsa contenía oro y la abrió, provocando graves tempestades complicándole el viaje a Odiseo, que se convirtió en la famosa Odisea. En la Argentina de Macri, el entusiasmo eólico puede ser un gran empujón hacia la costa adecuada u otro naufragio en puerta.

Minutos en el aire

La visita presidencial a decir verdad no generó entusiasmo de masas, pero cumplió con el rigor de reconocimiento al capital. En términos de presencia institucional la comidilla pública fue que no tomó contacto con las comunidades y mucho menos ofreció un discurso que tuviera que ver con los intereses populares que hasta hace días se veían amenazados por medidas que luego su gabinete retrotrajo con la misma displicencia con la que las había impulsado.
Desde ese atrio empresario, advirtió que en la Argentina “nadie se puede creer por arriba de la ley ni que puede prepotear a los demás”, y ratificó el compromiso del Gobierno de continuar trabajando para bajar los costos de la logística en todos los sectores productivos.
Al hablar ayer en Comodoro Rivadavia, durante la inauguración de un parque eólico, el Jefe del Estado sostuvo que “estamos todos trabajando en equipo cómo nunca antes para que haya oportunidades de progreso para todos los argentinos”.
“Para que de verdad podamos reducir la pobreza a partir de generar trabajo privado de calidad. Este es el camino. Trabajar con la verdad, con transparencia y confiando en lo que somos capaces de hacer”, agregó.
Macri afirmó que las obras de infraestructura que está encarando el Gobierno en todo el país “están costando hasta 40 por ciento menos” con relación a los precios que se pagaban antes. Y remató con otro mensaje en clave, “apostamos a construir la Argentina que viene, en la que tiene que bajar un costo fundamental, que es el costo de la logística”.
“Nadie puede pretender cobrar más de lo que vale su trabajo porque deja a cientos de miles de argentinos sin trabajo. Nadie se puede creer por arriba de la ley. Nadie puede prepotear a los demás”, remarcó en su mensaje.
¿A quién iba dirigido este reto? ¿A las distribuidoras quizá?
Macri estuvo acompañado durante el acto por el gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, y por trabajadores del parque eólico, que está ubicado en el yacimiento de Manantiales Behr, a poco más de 30 kilómetros al norte de Comodoro Rivadavia. (Ver Página IV)

El sueño de un CEO-Presidente

El Presidente remató con un logro importante, pero a medias: “hemos logrado que prácticamente todas las provincias tengan acceso a un proyecto de energía renovable” y dijo que “esto se suma a la energía convencional y a la no convencional, como Vaca Muerta”. “Y juntas van a transformar a la Argentina, si seguimos por este camino, en una potencia energética a nivel mundial. Vamos a ser grandes exportadores de gas, de petróleo y grandes generadores de energías renovables”, señaló.
En realidad el parque de Manantiales Behr que se encuentra ubicado en la cuenca del Golfo de San Jorge, una de las zonas más ventosas de la Argentina, es un avance extraordinario, ya que ahora la petrolera de bandera YPF, con 30 aerogeneradores- 25 de los cuales ya están instalados a pleno y los cinco restantes cuentan con un avance del 80 por ciento-, y dos subestaciones transformadoras, podrá disponer de una potencia instalada de 50 megavatios, que le permitirá abastecer el consumo de sus propios yacimientos y refinerías, con 99 megavatios una vez completada la segunda fase de la obra. Se podría decir que será un alivio al sistema ya que su consumo es comparable con la energía que consumen 130 mil hogares, y el parque se conectará al Sistema Argentino de Interconexión Eléctrica, inyectando su logro a precio de mercado.
Esta energía generada representa el 16 por ciento de la demanda que consume YPF en el mercado eléctrico mayorista, y también el 10% de los subsidios que el Gobierno destina a la producción de hidrocarburos en materia eléctrica.
No olvidar que el gobierno otorgó subsidios a grandes empresas por 519 millones de pesos en 2017. Las beneficiarias fueron 462 empresas que acreditaron una demanda de potencia energética de 300 kW o más, entre otros requisitos.
Los subsidios son escalonados. Por los primeros 4500 MW/h consumidos, las empresas obtienen un descuento del 20%; entre 4500 y 9000 MW/h, el 10%; de allí hasta 15 mil MW/h, el 5 por ciento.
O sea hay quienes anticipan que se deberá seguir de cerca todo el tema, porque los productores de energías limpias estarían en condiciones de vender sus kW a un precio y comprar lo que consume con el subsidio existente, con lo que quedaría un más que lucrativo monto en el medio en un negocio energético que es conveniente que sea más aclarado por los entendidos.

Subsidiados pero cumplidores

Un trabajo de Greenpeace de 2018 analiza sencillamente cuánto dinero público se destina a la cadena de valor de los combustibles fósiles a través de subsidios, teniendo en cuenta: cómo se compone la cadena de valor de los combustibles fósiles y los actores más beneficiados; los programas o normativas que existen para incentivar la producción de hidrocarburos, y cómo se categorizan esos subsidios.
Por ejemplo demuestran que “para 2017, los subsidios implicaron un 5,6% del presupuesto nacional y un 3,1% para el 2018, con montos
de US$ 9.487 millones a US$ 6.901 millones respectivamente. Estos montos representaron el 1,74% del Producto Bruto Interno (PBI) en el 2017 y el 1,26% para el 2018 con un descenso interanual del 27%. Si se analizan las partidas presupuestarias del sector energético en el marco del presupuesto nacional para 2017, el 90% de las partidas identificadas al sector corresponden a subsidios para la generación de energía a través de carbón, petróleo, gas, grandes hidroeléctricas y nucleares. El 77% de las partidas contrarias se corresponden a subsidios para la generación y el consumo de energía producida a través de petróleo y gas.
Entre los montos erogados en 2017, US$ 1.200 millones se destinaron a empresas vinculadas a los
combustibles fósiles”, siendo las principales beneficiarias de los subsidios del sector las privadas y luego la/s pública/s.
“Este valor implicaría presupuesto suficiente para construir 300 escuelas, cubrir el salario a
100.000 docentes por un año o la construcción de 9 hospitales”, dice el documento FARN de mayo de 2018
De hecho, estos subsidios están invirtiendo en la reconversión de la producción energética. “La empresa YPF Luz lleva adelante un plan estratégico para convertirse en 2022 en la tercera generadora de energía eléctrica del país con una inversión de más de 2.000 millones de dólares entre proyectos de energía renovable y térmicos. Su principal objetivo es abastecer con fuentes renovables la demanda total del fluido eléctrico que utiliza YPF, lo que significará un gran aporte para la sustentabilidad energética de la Argentina”, dice la firma que prevé otros dos parques eólicos, uno de ellos, Los Teros, radicado en el área de Boca de las Sierras a 45 kilómetros de la ciudad de Azul, en la provincia de Buenos Aires, y el otro, Cañadón León, en la provincia de Santa Cruz.

¿Y las interconexiones?

Pero una de las grandes preguntas es que hará el Estado subsidiando la reconversión privada, pero no pudiendo encarar la infraestructura pública necesaria que de hecho, ya posterga el ingreso de renovables al sistema. ¿Cuál es el plan para el uso del financiamiento público en ese sentido?
Las redes de transmisión están saturadas y faltan obras para soportar la nueva generación que empieza a llegar al sistema. Las mejores previsiones indican que eso recién se podría encarar parcialmente en el segundo semestre de 2019, cuando podría haber un sustancial salto, para terminar el último año del primer mandato de Cambiemos con un 12% de participación de las renovables en la matriz eléctrica.
De acuerdo a uno de los últimos informes que Peña envió al Congreso, “para transportar la nueva generación de energías renovables se requerirán ampliaciones de capacidad por un total de 5800 MW”, de los cuales 2400 MW están en el Gran Buenos Aires. Hay, asimismo, 7 líneas de transmisión que requieren ampliar su capacidad en 3700 MVA a lo largo de 2175 kilómetros, y tres obras nuevas en mente para aumentar la importación de Brasil hasta 2000 MW y abastecer al Noroeste, Cuyo y la Costa Atlántica. Este es el tema del que no habló Macri ayer y que sería relevante saber que planes posee el oficialismo si eventualmente repitiera mandato la alianza Cambiemos. Dada la máxima del culto a Eolo, el polulacho tiene bien claro que “quien siembra sólo vientos, recogerá tempestades”. Habrá que ver…

Fuentes: AF, NA, Ecojournal, Greenpeace, propias